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    22 de octubre de 2021

Antonio Muñoz

Ya está aquí septiembre, ese mes que es como un cruce de caminos y que siempre nos coge desprevenidos en algo. En el recuerdo, como un tatuaje, quedan las orillas del mar, de oleaje silente como una película muda. El otoño va pidiendo su sitio entre estos perseverantes zarpazos de calor, de fiereza ya impostada. En el aire se respiran los primeros síntomas de otra época. Quién más quien menos hace acopio para el futuro. Los diputados también han abandonado la playa del Congreso pero han dejado las sombrillas clavadas en los escaños porque volverán pronto, a saber cómo. Da igual que les hayan advertido de que era una práctica incívica. Un rey agotado recibirá al mensajero que volverá a traerle las mismas noticias como si fuera el periódico antiguo y arrugado de envolver pescado.