De quién es el hijoputa señalado por Aguirre
martes 02 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/02/2010 13:00h
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, sorprendió a extraños, que no a propios, constatando la satisfacción de colocar a alguien de IU en el Consejo de Administración de Caja Madrid, a cambio de dejar fuera al “hijoputa”. Los que conocen a la mandataria madrileña saben que su natural espontaneidad se impone en sus afirmaciones y apariciones a las absurdas normas indicadas por sus asesores para que no sea, en público, tan suya. También conocen que su natural animadversión hacia el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, viene de lejos y que, aunque ambos son del PP desde hace muchísimo tiempo, ella no considera a este colega de los suyos.
Ambos compiten por ser el punto de referencia del centro derecha español. Aguirre y Gallardón consideran que ellos son el modelo a seguir. Él, un chico abierto, tolerante y comprensivo con el contrincante; ella, una chica liberal, simpática y que cree que sus oponentes son los causantes de todos los males posibles. Siempre han considerado los dos más positivo hacer putadas a los suyos que a los de otras formaciones, por eso, quizá, Aguirre recurre al término hijoputa para señalar a los que se enfrentan a sus posiciones políticas y sobre todo personales.
El número dos de Gallardón, Manuel Cobo, y Aguirre ya se enfrentaron en una pasado congreso del PP de Madrid con ocasión del nombramiento del sucesor de Pío García Escudero al frente de la Presidencia regional del esta formación de centro derecha, y pudimos comprobar que los compañeros de partido son una buena excusa para hacer prácticas de maldad y sadismo con los otros, que alarman a los de los partidos contrarios y a la ciudadanía que considera que las armas que usa la clase política son diferentes a las que recurre una mayoría de personas cuando se refiere al que le hace putadas en el curro, el bar o cualquier otro lugar de convivencia con los demás. Menudo hijoputa es éste o ése que nos trata mal en el puesto de trabajo o que compite con nosotros, de malos o buenos modos, por un puesto que creemos accesible a nuestros conocimientos y experiencia.
Aguirre se disculpa diciendo que lo dijo en privado y no en una declaración formal sobre el hijoputa de su partido que, al parecer, tantas putadas ha hecho y asegura que no se refería a Gallardón, quien se negó a echar más leña al fuego de las putadas entre los suyos al ser preguntado por las invectivas de la presidenta regional. Todos han salido como han podido de esta putada que, sin querer, hizo Aguirre al hijoputa del PP al que, por cierto nadie ha defendido.
Ése es el problema de los partidos actuales. La falta de democracia interna ha convertido los partidos políticos en agrupaciones de personas con siglas que dicen representar la izquierda y derecha de España y que siguen al líder como si fuera la reencarnación del amo de turno al que hay que alabar, halagar y obedecer sin preguntar. Ya no hay sensibilidades distintas desde el punto de vista ideológico, sino tribus que siguen al gurú de turno como si fuese un enviado del dios progresista o reaccionario para hacer el bien sin mirar. La descomposición de las formaciones políticas, verdaderas máquinas electorales, se hace patente cuando nadie se quiere solidarizar con el hijoputa de turno, porque no ya no es de los suyos.
Dicen que el que fuera presidente de EEUU Franklin Delano Roosevelt hizo famosa la frase “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, refiriéndose a algún dictador de mierda en algún país latinoamericano que contaba con el apoyo de los norteamericanos. Fuese el dictador nicaragüense Anastasio Somoza o cualquier hijoputa de la misma ralea alimentada por los yankees, sin duda era un criminal educado y al servicio de EEUU, que nunca renunció a acoger y recibir con cariños a sus hijoputas preparados para asesinar, violar y matar por los ideales de los pagadores jefes del imperio. Ahora no, el hijoputa del PP citado por Aguirre no debe ser de nadie porque nadie sale en su defensa y además todos consideran de segundo nivel hablar con lengua de fuego que dice a las claras lo que piensa de los otros dentro del mismo partido.
Mi padre, que lleva un par de años descansando en las profundidades de la tierra, decía muy a menudo que “España no hay más que una, pero hijoputas, un montón”. Tenía razón, porque serlo es como ser gracioso, amable, duro, rata, comepollas, arrastrado, generoso, pelota, inteligente o sumiso afiliado a un partido político, es decir, otra palabra más.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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