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La gran nevada ahuyentó a los imbéciles

La gran nevada ahuyentó a los imbéciles

lunes 11 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 22/01/2010 14:18h
Los entendidos en esto del tiempo y las inclemencias invernales venían avisando desde hace semanas de la llegada de la gran nevada en la capital de España. Día sí y día no nos hablaban de bajadas severas de temperaturas y de nevadas en cualquier punto de la región. En plenas fiestas navideñas llegaron los primeros copitos de nieve blanca que no llegaron a cuajar. El frío se presentó de repente y nos congeló la nariz, las manos y hasta los pensamientos.

Desde la llegada de José Blanco al Ministerio de Fomento, las diferencias con los gobernantes de la Comunidad de Madrid se han reducido y nada tienen que ver con la etapa de Magdalena Álvarez como ministra de estos asuntos.
La nevada de  hace un año pilló desprevenidos a los mandamases de todas las administraciones públicas, que además de meternos en atascos circulatorios, no ellos directamente sino la imbecilidad de las actuaciones de sus alelados responsables, tuvimos que aguantar justificaciones de mal perdedor que no sabe atender las necesidades de los ciudadanos. Eran otros tiempos.

Hace un año los socialistas echaron en cara a los populares madrileños la mala situación de algunas carreteras competencia de la Comunidad de Madrid cuya presidenta, Esperanza Aguirre, no desaprovechó ni una ocasión para arremeter contra la entonces titular de Fomento por desatender las vías de titularidad estatal. Los ayuntamientos se defendían como podían echando sal por todos los caminos. Eran otros tiempos en los que la imbecilidad guiaba muchas actuaciones políticas, en uno y otro bando.

No importaba mucho atender en condiciones dignas a los ciudadanos, se estaba más atento y vigilante con el contrario y todo no se puede hacer a la vez. Joder al opositor y cuidar a la persona no es posible simultáneamente. El imbécil suele estar alelado y falto de razón y por muy buena persona que sea puede más el ruido de sus jefes políticos, que suelen ser los que los han colocado, que el sentido común. En estos nuevos tiempos, fruto de un amor, político,  buscado entre Aguirre y Blanco, lo normal se hace presente y lo lógico se hace normal. Llegó la gran nevada, todo se cubrió de blanco, pero no pasó nada extraordinario en una bajada de temperatura lógica en invierno que regaló copos de nieves por doquier.

Todo estaba preparado para que no saliera mal. Como en otras ocasiones  con  nevadas sucedió lo que se esperaba. Agentes de la Policía Municipal de Rivas-Vaciamadrid ayudaban a los automovilistas con sus consejos para no patinar, numerosos funcionarios del servicio de limpieza tiraban sal por todas las carreteras copadas por los copos de nieve y uniformados de la Guardia Civil esperaban en cada rotonda el paso de los coches y alentaban a los conductores para llevarlo bien con estas temperaturas. La carretera de Valencia, totalmente transitable y limpia, era ejemplo de que cuando hay voluntad política y de la otra, las cosas suelen salir bien, incluso con grandes nevadas, que en esta ocasión ahuyentaron a los imbéciles encantados de obedecer a sus jefes políticos a los que el frío aclaró las ideas y se comportaron  con la lógica normalidad reservada a las personas que huyen de los imbéciles.

Nino Olmeda

Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.

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