viernes 02 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 07/07/2010 13:03h
El paro ha descendido por tercer mes consecutivo. En 90 días, hemos dejado atrás la cifra de los cuatro millones de desempleados. La noticia es buena, en primer lugar, para quienes han encontrado trabajo. Pero también para todos los trabajadores, con o sin empleo, pues señala que se atisba una mejoría en el primer problema del país.
No seré yo de los que tiren cohetes, porque los números siguen siendo muy negativos. Pero tampoco me encontrarán entre los que quieren enfriar –o incluso hacer desaparecer- las noticias positivas. ¿Se imaginan si hubiera sido al revés? ¿Habrían cabido los datos conocidos hoy en los titulares de los periódicos, aunque los hubiéramos puesto de forma apaisada?
En fin, hay quien señala que la creación de empleo es estacional. Pero ¿qué significa estacional? Si se trata de rebajar la importancia de los puestos de trabajo generados identificándolos con el turismo como algo pasajero, la palabra no es la correcta. Sí, el turismo alcanza su cenit en verano. Más no por eso puede olvidarse que se trata de la primera industria nacional, con casi el 11 % del PIB y cientos y cientos de miles de empleos, que ha contribuido al desarrollo de grandes zonas de España.
Da la impresión, en todo caso, que las cosas empiezan a moverse en la buena dirección. Y tengo la impresión de que los próximos meses confirmarán la tendencia. Si además de las decisiones adoptadas y de las que vendrán, tuviéramos una fuerte unidad política y social, la recuperación iría todavía más deprisa. De momento, nos quedamos con los buenos datos y con el éxito de la Presidencia Española de la UE, que celebramos hace unos días con la sociedad civil en un acto multitudinario en la Casa de América.