En 1798, Goya terminaba de pintar los frescos de la cúpula de la Ermita de San Antonio de la Florida. El templo no sería inaugurado hasta 1979.
La Ermita de San Antonio de la Florida se encuentra cerca del Parque del Oeste y del río Manzanares, fue terminada hacia 1799, por orden de Carlos IV para que fuese la capilla real del Palacio de la Florida. Hacia 1881, se convirtió en parroquia, y la cantidad de fieles que se aglomeraban comenzó a deteriorar los frescos de Goya. Para preservarlos, se construyó posteriormente una capilla similar dedicada al culto.
De acuerdo con Julia Varela, los hermosos frescos del pintor zaragozano supusieron una innovación técnica y teológica. Se atrevió a pintar e
n la cúpula el milagro en el que San Antonio resucita a un muerto, la tradición eclesial de la época, solo permitía pintar en las cúpulas representaciones divinas.
Además, en sus frescos, Goya también pinta a distintas mujeres, ángeles, que sostienen cortinajes, unas figuras que no eran muy comunes en la época. Estas ángelas, junto a medigos, caballeros y otros personajes rodean al fresco central donde se aprecia el milagro, lo que produce la sensación de que todos los personajes se encuentren en un corral de comedias mientras miran el milagro. Goya decide representar a los podres del pueblo en lo más alto del templo.
Por el coste de un euro, la ermita se puede visitar y así disfrutar de la que p
opularmente recibe el nombre de la 'capilla sixtina de Madrid'.