La ampliación del modelo que permite impartir 1º y 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en colegios públicos de educación Primaria de la Comunidad de Madrid, convirtiéndolos en CEIPSO, conllevará la supresión de 66 grupos en institutos y la reasignación de 132 profesores, según recoge la memoria del proyecto de orden de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades que autoriza a 49 nuevos centros de Infantil y Primaria a incorporar esta etapa educativa.
El documento señala que, con la llegada de 1º de ESO a estos colegios en el curso 2026-2027, se crearán 81 grupos, aunque los institutos conservarán 15 para atender las necesidades de escolarización y mantener la ratio máxima de 25 alumnos por aula. De este modo, dejarán de impartirse 66 grupos en los IES.
Para atender esta nueva oferta educativa serán necesarios 162 docentes, de los que 132 procederán de una redistribución de efectivos y únicamente será preciso incorporar 30 nuevos profesores. La misma dinámica se repetirá un año después con 2º de ESO, cuando se prevé abrir 77 grupos en colegios y mantener otros 14 en institutos, lo que permitirá reubicar a 126 docentes y obligará a sumar otros 28 profesionales.
La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, anunció el pasado mes de marzo que el próximo curso se duplicará el número de colegios autorizados para impartir los dos primeros cursos de la ESO. A los 52 centros que comenzaron a aplicar este modelo el pasado septiembre se añadirán otros 49, hasta alcanzar un total de 101. El Gobierno madrileño sostiene que esta iniciativa busca proteger a los alumnos de menor edad, reducir el fracaso y el abandono escolar, mejorar el rendimiento académico y facilitar la conciliación de las familias al evitar cambios de centro a los 12 años.
La medida, sin embargo, sigue generando rechazo entre parte de la comunidad educativa. La Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid (Adimad) reclama paralizar su implantación al considerar que no responde a criterios pedagógicos y complica la organización de los centros.
Por su parte, CCOO eleva a 136 las aulas que desaparecerán en institutos frente a las 142 que se abrirán en colegios y advierte de que el cambio deteriorará las condiciones laborales del profesorado y la calidad de la enseñanza. Además, el sindicato denuncia que muchos colegios carecen de instalaciones específicas, como laboratorios o aulas de tecnología y música, y alerta de que algunos docentes tendrán que impartir asignaturas ajenas a su especialidad.