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TAL DÍA COMO HOY

El general Riego, vencedor del absolutismo, entra victorioso en Madrid

Por MDO
viernes 31 de agosto de 2018, 08:00h
Ocho meses después de que diese inicio la sublevación conocida como el "Pronunciamiento de Riego", llevada a cabo en Cabezas de San Juan en Sevilla, tal día como hoy de 1820, el comandante Rafael del Riego entraba en Madrid victorioso apoyado por el pueblo y los círculos de poder político. Arrancaba un Trienio Liberal que se desarrollaría con exaltados y moderados peleando entre sí, mientras los absolutistas conspiraban en la sombra, y que culminaría con Riego en la plaza de la Cebada y con la soga al cuello.
Retrato de Rafael del Riego (1785–1823)El 31 de agosto de 1820 Rafael del Riego entraba en Madrid victorioso para dar comienzo al Trienio Liberal y por fin, llevar a cabo la instauración de la Constitución de 1812, 'La Pepa'. Apoyado por las masas y círculos políticos, Riego culmino el Sexenio Absolutista instaurado durante el reinado de Fernando VII. Tal fue su emoción que llegó a cantar durante un homenaje a su figura en el teatro Príncipe de Madrid el “Trágala” en una sugerente dedicatoria al régiment anterior; "...Trágala, trágala, la Constitución...", señalaba la copla gaditana.

Pero antes de este victorioso episodio en Madrid, hay que contextualizar lo que el comandante de origen asturiano llevó a cabo. Meses antes, a las ocho de la mañana de un primero de enero de 1820, el comandante Riego se dirigió con sus tropas hacia tierras andaluzas para realizar un primer alzamiento en Las Cabezas de San Juan, a unos 45 kilómetros al norte de Sevilla.

El pronunciamiento surgió entre los oficiales de las tropas destinadas a luchar contra la sublevación americana, debido a la existencia de un gran malestar en el ejército a finales de 1819, por la exclusión de los liberales del gobierno, unido a la filiación de Riego a la masonería, que potenció sus opciones de alcanzar el éxito y restablecer la Constitución. Además, el generalizado malestar social y económico por el mal gobierno de Fernando VII contribuyó a que pronto, las unidades del ejercito de muchos lugares de España se mostrasen en desacuerdo con las políticas iniciadas por el monarca absolutista.

Los liberales ejercieron el poder según lo establecido en las Cortes de Cádiz, desarrollando mediante leyes y decretos la constitución liberal de 1812, aplicando por primera vez en la práctica las ideas de los liberales de Cádiz y adquiriendo la Constitución un significado práctico en el Estado Español.

Un trieno inestable pese a todo

Las medidas rompedoras no siempre acabaron por ser bien vistas y la palpable división de los liberales introdujo una gran inestabilidad política durante el Trienio. Divididos en exaltados y moderados, se enfrentaron entre sí, a la vez que los absolutistas trataban de conspirar con el monarca fuera del país.

En un primer intento, los absolutistas junto con los campesinos fuertemente influenciados por la Iglesia en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña, tratarían de instaurar un gobierno absolutista paralelo al liberal de Madrid. Lo ubicaron en Urgel, zona cercana a la frontera francesa.

El fracaso de la Regencia absolutista en Urgel sirvió entre otras cosas para abrir los ojos de Fernando VII que comprendió que la única opción para acabar con el régimen liberal era la intervención de las potencias absolutistas europeas.

Y así fue. En 1823, Fernando VII recurre a la Santa Alianza y los Cien Hijos De San Luis, que atraviesan la frontera al mando del duque de Angulema el 7 de abril de 1823, produciéndose una invasión del país y la posterior derrota de los liberales.

La horca le esperaba

Rafael del Riego malherido en la batalla de Jódar en Jaen, es capturado y apresado. Una ves trasladado a la capital, es condenado a morir en la horca en Madrid. La sentencia ordenaba que Riego fuese conducido hasta la Plaza de la Cebada, lugar donde se llevaría a cano la ejecución, arrastrado en un serón por un burro que callejearía la ciudad.

Así, el 7 de noviembre de 1823, entre gritos e insultos fue colgado y posteriormente descuartizado por orden del rey, el mismo que de forma inmediata derogó la Constitución de Cádiz y retornó al absolutismo (1823-1833).
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