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Teté Cafe Costura
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Teté Cafe Costura (Foto: Kike Rincón)

Rincones para hacértelo tú mismo

En los últimos años, el concepto DIY ('Do it yourself', 'Hazlo tú mismo') se ha puesto de moda en diferentes sectores de la sociedad. Cada vez son más los consumidores que han decidido adoptar este tipo de filosofía para recuperar el interés por las manualidades sin perder de vista el progreso y los adelantos tecnológicos. Una nueva era en la que el bricolaje y el ahorro se dan la mano para crear esta tendencia que cada día cuenta con más adeptos.

La idea está asociada a varios movimientos anticapitalistas y a los colectivos de punk, que se han caracterizado por hacer parte suya esta filosofía. Otros movimientos como el hardcore punk o el indie también han heredado este modo de vida, cuyos músicos reparan o decoran sus vestimentas o incluso elaboran sus instrumentos musicales fabricando ellos mismos pedales de efectos o amplificadores. Incluso graban sus propias maquetas, gestionan sus giras de conciertos y hacen autopromoción con apenas presupuesto y escasos medios.

Teté Café CosturaPero la música no es el único sector en el que este concepto ha triunfado. "Hay muchos jóvenes que están hartos de la cultura del usar y tirar y se dan cuenta que el poder crear algo con sus manos utilizando la imaginación, es muy creativo y revolucionario", explica Teresa Barrera, propietaria de Teté Café Costura. Esta amante de las telas abrió el local en el barrio de Las Letras en 2011. Con una amplia experiencia como estilista de vestuario en cine y televisión, se redescubrió al abrir este negocio, que surgió por "casualidad", recuerda, hablando con una amiga sobre un comercio similar con sede en Berlín.

Quienes pasan delante de su puerta, se dejan llevar por la curiosidad y entran para descubrir un espacio repleto de máquinas de coser. Aquí, entre hilos, agujas y telas, pasa el tiempo Teresa y los alumnos de los talleres que imparten, desde costura para niños, reciclaje de prendas y ganchillo hasta bordado japonés y diseño de figurines. "Hacemos talleres para compartir lo que sabemos y nos gusta invitar a otros diseñadores prestigiosos cada mes", cuenta. Y las cifras hablan por sí solas. Desde que abrieron han enseñado a coser a unas 7.000 personas.

Café Teté CosturaPero en este local en donde se respira el amor por la moda heredado de su madre que era modista y enseñó a coser a Teresa, se apuntaron desde los inicios a la filosofía DIY. Ofrecen la posibilidad de alquilar las máquinas de coser por horas de martes a jueves. Eso sí, Teresa avisa "que es necesario saber coser a máquina" para poder hacerlo con soltura. Por 7 euros, aquellas personas que quieran arreglar unos pantalones, hacer algún remiendo o confeccionar una prenda, pueden hacerlo mientras toman un café o un té.

Pinta en CopasEn un pequeño rincón del barrio de Malasaña, Iris y Marián, expertas en en el concepto 'Hazlo tú mismo', son propietarias de un local en donde la creatividad se impone a las nuevas tecnologías. Pinta en copas surgió "hace muchos años, en el 2000", recuerda Marián Beltrán. Recién llegadas de Estados Unidos donde esta filosofía ya contaba con un buen número de adeptos, decidieron trasladar la idea a Madrid, aunque les costó casi tres años darse a conocer. "No somos conscientes del retraso que llevamos en España respecto a otros países", manifiesta con desazón. El boca a boca y las ganas de ser uno mismo el que decore una pieza de cerámica, les convirtió en pioneros de la tendencia. En este espacio, se elige una figura de cerámica, jarra, vaso o plato, cuyos precios oscilan entre los 9 y los 30 euros, se compra y se pinta. El precio incluye todo, desde los materiales, pinturas y la cocción en el horno.

Pinta en copas"El éxito radica en hacer algo manual y creativo", explica Marián. Incluso algunos, asegura, lo utilizan como terapia. "Desenchufan el móvil y les pasan las horas casi sin enterarse", añade. Acuden acompañados por amigos o parejas que mientras que ponen toda su creatividad en la pieza escogida, mantienen conversaciones mientras toman un café o té. Además, no se necesitan habilidades especiales para el dibujo o la pintura. Existen plantillas y las explicaciones sobre la técnica no faltan siempre que se necesiten.

