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TAL DÍA COMO HOY

Monumento al Padre Llanos en el barrio del Pozo del Tio Raimundo, en el Distrito del Puente de Vallecas
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Monumento al Padre Llanos en el barrio del Pozo del Tio Raimundo, en el Distrito del Puente de Vallecas (Foto: De Zarateman)

De cura franquista a cura obrero: la conversión del Padre Llanos

lunes 24 de septiembre de 2018, 07:50h

Tal día como hoy en 1955, el padre José María Llanos se mudaba a una chabola en El Pozo del Tío Raimundo con el objetivo de evangelizar a los habitantes del barrio. Lo que no sabía es que ellos acabarían iniciándole en el poderoso movimiento obrero.

La posguerra en España fue un periodo difícil para millones de personas que se quedaron sin nada tras vivir el horror de la guerra. Poco a poco, las ciudades fueron reconstruyéndose y adquiriendo de nuevo la normalidad, pero la pobreza se instalaba en pequeñas barriadas que no conseguían salir adelante.

Una de muchas fue El Pozo del Tío Raimundo, en Madrid. Sus habitantes construían de noche sus chabolas para así evitar que la policía les desalojase a la mañana siguiente y solo pagar una multa.

Esta tendencia que comenzó en los años 40 hizo que el jesuita José María Llanos dejase su hogar y comodidades para mudarse a una de esas chabolas en El Pozo en 1955. El Padre Llanos, como allí le llamaban, llegó a esta barriada con una importante misión: acercar a sus habitantes a Cristo y al Evangelio.

Al ser barrio obrero, el padre fue acogido con recelo hasta que se vio que predicaba con el ejemplo. Construyó una iglesia, inició una importante labor social y abandonó casi por completo su nacionalcatolicismo para impulsar el movimiento obrero. Esto último le costó el sobrenombre de “el cura rojo”.

Antes de trasladarse al Pozo, José María Llanos era conocido por su cercanía al dictador Franco, su pertenencia a la Falange y por ser líder en formación religiosa a universitarios. Pero al contactar y pasar su día a día con los vecinos del barrio, sus preferencias ideológicas fueron variando.

Aun así, después todo el trabajo que allí realizó, declaró en una ocasión no sentirse satisfecho con su actuación en El Pozo:

“Mi pastoral ha sido muy mala, un fracaso rotundo. Intenté dar un giro a ese cristianismo aldeano y empecé a hacer una comunidad de base, pero fracasé. Ahora se ha quedado el barrio sin la piedad aldeana y sin la piedad moderna. Me duele que haya tanto ateísmo, sobre todo entre los jóvenes. Abro las puertas de mi casa a todo el que llama. Hoy el Pozo es más culto y lo que quisiera es que sus habitantes creyeran en Jesús, tuvieran fe. Me gustaría que Jesús fuera su guía, aunque no he sabido presentárselo”.

A pesar de ello, los vecinos del Pozo siempre le agradecieron todo lo que hizo en la zona. Además, se le concedió el Premio Internacional Fundación Alfonso Comín en 1985, los premios Memorial Juan XXIII y Pax Christi y se le otorgó la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid en 1981.

El Padre Llanos falleció a los 86 años de edad en la residencia de jesuitas de Alcalá de Henares tras una vida llena de solidaridad y apoyo a los más desfavorecidos.

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