Del legado de Manuela Carmena ya queda poco en la capital más allá de la renaturalización del Manzanares, la reforma del protocolo del cierre del parque del Retiro o las obras, problemáticas, en el lago de la Casa de Campo-. Sin embargo, sí es destacable cómo la exalcaldesa puso encima de la mesa el debate de la contaminación, que todavía hoy perdura. Es más, las grandes batallas que se han librado en la ciudad y aún se libran están relacionadas con esa materia. Primero, Madrid Central. Pese a que comenzó a funcionar en noviembre de 2018, no ha sido hasta el 16 de marzo de este año cuando llegaron las multas -eso sí, no todas, ya que una vez que Ahora Madrid abandonó la Alcaldía las sanciones se multiplicaron-. Desde entonces, no ha dejado de estar en el punto de mira, pues la promesa más repetida por el Partido Popular en la campaña electoral de mayo fue la que versaba sobre la reversión total de la gran APR de Centro.
Sin embargo, a su llegada al Palacio de Cibeles, el nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, se dio cuenta de que no era tan fácil como había creído. Doce días después de tomar posesión, el delegado de Movilidad y Medio Ambiente, Borja Carabante, aprobó una moratoria por la cual la Zona de Bajas Emisiones dejaba de multar durante los meses de julio, agosto y septiembre. No obstante, nada más entrar en vigor, hasta tres juzgados la paralizaron gracias a las denuncias de la Plataforma en defensa de Madrid Central, constituida por asociaciones ecologistas y vecinales que llegaron a manifestarse en diferentes ocasiones en la Gran Vía.
Por otro lado, el Este y el Sur han sido dos de las zonas más castigadas este año por las lluvias que han azotado la región en varias ocasiones. La primera vez ocurrió a finales del mes de agosto, cuando granizó sobre la Comunidad paralizando carreteras, varias líneas de Metro y algunos vuelos. Los bomberos llegaron a gestionar más de 1.000 avisos y la AEMET registró más de 9.300 rayos en seis horas, siendo Arganda del Rey la ciudad más afectada, como también lo fue semanas después. A mitad de septiembre, volvió a tronar en la Comunidad y sus ciudadanos lo volvieron a sufrir en sus carnes: el 112 gestionó 103 expedientes. También en verano se registró el otro suceso catastrófico del año: el incendio de Cadalso. A finales de junio, las llamas devoraron 2.500 hectáreas de Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Las Rozas de Puerto Real en el que ya se ha definido como el peor incendio de las últimas dos décadas.