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José María Sánchez Molledo, historiador carabanchelero

'Los bueyes de San Isidro son los carabancheleros más internacionales'

"Los bueyes de San Isidro son los carabancheleros más internacionales"

martes 22 de junio de 2010, 00:00h
José María Sánchez Molledo (Madrid, 1958) es doctor en Historia. Es autor del libro 'Carabanchel. Un siglo en imágenes (1860-1960)', de la editorial Amberley, en el que narra, gracias a imágenes de archivo, la evolución del actual distrito de Madrid.
¿Cuál es la esencia de Carabanchel entre 1860 y 1960?
El de un pueblo industrial con fábricas y mataderos cercano a Madrid. Una zona próspera y con movimiento económico que provoca la creación de edificios singulares como la cárcel, el campamento del Ejército, el hospital militar, la plaza de toros o el aeródromo de Cuatro Vientos.

¿Cómo era Carabanchel en 1860?
Desde el siglo XVII se puso de moda Carabanchel como lugar de recreo de moda para los ricos. En el siglo XVIII tiene un desarrollo muy importante con la llegada de fábricas como la de jabón y la compra de fincas de personajes de primer nivel. En el siglo XIX, la finca de Vistalegre y la presencia de la familia real acentúa el carácter aristocrático por la zona. Fue algo así como 'Carabanchel, ciudad de vacaciones'.

Pero esa aristocracia está en contacto con el pueblo llano.
Había dos núcleos urbanos, Carabanchel Alto y Bajo. El Bajo se estructura en torno al Ayuntamiento, la plaza y la iglesia del siglo XV. El Alto repite la situación en torno a la plaza de la Emperatriz. Son los dos núcleos más cercanos a Madrid desde el siglo XVI. La literatura de la época contraponía el mundo rural de Carabanchel con el mundo urbano de Madrid. Ponían la pradera como lugar de encuentro de ambos mundos. Esta realidad establece una dualidad con los vecinos de la zona. La población rural no contaba con agua ni luz hasta el siglo XX, en el que comienza el verdadero desarrollo urbano. El Canal de Isabel II instaló saneamiento y agua corriente en Madrid pero no en el entorno. El primer pueblo al que llegó fue a Carabanchel porque el Marqués de Salamanca pagó una canalización a la finca de Vistalegre. Hizo una fuente para que los vecinos cogiesen agua que luego se reformó y se puso mirando al interior de la finca.

¿Cómo crece el pueblo?
Isabel II mejora las infraestructuras viarias, principalmente el paso por el puente de Toledo, porque tenía una finca en el pueblo. Este es el eje de crecimiento, junto a la avenida de Extremadura, que une ambos municipios y que provocará, posteriormente, que Carabanchel se integre en Madrid. La Colonia de la Prensa se construye a principios del siglo XX como elemento de unión de ambos Carabancheles y nueva urbanización de ocio a las afueras de Madrid.

Carabanchel se convierte en uno de los centros militares fundamentales de España.
A finales del siglo XIX, el Ejército compra unos terrenos en el municipio para tener espacio de maniobras militares. Es la época en la que termina la guerra de Cuba y se gesta la de Marruecos. Los soldados necesitan entrenarse y lo hacen en el cuartel de los carabancheles, que de alguna forma es heredero del antiguo polvorín del siglo XVII. En esta zona se probaron hasta globos aerostáticos para hacer las primeras fotos aéreas. Crean cerca el aeródromo de Cuatro Vientos, donde se produce el primer vuelo entre Madrid y Barcelona. A finales del siglo XIX, se quema el hospital militar y se busca una nueva localización en un territorio cercano a la capital y barato. Se elige Carabanchel. Fue una jugada muy brillante del Ayuntamiento de entonces, porque los terrenos se cedieron de forma gratuita. A cambio, se generó un montón de trabajo en Carabanchel porque la infraestructura contaba con un presupuesto enorme para la época (más que el propio pueblo). Se traían los heridos de la guerra del 98 desde los puertos en ferrocarril hasta el hospital.

También se construye una de las cárceles más modernas de la época.
Algunos dicen que el sistema panóptico carcelario no era tan nuevo. Consistía en una cúpula central de la que partían varios corredores de forma radial, desde la que el vigilante podía controlar a los presos sin ser visto. El franquismo la utilizó para recluir presos políticos y comunes.  Eso provocó una mala prensa para el municipio, que era identificado con la propia cárcel. De alguna forma, la mayor parte de la población de Carabanchel, cuando se derribó, quiso olvidar ese estigma. A nivel arquitectónico, además, suponía dificultades mantener la cúpula eliminando las alas.

La Guerra Civil arrasa Carabanchel.
Hasta 1930, Carabanchel es un pueblo industrial grande, con sus tensiones entre empresarios y sindicatos, entre izquierdas y derechas. Hay manifestaciones del Frente Popular en el pueblo. El enfrentamiento sigue la dinámica general de la guerra. En 1936, las tropas de Franco ya atacan esta zona y se paralizan aquí las líneas de fuego. De esta manera, el pueblo recibe fuego de los dos bandos, convirtiéndose en un auténtico frente.

El símbolo del madrileñismo más castizo resulta que era de otro pueblo.
Hay razones históricas. Desde la Edad Media, Carabanchel es un pueblo independiente de Madrid, pero está en su alfoz, su terreno de producción y abastecimiento. San Isidro trabaja las tierras de los Vargas en Carabanchel pero se habla de la ciudad más importante, que es Madrid. La pradera es un espacio de encuentro que surge en el siglo XIII o XIV. La gente acudía a la fuente milagrosa que sanaba. En el siglo XVI se hace la ermita, visible desde el Palacio Real. No es otro municipio. Es Madrid al otro lado del río. Eso sí, el patrono de Madrid es de Carabanchel. Es más, en la iconografía al respecto, son los bueyes el verdadero icono de Carabanchel. La historia se exporta a las colonias, pero los bueyes siguen denominan los carabancheles. Los he visto en libros de Filipinas escritos en tagalo. Son nuestro símbolo más internacional.

El pueblo posee la segunda plaza de toros más importante de la ciudad.
Carabanchel celebra las fiestas con toros desde el siglo XVIII (las fiestas del aguardiente). Son fiestas de verano en fechas próximas. La primera plaza que tuvo era cuadrada y se construyó para atender las peticiones de los madrileños que venían aquí a veranear. La plaza de Vista Alegre se crea en 1908 para hacer un espacio en condiciones. Tenía 8.000 localidades, tantas como la población. Se convierte en una plaza de segunda al construirse Las Ventas, pero son complementarias.
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