REPORTAJE
histórico
enviar amigo
imprimir
comentar
Compartir
Madrid redescubre el Conde Duque de Pedro de Ribera
ampliar foto
Madrid redescubre el Conde Duque de Pedro de Ribera
05-07-2010 - Pedro Montoliú/ Enrique Villalba - Fotografías: Juan Luis Jaén
El Ayuntamiento de Madrid ha recuperado las ideas originales de Pedro de Ribera para convertir el centro Conde Duque en uno de los máximos exponentes de la cultura y de la arquitectura histórica de la capital. De paso, se han arreglado errores del pasado que comprometían la estabilidad del edificio. Madridiario ha recorrido con el coordinador general de Infraestructuras Culturales, Juan José Echeverría, desde los sótanos a las buhardillas para poder apreciar el alcance del trabajo municipal que los madrileños podrán ver en unas jornadas de puertas abiertas el próximo mes de marzo.

Pedro de Ribera ideó en 1717 un edificio para albergar a la guardia de corps de Felipe V sobre cuatro fincas que habían sido propiedad del Conde Duque de Olivares razón por la que el cuartel tomó su nombre. Ribera ideó un inmueble rectangular de 228 metros de largo por 83 de ancho, de estilo barroco castizo madrileño. Era y sigue siendo la fachada lineal más larga de España. La tarea inicial fue ardua porque tuvo que resolver algunos problemas importantes como la inclusión del inmueble en una parcela con forma de polígono irregular y con una pendiente de hasta 16 metros de alto entre el centro y el extremo más próximo a la calle Princesa. Para compensar el desnivel creó una galería de bóvedas que a medida que descendía el terreno aumentaban en altura, lo que permitió que la totalidad de las plantas bajas quedaran al mismo nivel que la calle Conde Duque.

Sin embargo, el alto coste de la construcción de un edificio de estas características hizo que al gobierno de entonces se le acabara el dinero. La solución fue ahorrarse parte de la cimentación precisamente donde más se elevaba el edificio. Los constructores construyeron todos los pilares igual y calzaron los que debían ser más altos con escombros; luego cubrieron todo con tierra. Esta deficiencia llegó a poner en peligro la estabilidad del edificio. Las posteriores reformas sólo acrecentaron la ruina del inmueble. Cuando el Ayuntamiento de Madrid se puso manos a la obra, observó este fallo y consideró que era prioritario realizar el pilotaje del edificio y calzar los pilares, mediante un complicado sistema de micropilotes, con columnas de hormigón de hasta ocho metros de altura, tarea que ha consumido los principales esfuerzos realizados durante 2009.

Muros de pedernal
Esta parte del trabajo, invisible para los visitantes, permitirá que el Conde Duque recupere en 2011 todo su esplendor y se exponga como icono de la rehabilitación de patrimonio. Pero no ha sido la única labor realizada. Se han consolidado muros de ladrillo y pedernal –se ha barajado incluso que los constructores utilizaran el de la muralla-, se ha renovado la cimentación y se han consolidado forjados y arcos originales. Asimismo se han creado salidas de emergencia derribando paredes tapiadas de la sala de bóvedas  -lo que ha permitido dar salida a los sótanos de los patios- y se han eliminado elementos añadidos. También se ha  aumentado una planta el edificio en aquellos lugares en los que la volumetría original lo exigía.

El visitante podrá ver ahora cómo Ribera salvó la irregularidad del polígono ya que se ha recuperado la antigua crujía  de la parte en la que se ensancha  del edificio, por lo que en esa parte del cuartel pasa de tres a cuatro pilares de forma progresiva. La reforma ha sido aprovechada para crear, gracias a la mayor altura de los pilares, una planta de servicios por donde discurren todos los conductos de climatización para evitar que los tubos estén a la vista. Asimismo se han descubierto las vigas de hierro que se colocaron a finales del XIX cuando se levantaron de nuevo todos los muros pero respetando el zócalo de granito y la puerta monumental de Ribera.

