Todos los investigadores científicos coinciden en que la apuesta por la superación de las barreras pasa por investigar en un mundo más pequeño del que a primera vista vemos. La construcción del Instituto IMDEA Nanociencia en el campus de Cantoblanco posiciona a Madrid como potencia europea.
El mundo de la investigación nanocientífica se basa en el trabajo con microscópicas dimensiones, al nivel de los átomos y las moléculas. El desarrollo y la producción de herramientas en cuyo funcionamiento resulta crucial unas medidas de menos de 100
nanómetros (1 nanómetro, equivale a 10 elevado a –9 metros) permite
obtener materiales con una enorme precisión en su
composición y propiedades.

Sin embargo, el sueño de explorar lo invisible a los ojos humanos tuvo su origen en 1959. El físico Richard Feynman planteó en una conferencia que nada en las leyes conocidas de la Física impedía que se pudiera escribir la Enciclopedia Británica en un punto más pequeño que el que cierra este párrafo. Los procesos de miniaturización empezaban a ser usados en los laboratorios más avanzados y ya habían encontrado un hueco de mercado en electrónica y otras aplicaciones. Pero fue en 1981 cuando Gerd Binning y Heinrich Rohrer inventaron la microscopía de efecto túnel y ponía el progreso humano a las puertas de la nanotecnología.
En el 2010 la nanociencia avanza y se aplica a diversas disciplinas. Como afirma Francisco J. Terán, del IMDEA Nanociencia, la Nanotecnología es una de las áreas más convergente de la ciencia ya que para abordar cualquier problema se requieren distintas habilidades científicas. Según el comisario europeo para Ciencia e Investigación Janez Potočnik, la Nanotecnología es un área con perspectivas muy prometedoras para transformar investigación básica en innovación de éxito. Entendiendo por innovación no sólo la mejora de la competitividad de la industria europea, sino también y sobre todo la creación de nuevos productos que mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos en ámbitos como la Salud, el Medio Ambiente, la Energía y otros campos.
Progresos y temores
La investigación en el "nanomundo" permitirá avances en la lucha contra el cáncer y la protección del medio ambiente, ya que se podrá llegar a las partículas más pequeñas y se podrán modificar al nivel del nanómetro. La nanotecnología permitirá avances en la producción agrícola, la detección de plagas y enfermedades, el software informático, la contaminación en aguas y la atmósfera, entre otros.
Pero no todo son voces a favor de la nanociencia, las voces en contra sobre la aplicación de esta tecnología son poco notorias pero existen. La modificación de cualquier elemento llegando hasta la parte básica de la materia se aplica por ejemplo en los controvertidos alimentos transgénicos. También es criticada la aplicación de la nanotecnología en la logística militar.
La construcción del centro de Nanotecnología de la Universidad Autónoma perimitirá poner a España en una posición privilegiada en Europa, pero no está asegurado el éxito. Las empresas que venden productos al público podrían aplicar los progresos científicos y así los investigadores conseguirían la financiación privada que apoyaría a la pública, algo para lo que las administraciones colaboran.