El doctor José Luis Mejía, especialista en cirugía avanzada e implantes cigomáticos, recibe cada año a pacientes procedentes de toda España que llegan a sus clínicas después de haber escuchado en otros centros que su caso era demasiado complejo o que tendrían que resignarse a una prótesis removible. Tras más de catorce años de experiencia y miles de tratamientos realizados, el dr. Mejía se ha convertido en uno de los referentes nacionales en la resolución de casos de atrofia maxilar severa y rehabilitación oral compleja.
«Muchos pacientes llegan a nuestra consulta después de haber perdido la esperanza», afirma José Luis Mejía, especialista en implantología inmediata.
Doctor José Luis Mejía, ¿por qué algunos pacientes reciben la noticia de que no existe solución para su caso y, sin embargo, terminan encontrando una alternativa?
Porque la odontología es una profesión muy amplia y altamente especializada. Del mismo modo que en medicina existen diferentes especialidades, en implantología también hay procedimientos muy avanzados que requieren una formación específica y una gran experiencia.
Los implantes cigomáticos son una técnica compleja y con una curva de aprendizaje muy exigente, por lo que es lógico que no todos los profesionales la realicen en su práctica diaria. Eso hace que, en ocasiones, pacientes a los que inicialmente se les plantea una prótesis removible o se les dice que las opciones son muy limitadas, puedan encontrar una alternativa cuando son valorados por equipos especializados en este tipo de cirugía.
Más que hablar de casos imposibles, me gusta hablar de casos complejos. Y, en muchas ocasiones, la diferencia está en la experiencia, la formación y la dedicación exclusiva a este tipo de tratamientos. La implantología convencional tiene sus limitaciones. Existen pacientes con una pérdida ósea muy severa o con antecedentes de tratamientos fallidos en los que las técnicas habituales no son suficientes. Eso no significa necesariamente que no exista una solución, sino que probablemente necesitan un enfoque mucho más especializado.
Los implantes cigomáticos nos permiten rehabilitar casos extremadamente complejos y ofrecer una alternativa real a personas que pensaban que habían agotado todas las opciones.
¿Cómo suele llegar emocionalmente ese paciente?
La mayoría llega con una mezcla de cansancio, miedo y desilusión. Son personas que han pasado por varias consultas y que, en muchos casos, han terminado perdiendo la confianza.
No vienen únicamente con un problema dental. Llegan con una carga emocional importante porque la pérdida de dientes acaba afectando a la autoestima, a las relaciones sociales y, muchas veces, incluso a la manera en la que una persona se enfrenta al día a día.
«No tratamos radiografías; tratamos personas».
¿Qué ocurre en una primera consulta con un caso complejo?
Lo primero es escuchar. Detrás de cada radiografía hay una persona y una historia.
Realizamos un estudio exhaustivo mediante TAC y herramientas digitales de diagnóstico, pero para nosotros es igual de importante entender las necesidades y las expectativas del paciente. La tecnología es fundamental, pero también lo es el acompañamiento humano.
¿Por qué pacientes de toda España deciden recorrer cientos de kilómetros para ponerse en sus manos?
Creo que la experiencia y la confianza son fundamentales.
Llevamos más de catorce años dedicados a la cirugía avanzada y al tratamiento de casos complejos. Muchos pacientes llegan recomendados por otros pacientes o por compañeros odontólogos que conocen nuestra trayectoria.
Eso hace que recibamos personas de prácticamente toda España que buscan una segunda opinión especializada.«Lo que para algunos era imposible, para nosotros es simplemente un caso complejo».
¿Qué diferencia a un especialista en implantes cigomáticos de un implantólogo convencional?
Los implantes cigomáticos son una técnica altamente especializada y requieren una formación específica, una gran experiencia quirúrgica y una curva de aprendizaje muy exigente.
No es solamente una cuestión tecnológica. Es una cuestión de conocimiento, de planificación y de volumen de casos tratados. La experiencia es determinante cuando se afrontan situaciones especialmente complejas.
Después de tantos años de trayectoria, ¿qué es lo más gratificante de su trabajo?
Sin duda, ver cómo cambia la vida de las personas.
Muchas veces pensamos que devolvemos dientes o sonrisas, pero en realidad devolvemos seguridad, tranquilidad y calidad de vida. Ver cómo un paciente vuelve a sonreír con naturalidad, cómo recupera la confianza o cómo vuelve a disfrutar de cosas tan sencillas como comer o relacionarse con los demás es probablemente la parte más bonita de esta profesión.«La sonrisa cambia, pero lo que realmente se transforma es la vida del paciente».
La implantología ha evolucionado enormemente en los últimos años. ¿Qué ha cambiado?
Prácticamente todo. La planificación digital, la cirugía guiada, la carga inmediata o los nuevos protocolos quirúrgicos han permitido alcanzar niveles de precisión y seguridad impensables hace años.
Pero hay algo que no ha cambiado: la importancia del diagnóstico y del trato humano. La tecnología es una herramienta extraordinaria, pero nunca sustituirá la experiencia ni la cercanía con el paciente.
¿Qué le diría a alguien que acaba de escuchar la frase “ya no hay solución”?
Que no se rinda.
En medicina y en odontología, la experiencia y la especialización marcan una enorme diferencia. Lo que para algunos puede parecer un caso imposible, para otros puede ser simplemente un caso complejo.
Por eso siempre recomiendo buscar una segunda opinión y no perder la esperanza demasiado pronto.
La trayectoria de José Luis Mejía refleja lo que ocurre cuando la especialización se convierte en el eje central de una clínica dental: pacientes que habían escuchado que su caso no tenía salida encuentran una respuesta concreta en forma de implantes cigomáticos, implantología avanzada y cirugía oral de alta complejidad. Sus más de catorce años dedicados en exclusiva a los implantes sin hueso y a la rehabilitación de casos con atrofia severa han consolidado un modelo de trabajo en el que el diagnóstico exhaustivo y el acompañamiento humano van de la mano.
Para quienes buscan una segunda opinión o necesitan valorar tratamientos dentales que otros centros han descartado, la propuesta del doctor José Luis Mejía parte de una premisa que atraviesa toda su práctica clínica: la diferencia entre un caso imposible y un caso complejo reside, casi siempre, en la experiencia y la formación del especialista en implantología inmediata que lo afronta.