Dos décadas después de que Alberto Ruiz Gallardón iniciara el proyecto global de soterramiento de la M-30 en el entorno conocido hoy como Madrid Río, los vecinos del Paseo del Marqués de Monistrol siguen a la espera de que se entierre el tramo de un kilómetro que quedó en superficie y que transcurre entre San Pol de Mar y el puente de los Franceses. Esta reivindicación ciudadana sigue viva y ha cobrado fuerza tras lo que interpretan como un respaldo del Defensor del Pueblo, que ha instado recientemente al Ayuntamiento de Madrid a justificar "las razones por las que no es posible soterrar la vía de forma análoga a lo previsto en otros puntos", así como le pide los "criterios y estudios tenidos en cuenta para planificar y establecer prioridades para la realización de actuaciones correctoras de ruido en otros tramos como el del antiguo Vicente Calderón".
El presidente de la Asociación de Vecinos Manzanares-Casa de Campo, Alberto Sánchez, cree que esta respuesta a la denuncia que presentaron al órgano que preside Ángel Gabilondo el pasado mes de marzo "la entendemos como un refuerzo a nuestras reivindicaciones". A la espera de que el área de Medio Ambiente y Movilidad conteste al Defensor del Pueblo, el barrio analiza los siguientes pasos para conseguir su propósito: acabar con la "trampa urbanística" que supone convivir con una autovía urbana considerada calle. "Estamos dispuestos a movilizaciones. Si hay que cortar la M-30, la cortamos", señalan.
Más de 5.000 vecinos, unos 1.000 de forma directa, sufren a diario los perjuicios de vivir contiguos a los humos y el ruido de miles de vehículos que pasan a escasos metros de sus casas. Tal como considera acreditado el Defensor del Pueblo en su escrito, los niveles sonoros que se registran en las fachadas de las viviendas más expuestas al ruido producido por el tráfico de la M-30 -entre los números 96 y 140 del Paseo del Marqués de Monistrol- incumplen los objetivos de calidad acústica en los tres periodos del día".
A ello se suman tramos de acera con un ancho menor al mínimo establecido en el Plan General de Ordenación Urbana y a una altura inferior a la de la carretera que tan solo se encuentran separadas del tráfico por una alambrada. Así, desde la asociación hacen hincapié en el riesgo para la seguridad vial que esto supone, pues los vehículos circulan pegados a los peatones. También preocupa al vecindario el aire contaminado que respiran y que se cuela por sus ventanas y balcones. Como colofón, advierten que la ausencia de accesos para ambulancias o bomberos obliga a cortar el tráfico en la M-30, ralentizando así sus intervenciones.
Sin especulación no hay inversión
Por todo ello, reclaman un soterramiento similar al que el Consistorio madrileño está culminando en la M-30 a su paso por el hoy derribado estadio del Atlético de Madrid. "No hay estudios de que no sea viable hacerlo", subraya Alberto Sánchez. La asociación vecinal ya presentó alegaciones cuando el tramo entre San Pol de Mar y el Puente de los Franceses fue excluido del plan de Gallardón para enterrar la autovía al considerar como única justificación un "ahorro de costes". Veinte años después, los residentes siguen pensando que el Ayuntamiento "no quiere invertir" en el barrio. "Aquí, a diferencia de la zona del Calderón donde soterrar hace que los pisos de lujo se puedan vender bien, no hay posibilidad de especular y de revalorizar los terrenos porque están la Casa de Campo y la Colonia Manzanares, que tienen protección especial". Así, circunscriben a motivos económicos la inacción del Gobierno municipal a pesar de que soterrar la M-30 en Marqués de Monistrol "es más reducido" que hacer lo propio en la A-5, un proyecto aún encallado.
Durante el mandato de Manuela Carmena se planteó un proyecto alternativo, la 'Pantalla vegetal Colonia del Manzanares' que los vecinos entendieron como "un buen parche", aunque no la solución definitiva a sus problemas. Tampoco pudieron comprobar su efectividad, pues nunca llegó a ejecutarse y ahora el Defensor del Pueblo "deja claro que no existe esta posibilidad", apuntan desde la asociación. El plan contemplaba la reducción de la anchura de dos carriles, la eliminación del arcén y la instalación de pantallas acústicas. Sin embargo, tal como explica Ángel Gabilondo en el texto remitido a los afectados: "esta propuesta fue informada negativamente por Calle 30 al entender que la reducción de carriles no era posible tal y como estaba planteada y fue considerada insuficiente por parte de los servicios técnicos de la Dirección General de Sostenibilidad y Control Ambiental ya que en ese tramo en cuestión, además de viviendas unifamiliares de baja altura, existen edificios de varias plantas para los que la instalación de las pantallas no supondría ninguna mejora desde el punto de vista acústico".
Desde la AV Manzanares-Casa de Campo indican que la Junta del Distrito de Moncloa-Aravaca "ha utilizado como excusa que existía este proyecto y que los vecinos no querían el soterramiento" para tumbar las soluciones que ellos les han expuesto en los últimos años. Con esta respuesta del Defensor del Pueblo consideran que "ya no podrán escudarse en eso" porque se demuestra que esta opción alternativa al soterramiento ha sido invalidada por los técnicos. Además, como garantía del apoyo vecinal a enterrar la autovía, la asociación realizó una consulta ciudadana en 2020 en la que el 88 por ciento de los votantes -490 de 552- se manifestaron a favor. Tan solo un nueve por ciento -49 personas- apostaron por colocar pantallas.
Desde el área de Medio Ambiente y Movilidad que dirige Borja Carabante confirman que han recibido la petición del Defensor del Pueblo y aseguran que le darán respuesta. Por parte de este órgano les reconocen las medidas correctoras que han aplicado en los últimos años: el tratamiento acústico de la boca del túnel, la reducción de la velocidad de 90 a 70 kilómetros por hora, la instalación de un radar o la aplicación del asfalto fonorreducor.
En concreto, al equipo de Gobierno de José Luis Martínez-Almeida ha acometido otras actuaciones adicionales en el conjunto de la ciudad "que contribuirán a reducir los niveles sonoros en la zona -de la M-30 por Casa de Campo", apuntan desde el equipo de Gabilondo. Entre ellas, destacan la renovación de la flota municipal de autobuses de la EMT, sustituidos por vehículos CERO o ECO; las subvenciones para la renovación de parque automovilístico de particulares, vehículos de mercancías y taxis; la promoción del uso del vehículo eléctrico mediante la implantación de infraestructuras de recarga en aparcamientos o la ampliación del SER para limitar la utilización del vehículo privado en los desplazamientos a Madrid ya efectivo en Puerta del Ángel y Los Cármenes, colindantes con el ámbito analizado. Los vecinos de Marqués de Monistrol lucharán para que el soterramiento se sume pronto a estas medidas.