El faro de Moncloa se construyó en 1992, en terrenos de la Ciudad Universitaria, dentro de las iniciativas para celebrar la Capitalidad Cultural Europea. Su fisonomía le convirtió rápidamente en competidor de la escultura de la diosa Cibeles, como símbolo gráfico de Madrid. Pero la vida de este edificio fue corta porque en 2008 el alcalde, Alberto Ruíz Gallardón, lo cerró al público con el propósito de poner en marcha medidas de seguridad.
En marzo, el portavoz municipal socialista, Jaime Lissavetzky, visitó el faro y aseguró que no hay justificación para el cierre, y pidió que se incluyera en la ruta turística de miradores."Pertenece al catálogo de edificios frustrados que están desaprovechados, y por otra parte, se está haciendo publicidad engañosa, porque se anuncia la visita al faro en los recorridos turísticos por la capital", denunció.
Lissavetzsky también reclamó el cumplimiento de un acuerdo establecido entre el Ayuntamiento y la Universidad Complutense, que debía encargarse de la gestión del inmueble y lo devolvería "a la vida". El rector de la Complutense, José Carrillo, reiteró que la institución que dirige ha cumplido todos los requisitos impuestos por el Consistorio para que la Universidad se hiciera cargo de la apertura de la instalación, a cambio de una asignación de 80.000 euros anuales y un 20 por ciento de las entradas.
En la página web change.org, los ciudadanos pueden enviar su firma a la petición de reapertura del faro, diseñado por el arquitecto madrileño Salvador Pérez Arroyo, y que se construyó para albergar antenas de policía, bomberos y ambulancias, además de servir para regular el tráfico de la A-6. El presupuesto inicial fue de 2,2 millones de euros pero acabó costando 3,8 millones de euros.
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