martes 07 de febrero de 2012, 00:00h
Actualizado: 24/02/2012 13:30h
Mientras andábamos hablando de que Madrid es una de las ciudades más seguras de Europa, porque los índices de criminalidad así lo atestiguan; mientras estábamos en la idea de que el clima de inseguridad ciudadana venía propiciado por el pequeño delito, ese que en muchos de los casos ni siquiera se denuncia, pero que puede llegar a crear psicosis; mientras la nueva delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, empleaba tiempo y energía en reunirse con todos los sectores que tienen que ver con la seguridad ciudadana, la delincuencia de altos vuelos se desata y con pocas horas de diferencia pone en la página de los sucesos robos de esos que hacen historia.
En la madrugada del sábado un grupo de ladrones penetraba en un concesionario de coches de Fuencarral y se llevaba 19 vehículos seminuevos de gran cilindrada. La policía ya ha recuperado parte de este botín rodante, incluso puede que termine por recuperar todos los coches sustraídos y de esta manera evitará al propietario del concesionario que tenga que pagar los 100.000 euros ofrecidos a quien de pistas fiables sobre los autores.
Todavía con la noticia caliente, nos enteremos de que el pasado domingo -¡vaya fin de semana-, dos encapuchados dieron otro golpe de lujo, en este caso a la tienda de Loewe, en plena Gran Vía. Destrozaron a mazazos el escaparate y se llevaron 55 bolsos y 25 carteras valorados en decenas de miles de euros. Y uno se pregunta cómo se puede romper a mazazos un escaparate –supongo que disponía de medidas de seguridad- en plena Gran Vía, en el escaparate de Madrid.
Y en esta crónica delictiva de las últimas horas no podía faltar la noticia que tiene que ver con el clásico atraco a bancos; en este caso, la buena noticia de la detención de un hombre que utilizaba a su hijo, menor de edad, para atracar a punta de pistola de aire comprimido, entidades bancarias, a la antigua usanza, sin mazas, ni butrones. La sociedad delictiva formada por padre e hijo había obtenido 13.000 euros en 9 atracos. No es un botín demasiado sustancioso, pero les daba para gastar en su hobby preferido, en clubes de alterne.
La delegada del Gobierno tiene mucha tela que cortar, porque si hay una lista de parados que no engorda es la de los delincuentes. Siempre encuentran trabajo, tanto los especializados como aquellos de mano de obra no cualificada, es decir, los raterillos.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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