Un tejado 'inundado'
También se han colocado varios ascensores y elevadores que darán servicio tanto al público como a la carga y descarga de elementos que precisan los contenedores culturales. En la zona con mayor desnivel se ha creado un aparcamiento a ras de calle con 40 plazas ya que quedará absolutamente prohibido entrar con vehículo en los patios del edificio.

Por último, en el tejado se ha innovado un sistema que cierra visualmente la cubierta pero que, en realidad, deja abierta una planta bajo cubierta en la que serán instalados los aparatos de aire acondicionado. De esa forma se logrará que estas máquinas de gran tamaño no emerjan del tejado y desvirtúen la imagen. El agua de la lluvia que entre a través de esta cubierta abierta será canalizándola hacia unas arquetas. En los patios va a cambiarse la portada, creando dos plantas tras la espadaña sin tocar la Torre del Observatorio. También se renueva la fachada de ladrillo. También han creado nuevas conexiones de emergencia entre patio y patio. La fachada trasera se pintó de nuevo pero no se va a transformar. La rehabilitación concluirá con la restauración del pavimento de los patios, hecho con granito y dañado por el tiempo y las obras. Pero esta modificación ya está fuera del Plan de reforma.

El Ayuntamiento de Madrid concluirá los trabajos en el cuartel del Conde Duque a mediados de 2011. Estará concluido, gracias a la inyección financiera del Fondo Estatal de Inversión Local, un año antes de lo previsto. Es decir, a finales de 2010 habrá terminado la obra y a mediados de 2011 estarán en marcha, al menos, las instituciones, porque ya se habrá comenzado a equipar la infraestructura. En marzo de 2011 se realizará una jornada de puertas abiertas para mostrar al público los resultados de una obra que va a durar 8 años. En total, los trabajos han cubierto 54.010 metros cuadrados con un presupuesto aproximado de 65 millones de euros.

Más información
histórico
enviar amigo
imprimir
comentar
Madridiario no se hace responsable de las opiniones y comentarios
de sus lectores
Comentarios de los lectores
Enviado por: Urbanista / 05-07-2010 21:27
Totalmente de acuerdo con los comentarios precedentes. Dejar a la vista los ladrillos, aparte de una aberración constructiva, constituye una de las mayores salvajadas que se recuerdan en el patrimonio histórico de Madrid. Y todo para satisfacer el ego de arquitectos mediocres que se reivindican masacrando el valioso patrimonio heredado, que hurtan a las nuevas generaciones.
Enviado por: Sergio / 05-07-2010 17:07
Han convertido un cuartel barroco en una fábrica. ¡Qué desastre!.
Enviado por: pablo / 05-07-2010 15:28
No me gusta, deberían de haberle devuelto su aspecto original y no un aspecto de fábrica textil catalana del siglo XIX, una pena de restauración.
Enviado por: aaron / 05-07-2010 12:55
El tejado, uralita de lujo, y el ladrillo, condebido para ser revocado, más las carpinterías que se han eliminado unido al minimalismo del arquitecto de turno y el ayuntamiento insensible no hacen justicia a lo que fué. Un error pagado entre todos.
Enviado por: Ángel / 05-07-2010 10:37
La reforma cuenta con muchos aspectos positivos pero va a ser muy polémica la decisión de eliminar el revoco en la fachada principal y dejar a la vista un ladrillo que no fue concebido para ello y que muestra un aspecto de edificio industrial más que del barroco madrileño. En mi opinión es un gran error y el resultado de la fachada posterior, que respeta el original, es mucho más bello.


OPINIÓN
PSM: Gómez tocado
Constantino Mediavilla
PSM: Gómez tocado
Altruismo
Pedro Montoliú
Altruismo
La “probabilidad” que condena a Alberto Contador
Jesús Sánchez
La “probabilidad” que condena a Alberto Contador
Robos de altos vuelos
Ángel Del Río
Robos de altos vuelos
Críticas larvadas a Aguirre
Nino Olmeda
Críticas larvadas a Aguirre
Sin techo
Sara Medialdea
Sin techo
El voluntariado como fuente de capital social
Álvaro Ballarín
El voluntariado como fuente de capital social
Justicia como noticia
Mara Colás
Justicia como noticia