Los campos magnéticos son invisibles para nuetros ojos. Pero eso no quiere decir que no existan. Este sencillo experimento revela, gracias a las limaduras de hierro, la acción de las líneas de fuerza de un campo magnético.
Materiales
- Imanes
- Limaduras de hierro
- Vasos de plástico
- Plancha de plástico
- Media esfera terrestre pequeña
- Agujas
- Discos de corcho
- Recipiente de plástico o cristal
Introducción
Un imán es un material capaz de producir un campo magnético exterior. Estos campos magnéticos no se ven, pero con las limaduras de hierro vamos a demostrar que existen. La región del espacio donde se pone de manifiesto la acción de un imán se llama campo magnético. Este campo se representa mediante unas líneas de fuerza. Éstas son unas líneas imaginarias, cerradas, que van del polo norte al polo sur, por fuera del imán y en sentido contrario en su interior.
Desarrollo
- Experimento 1
Tomamos dos imanes en fase de atracción, colocamos encima la plancha de plástico y espolvoreamos las limaduras de hierro, que se orientan siguiendo las fuerzas magnéticas que se crean, de modo que podemos 'visualizar' esta fuerza invisible. Procedemos de igual forma con los imanes en fase de repulsión. Es importante que las limaduras sean finas.
- Experimento 2
Se consigue la simulación del campo magnético de la Tierra. Para ello, colocamos la semiesfera de goma sobre la plancha de plástico bajo la cual se encuentra el imán y espolvoreamos las limaduras. El campo magnético de la Tierra nos protege del viento solar, provoca las auroras boreales y ayuda a las aves en sus migraciones. Para observar el campo magnético en tres dimensiones (3D), cogemos un vaso alto de plástico y colocamos dos imanes de ferrita a cada lado del vaso en fase de atracción, y espolvoreamos las limaduras. Entonces, aparece el campo magnético en 3D.
- Experimento 3
Puesto que la Tierra se comporta como un gran dipolo, vamos a demostrarlo construyendo brújulas caseras. Para ello, tomamos la aguja y la frotamos sobre un imán durante 30 segundos; luego, la situamos sobre un disco de corcho que flote sobre agua. La aguja señala la dirección N-S; podemos comprobarlo comparándola con una brújula convencional.
Responsables
Concha Carrera Merino
Hildegard Dittrich Gorostiza
Cristina Robres Uriol
Fuente: VI Feria Madrid por la Ciencia