Mecánicos improvisados

Tras el éxito alcanzado en la Universidad Autónoma, donde gestionaron el servicio de bici pública de la universidad, Fixi Dixi, una cooperativa de iniciativa social, se instaló en Lavapiés. Cuatro socios dedican su tiempo a este taller y tienda donde se impone el concepto de la autoreparación y las bicis urbanas. "Surgió en la universidad porque muchos estudiantes no tenían recursos para comprar y encargar los arreglos", recuerda Hacs, trabajador del taller, sobre los inicios del proyecto.

Fixi DixiAjustes de frenos, cambios de piezas y la revisión de ruedas, son algunos de los motivos que llevan a muchos adeptos al ciclismo, a arreglar ellos mismos sus bicicletas. En este taller existe un banco de herramientas públicas, con bombas para hinchar, llaves fijas, alicates, corta cables y martillos, que pueden hacer uso aquellos que deciden convertirse en 'manitas' por unas horas. Los arreglos se hacen en el exterior de la tienda para no interferir en el trabajo que desarrollan en el interior. "No suelen ser arreglos complejos", asegura Hacs, aunque a veces se complican y entonces "lo mejor es encargarlo". Como una de las usuarias de este servicio que suele poner a punto ella misma su bicicleta, cuando se trata de 'males menores'. Hacs le ayuda a colocar el potro en el que pone su bicicleta para sustituir uno de los guardabarros.

"Creo que a la gente le apetece arreglar las cosas por sí mismo. Sirve para ahorrar dinero porque no se paga la mano de obra y además, son conocimientos que se pueden compartir", considera. Este servicio es gratuito pero desde Fixi Dixi aceptan donaciones para sufragar gastos y reponer herramientas.


El 'hazlo tú mismo' también ha llegado a los aficionados al mundo del motor. Cada vez es más frecuente encontrar improvisados mecánicos que, en plena calle, deciden cambiar el aceite o las ruedas de su vehículo. Pero desde hace tiempo, existe una opción más segura y con los materiales y herramientas adecuadas para cada arreglo en algunos talleres de coches, como ocurre en Johnnie Pyston. Aquí, se alquilan por horas a través de un sistema de tarificación, cada uno de los boxes.

Jhonnie PystonEn el kilómetro 11 de la A-42 -en Getafe- se encuentra uno de los talleres de bricolaje del automóvil más grande de Europa. Más de 2.000 metros cuadrados, 28 boxes de trabajo con todo tipo de herramientas, elevadores de tijera a ras de suelo y otros para vehículos pesados y dos cabinas de pintura con horno de secado, completan la oferta para aquellos conductores que prefieren ser ellos los que arreglen su coche. También hay una zona de las instalaciones con máquinas para montaje y equilibrado de neumáticos y otras herramientas especiales como la aspiradora de aceite, gatos, prensa y desmontadores.

Johnnie PystonLa idea de este taller surgió hace dos años "para dar respuesta a los clientes que demandaban este tipo de servicio relacionado con el bricolaje", explica Alfonso Moreno, gerente del espacio. En 2015 pasaron por las instalaciones 10.000 clientes procedentes de Madrid y de zonas limítrofes que llegaron para hacer un mantenimiento rápido de sus vehículos: "lo más frecuente son los cambios de filtros, el aceite y los neumáticos". Normalmente, son profesionales o aficionados los que eligen la autoreparación pero cada vez más, clientes con poca experiencia optan por esta alternativa requiriendo los consejos de los expertos del taller. "En estos tiempos tan difíciles, funciona y los clientes cada vez son más fieles", asegura Moreno.

Sala de El cocinanteCerca de Puerta de Toledo, dos socios montaron hace seis años un negocio de ocio gastronómico basado en esta filosofía. Una innovadora propuesta para cocinar con amigos, familia o para realizar eventos de empresa en los que la cocina es la protagonista. "Se puede alquilar por grupos desde 8 a 45 personas que tienen que llevar su comida y bebida", explica Enrique Saez, socio de El cocinante. Un espacio en el que los utensilios, electrodomésticos y herramientas de una cocina están a disposición de las personas que alquilan las salas en las que pueden contar con camarero si se solicita el servicio. Desde 12 euros por persona, con descuentos para niños y grupos grandes, es posible convertirse en cocineros por unas horas en turno de comidas o cenas -hasta las 2 de la madrugada- o el día completo.

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