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"Es la primera vez que montamos y ha estado muy rico", aseguran dos jóvenes colombianos que han acudido con sus padres al barco solar. A una velocidad de cinco kilómetros por hora -aunque podría llegar a desplazarse a 15 kilómetros por hora-, en casi 20 minutos, recorre el Estanque, lo que permite a los usuarios ir haciendo fotografías y disfrutar del paseo.
Las placas solares cumplen dos objetivos. Por un lado, dan sombra a los pasajeros, y por otro, "captan la energía solar para convertirla en electricidad gracias a unas baterías de gel instaladas debajo de los asientos", señala el ingeniero encargado del barco. Dos motores eléctricos de 2.400 watios se encargan de proporcionar la potencia que necesita que es ligeramente inferior a la generada por los paneles.
Desde que empezara a funcionar en julio de 2006, este barco solar ha recibido a unos 180.000 pasajeros, la mayoría familias con niños y turistas. Por un módico precio de 1,20 euros es posible realizar el trayecto. "Con las entradas se financia el Centro Tecnológico Electrolar, que es una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación en estos temas", indica Álvaro Gómez.
Además de los paseos, el Centro Tecnológico Electrosolar mantiene abierto durante el curso escolar un aula en la que "damos docencia gratuita a centros educativos sobre energía solar aplicada al medio marino", advierte. En estas clases, que se realizan en un edificio al lado del embarcadero, los chavales, en función de su edad y formación, aprenden teoría y experimentan con diversos juguetes didácticos solares. 





































