La influencia de los creadores de contenido en redes sociales ha crecido exponencialmente en los últimos años, propiciando un mercado publicitario digital donde la transparencia se ha convertido en un reto. En 2024, se registró que el 70% de los influencers en España no cumplen con las normas de publicidad y protección al consumidor, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Consumo. A través de esta estadística, se revela la necesidad de establecer una regulación más estricta, y por ello la entidad financiera OVB emite una denuncia que resuena con las demandas de los reguladores tanto a nivel europeo como nacional.
Las tendencias de contenido nuevo han alcanzado el sector financiero, en donde diversos usuarios están generando y difundiendo contenido informativo sobre cómo gestionar las finanzas personales. Dichos usuarios llamados "finfluencers" están ascendiendo en popularidad en plataformas sociales como Instagram, TikTok, YouTube y LinkedIn, donde un gran número de seguidores buscan soluciones a problemas financieros comunes, como el exceso de deuda. Sin embargo, aunque algunos de estos creadores pueden ofrecer consejos valiosos, otros podrían estar motivados únicamente por la obtención de seguidores y beneficios económicos, haciendo necesario el ser cauteloso y crítico al escoger los consejos que seguir.
Denuncia de OVB y la necesidad de una regulación más estricta
Es conocido que actualmente los usuarios que generan contenido en redes sociales tienen ciertas obligaciones legales, como la de indicar si un contenido es publicidad. Sin embargo, muchos siguen sin cumplir con estas disposiciones. OVB denuncia que dicha falta de transparencia pone en riesgo no solo la integridad del mercado publicitario, sino también los derechos de los consumidores.
La consultora ha puesto en foco el hecho de que la carencia de regulación efectiva ha permitido a los creadores operar en una zona gris, mientras acumulan millones de seguidores y generan ingresos significativos a partir de la promoción de productos. La falta de etiquetas claras que distingan el contenido patrocinado del orgánico no sólo confunde al usuario, sino que afecta la honestidad y credibilidad del ecosistema digital. La denuncia de OVB abre un canal de debate hacia la disparidad que dicha situación crea para otros medios de comunicación que sí cumplen con normativas publicitarias rigurosas.
Por su parte, OVB se une a la creciente demanda de muchos organismos que exigen un control más estricto y normas más rigurosas para los creadores de contenido. La normativa, del Real Decreto 444/2024, por el que se regulan los requisitos a efectos de ser considerado usuario de especial relevancia de los servicios de intercambio de vídeos a través de plataforma, busca regular de manera adecuada dicha actividad.
Esta normativa establece las condiciones que determinan qué usuarios tienen una influencia considerable en estas plataformas, asegurando una regulación clara y transparente. Los usuarios que cumplen con estos requisitos son reconocidos formalmente, lo cual implica obligaciones y beneficios específicos que buscan mantener un entorno digital equilibrado y justo. Esta regulación es parte de un esfuerzo mayor por gestionar adecuadamente el impacto de los creadores de contenido y sus interacciones en estas plataformas.
Relevancia de la formación de todos los usuarios
De la misma forma, la entidad financiera atrae el enfoque hacia la importancia de la educación sobre las legislaciones, tanto para los creadores de contenido como para los consumidores. Muchos líderes de opinión, especialmente aquellos que están comenzando, pueden no tener un conocimiento profundo de las normativas publicitarias. La implantación de programas educativos que informen sobre la importancia de la transparencia y las obligaciones legales podría ser una medida eficaz para mejorar el cumplimiento. Así, se puede reducir la proporción de personalidades que operan fuera de la legalidad.
Además, la diversidad de formatos publicitarios en las redes sociales plantea un reto adicional para los reguladores. Desde las tradicionales publicaciones y videos hasta historias temporales y transmisiones en vivo, cada formato tiene sus particularidades y puede requerir diferentes enfoques de regulación para asegurar la transparencia y el cumplimiento legal. OVB describe en su denuncia que la falta de adaptación de la normativa a estos nuevos formatos es un gran obstáculo hacia la resolución del problema.
El impacto de la publicidad encubierta no es solo una cuestión de cumplimiento normativo; también afecta la confianza de los consumidores en los medios digitales. OVB subraya que la credibilidad de los influyentes se ve comprometida cuando sus seguidores descubren que el contenido que creían genuino es en realidad una estrategia comercial. Esta desconfianza daña no solo la reputación del creador de contenido, sino también la de las marcas asociadas. Por tanto, una regulación estricta no solo protege a los consumidores, sino que también beneficia a los propios creadores al fomentar un ambiente de confianza y transparencia.