jueves 05 de febrero de 2009, 00:00h
Actualizado: 09/02/2009 17:42h
Creíamos que la situación del paro era muy grave, con un crecimiento mensual de unas 15.000 personas paradas más. A ese ritmo anunciábamos que podíamos llegar a los 500.000 parados a finales de 2009 si nadie lo remediaba.
Todo lo que puede empeorar empeora, sobre todo si nadie pone los medios para evitar que las cosas vayan a peor. Los datos de crecimiento del paro en 23.923 personas en enero son desastrosos y sitúan a Madrid como la provincia del Estado donde más crece el desempleo. Un 6,35 por ciento en tan sólo un mes y un 47,12 por ciento en un año.
El paro entre los jóvenes crece un 9,5 por ciento y entre los inmigrantes un 8,85 por ciento. Al tiempo que se reduce un -33,7 por ciento el número de contratos firmados con respecto a hace un año.
Agotado el crecimiento del paro en el sector de la construcción, que aún así vuelve a crecer en 870 personas, los servicios toman el relevo con un crecimiento de 18.078 desempleados y comienza a subir con intensidad en la industria, que ve aumentar en 3.918 personas el número de desempleados.
Con un panorama así las fugas hacia delante no solucionan gran cosa. Da sensación de movimiento y moverse en un mundo mediático es muy llamativo. Pero los problemas no se solucionan. Dicho de otra manera, el movimiento debe tener un objetivo claro, entendible y asumido por mucha gente. Es difícil, pero no imposible. En Estados Unidos lo están intentando, pero es sólo un ejemplo próximo. Algunos esperan y desean que fracase pero, por el bien de todos, esperemos que salga bien.
Esos mismos agoreros son los que apuestan por la fuga hacia atrás. Hacia los ideales neoconservadores en lo político y ultraliberales en lo económico. Si las fugas hacia delante nos conducen a un gallinero en movimiento, las fugas hacia atrás nos llevan directamente al pasado sin futuro.
Una de esas fugas hacia atrás la protagoniza estos días la patronal madrileña de la CEIM. En lugar de afrontar la realidad productiva y convocar esfuerzos para desarrollar nuestro tejido industrial, consolidar los servicios y reorientar el sector de la construcción. En lugar de apostar por la innovación y calidad de los productos y servicios. En lugar de apostar por un empleo estable, cualificado y comprometido con proyectos empresariales con futuro. Nos salen con recetas caducas como el abaratamiento del despido, con esa propuesta de nuevo “contrato de crisis”. Un eufemismo para plantear más precariedad laboral, ignorando que despido libre y barato, junto a bajos salarios, son la mejor receta para fomentar la inseguridad de las familias, prolongar la crisis y endurecer sus consecuencias para los trabajadores y sus familias.
Hace poco más de una semana firmamos un compromiso conjunto de empresarios y sindicatos con el Gobierno regional para abrir dos mesas de negociación. Una sobre la economía madrileña y otra sobre el empleo de los madrileños. Se van a construir el próximo día 12. Si CEIM acude a esas mesas de diálogo social con las rémoras del pasado, con recetas caducas. Con la intención de cargar sobre las familias trabajadoras los efectos de una crisis que han generado la irresponsabilidad y avaricia de algunos sectores empresariales, mal camino nos espera.
Por lo pronto los trabajadores emprendemos una campaña de información y movilización en toda España para exigir de las administraciones y empresarios responsabilidad y esfuerzo riguroso y serio para abordar el combate contra la crisis, proteger mejor a las personas desempleadas y apostar por un futuro económicamente más sólido y más estable en el empleo.
Francisco Javier López Martín
Secretario general CCOO Madrid.
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Patrono de las Fundaciones Abogados de Atocha y de la Sindical Ateneo 1º de Mayo
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