El presidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco López Rupérez, inauguró la asamblea que Escuelas Católicas de Madrid (ECM) celebró este miércoles con el objetivo de explicar las novedades normativas derivadas de la LOMCE, y analizar la evaluación y la innovación como conceptos que deben ir relacionados si se quiere la mejora de la calidad en educación. Al encuentro asistieron más de 400 directores de centros concertados católicos de Madrid.
La Asamblea Extraordinaria de ECM, que tuvo lugar en el Colegio Divina Pastora de Madrid, fue inaugurada por Francisco López Rupérez, quien en su intervención ofreció argumentos a los centros para completar la innovación con la evaluación. "La evaluación más que una amenaza, es una oportunidad para la innovación", dijo. Rupérez habló de la evaluación y de la innovación como dos conceptos íntimamente relacionados y que, a su juicio, deben ir de la mano si queremos "acertar" en educación. Según Rupérez las evaluaciones aportan una "información clave" que permite aprender de los errores, identificar lo que conocen los alumnos, cuáles son sus puntos débiles y fuertes y, según la misma, corregir las prácticas educativas para adaptarse a las exigencias del aprendizaje desde la innovación.
El presidente del Consejo Escolar explicó que vamos a afrontar una etapa en la educación española donde se va a prestar especial atención a la evaluación y ésta "constituye una ocasión para la mejora". Invitó a los centros a hacer una reflexión profunda sobre cómo aprovechar los resultados de las evaluaciones del sistema educativo para que se traduzcan en la mejora de la calidad de la enseñanza y de los aprendizajes de nuestros alumnos. "Si somos capaces de aprovechar al máximo posible las evaluaciones seremos capaces de contribuir, de un modo decisivo, a la mejora de nuestros centros y del sistema educativo, y prestaremos un valor incalculable a la sociedad en la que vivimos", concluyó.
En línea con el argumento del presidente del Consejo Escolar, Emilio Díaz, secretario autonómico de ECM, subrayó que el objetivo de esta asamblea era precisamente disipar esos temores que a veces surgen con respecto a la evaluación y aprovecharla, como ya lo están haciendo muchos centros concertados católicos, (Programa Innovación 43.19, por ejemplo) para mejorar la calidad de la enseñanza.
A continuación tuvo lugar la mesa redonda en la que Saunier Ortiz, director pedagógico en el Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías de Aluche; Margarita García, responsable del área de innovación y orientación educativa de la Fundación Educación y Evangelio; y Juan Carlos Cabrero, director del Colegio Sagrado Corazón Chamartín, comentaron su experiencia personal con respecto a la evaluación y la innovación. Los tres coincidieron en que la innovación supone una mejora no sólo de resultados sino, y fundamentalmente, una mejora para lograr alumnos felices capaces de transformar la sociedad, personas más autónomas, con mayor capacidad de esfuerzo, más maduras y motivadas. Por ello, animaron a todos a apostar por la innovación, sin miedo a las evaluaciones, sino como una herramienta más al servicio de la mejora de los aprendizajes. "Que ninguna ley acote el espacio de nuestros sueños, debemos vivir las leyes y las evaluaciones como una oportunidad, no como menoscabo", dijo Juan Carlos Cabrero.
Para Margarita García, la innovación no es sólo útil, "es un imperativo", y reclamó la "innovación de la evaluación", de tal manera que recoja, por ejemplo, temas como el ocio, los intereses de los alumnos, etc. "La mejor prueba externa es la propia vida. La evaluación, para ser válida, tiene que responder a ese mismo objetivo", concluyó. Saunier Ortiz dijo que la innovación tiene que abarcar todo el itinerario formativo del alumno, lo que implica una planificación global en el centro, y coincidió con el resto de ponentes en que la clave de la innovación son los docentes, los recursos personales y el trabajo en red.
Por último José Antonio Poveda, director de la asesoría jurídica de ECM, explicó a los directores de los centros concertados católicos reunidos en asamblea extraordinaria los aspectos prácticos, novedades y dudas de la nueva ordenación académica de ESO y Bachillerato, que en este momento es un tema de especial interés y preocupación para todos los directores asistentes. En tal sentido, la asamblea manifestó la necesidad de que la consejería acelerara y clarificase la elaboración de las normas que los centros deben aplicar de inmediato.
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