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El principal motivo que lleva a esa situación de incapacidad es el padecimiento de una enfermedad mental. La esquizofrenia, la psicosis, la demencia, la discapacidad intelectual o el alzheimer suponen más del 85 por ciento de los casos registrados en la Agencia. La adicción a las drogas o al juego completa el resto. La mayor parte, según datos facilitados por la Comunidad, son mujeres de edades comprendidas entre los 50 y los 59 años.
Los trabajadores sociales, educadores, abogados y administrativos deben organizar con quién vive, cómo obtiene sus ingresos, cómo se los gasta, qué actividades debe realizar o a qué especialistas debe acudir el adulto incapacitado. “Dependiendo de las necesidades de cada persona, vemos si tiene que ir a un centro de salud mental, si tiene apoyo familiar, si necesita un educador o un tratamiento psiquiátrico más específico, etcétera”, explica Teresa Criado, trabajadora social del AMTA desde hace cinco años. Este diseño pasa, por ejemplo, por la custodia de las llaves de sus viviendas o libretas de ahorro.
Eduardo Matute, ‘Dudu’ para los amigos, lleva tres años tutelado por la Comunidad de Madrid. Padece un trastorno ‘esquizoafectivo’ agravado por su trayectoria de consumo de drogas. Ahora se ha convertido en “un ejemplo” a seguir para los demás. En la AMTA se siente orgullosos de él por su increíble avance. Y es que ha dejado la cocaína por la pintura. “Desde que entré aquí, y gracias también a la ONCE, empecé a pintar y ya tengo cientos de cuadros”, afirma mientras posa junto a su última obra, un retrato de mujer. “He pasado de gastar 300 ó 400 euros en una tarde en drogas a tener que apañarme con cuatro euros al día. Ha sido un cambio radical, y he tenido que poner mucho esfuerzo pero la recompensa ha merecido la pena porque ahora creo que estoy muy bien, aunque se que me queda mucho camino por delante”, reconoce.






































