ENTREVISTA
27/02/2019@07:43:00
Rosalía Gonzalo (Guadalajara, 1969) llegó a mitad de Legislatura a la Consejería de Transportes aupada por su amiga Cristina Cifuentes, ahora dimitida. Reticente a la exposición pública, ha mantenido un perfil bajo hasta que se ha visto obligada a sacar las garras en el conflicto del taxi. Para resolverlo, dice, no piensa pagar “miles de millones de euros” en indemnizaciones a las VTC y, por eso, sigue empeñada en no limitar Cabify o Uber, sino en darle herramientas al sector de los coches blancos para que sean "más competitivos". Bajo su mandato, también destacan las obras de Gran Vía, a las que ya no pone fecha; la crisis del amianto, que da por resuelta; y las discusiones públicas con Inés Sabanés, delegada de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, por Madrid Central o los semáforos de la A-5. Con todos estos temas bajo el brazo recibe a Madridiario en la Asamblea, donde abandona la sesión plenaria para realizar esta entrevista.