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Palacio de Sueca, en la plaza Duque de Alba.
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Palacio de Sueca, en la plaza Duque de Alba. (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Los vecinos del Palacio de Sueca piden gestión pública para el centro de mayores que acogerá

lunes 11 de julio de 2022, 07:00h

Familias vulnerables y personas mayores. Es el perfil de los futuros inquilinos del Palacio de la Duquesa de Sueca. Lo anunció el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, el pasado martes en el Debate del Estado de la Ciudad y lo celebran los vecinos de La Latina y Lavapiés. El monumental edificio se reconvertirá, tras más de dos décadas en desuso, en residencia para personas en situación de precariedad y centro para la tercera edad. El vecindario ve cumplida así su histórica reivindicación de que el inmueble se destine a dotaciones para el barrio, pero advierten sobre su gestión: "No aceptaremos que sea privada, tiene que ser municipal".

Se expresa así Manolo Osuna, presidente de la Asociación de Vecinos La Corrala, quien celebra el nuevo uso: "Estamos contentos. Nos hubiera gustado que se hiciera algo más para los jóvenes, porque es enorme, pero estamos de acuerdo en que sea un centro de mayores, aunque cada vez queden menos en la zona". Compartían, reconoce, el temor manifestado por Más Madrid en los últimos meses de que el edificio se vendiera o cediera a una entidad privada para albergar usos ajenos a las necesidades del vecindario, pero el anuncio del regidor los ha tranquilizado. "Podemos decir que el edificio no va a ser despachos y nos lo quedamos para el barrio", señala el representante vecinal en alusión a la fracasada intención del Gobierno de Ana Botella de transformarlo en oficinas para el área de Servicios Sociales.

Bajo mandato de Manuela Carmena, el Ayuntamiento impulsó un proceso de participación ciudadana para definir el destino de la que fuera casa de la Duquesa de Osuna, mujer del primer ministro y favorito de Carlos IV, Manuel Godoy. La convocatoria incluyó a residentes en Centro, así como a grupos municipales y asociaciones con presencia en el distrito. Se acordó entonces la creación de un espacio infantil similar al habilitado en la calle Almendro, 3, pero en este caso cubierto; abrir salas multiusos y aularios para actividades complementarias de los colegios cercanos, salas de coworking y un auditorio para eventos. El retraso en las obras de rehabilitación, ralentizadas por contratiempos como la aparición de termitas, impidió que se ejecutaran estos planes.

El nuevo Ejecutivo de PP y Cs prosiguió con las obras en el inmueble, catalogado como Bien de Interés Cultural, y ahora cumple con lo que ordena el planteamiento urbanístico. "Debe ir un equipamiento singular de bienestar social", explican desde el área de Obras y Equipamientos a Madridiario. Se justifica así su reconversión en residencia para familias vulnerables, que ocupará el 75 por ciento de los 7.200 metros cuadrados de la construcción.

La normativa permite que el 25 por ciento restante se dedique a otros usos y el Consistorio ha optado por un centro de mayores por "una petición del distrito", trasladan desde la concejalía que dirige Paloma García Romero. Respecto a la gestión de ambos, indican que la tipología la decidirá "en su momento" la Junta de Centro. El proyecto está en fase de redacción, por lo que aún no se conocen más detalles. Se espera que el diseño esté listo antes de que termine el mandato.

Obras de consolidación del Palacio en 2016. Foto: Salva Pons

La consolidación concluirá a finales de 2022

En paralelo, el Gobierno municipal está acometiendo obras de consolidación en el Palacio, situado en la plaza del Duque de Alba, 2, entre las plazas de la Cebada y Tirso de Molina. El Ayuntamiento regido por José María Álvarez del Manzano lo expropió en 1998 para paliar su abandono. El palacete se encontraba en situación arquitectónica de ruina y precisaba trabajos de estabilización que se remontan a varios años atrás y que concluirán "antes de que finalice 2022".

En concreto, ahora se trabaja en la reconstrucción de la estructura del cuerpo Este, de 1.860 metros cuadrados de superficie, el último que quedaba por intervenir. La inversión asciende a 2,7 millones de euros e incluye actuaciones para evitar humedades y la instalación de muros de carga. Previamente, en 2016 se realizó una deconstrucción interior del inmueble, desmontándose pieza a pieza los elementos que después podrían ser reutilizados en la rehabilitación. Durante la legislatura de Ahora Madrid se gastaron 4,3 millones de euros en obras, por lo que el Consistorio ya ha desembolsado 7 millones en la reforma del Palacio de la Duquesa de Sueca.

La demora en esta operación ha sido una constante. El hallazgo en 2019 de unas tumbas sarracenas de alto valor arqueológico supusieron un importante retraso. Los restos de mayor interés histórico independientes de la estructura se enviaron al Museo de Historia de Madrid y en los que forman parte del armazón "no se ha intervenido" todavía, informan desde el área de Obras y Equipamientos. En todo caso, garantizan que "se van a conservar".

Las otras vidas del Palacio

La solicitud para iniciar las obras del después bautizado como Palacio de la Duquesa de Sueca se remonta al año 1791, desconociéndose si el edificio se asienta sobre cimientos u otras estructuras previas. Constituye la única obra individual acreditada del arquitecto Antonio de Abajo, discípulo y colaborador de Juan de Villanueva. Según apunta Alberto Tellería en un informe sobre este bien publicado por la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio en 2013, el palacete se construyó como Escuela de Primeras Letras y residencia para los maestros que enseñaban a los hijos de los criados reales.

El carácter señorial que le imprimió pudo influir en que el inmueble perdiera pronto su uso original. La duquesa de Sueca, María Teresa de Borbón Vallabriga, hija del infante Don Luis, hermano menor de Carlos III, lo habitó un tiempo antes de trasladarse en 1800 al Palacio Real para alumbrar a su primer hijo con el valido Manuel Godoy. Pese a su corta estancia en esta residencia cortesana, su nombre quedó asociado hasta nuestros días a esta edificación.

La documentación existente apunta a que el Palacio se empleó como ‘Casa de Temporalidades’ en torno a 1917. Ya en 1935 recuperó su uso docente original. En 1859 el Ministerio de Fomento lo cedió al de Gobernación para que funcionase como cuartel. Las referencias al edificio, indica Tellería, son escasas después de la Guerra Civil, tras su privatización y posterior transformación en viviendas de alquiler. Su última moradora fue doña Carmen, una mujer que se resistió a abandonar el hogar en el que nació pese a vivir allí sin luz ni agua durante 30 años. El Ayuntamiento de Madrid expropió la finca en el año 1998 y desde entonces ha permanecido sin uso.

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