Despertarse en plena noche a causa del ruido, verse obligado a detener las clases en colegios e institutos cuando despega o aterriza un avión o soportar niveles de emisiones y contaminación atmosférica por encima de los estándares recomendados por las autoridades sanitarias. Estos son solo algunos de los escenarios con los que, desde hace años, se ven obligados a convivir las decenas de miles de vecinos de las poblaciones más próximas al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, tales como San Fernando de Henares, Algete, Mejorada del Campo, Coslada o el propio distrito de Barajas.
La problemática del ruido y las emisiones no resulta en absoluto novedosa para una vecindad más que acostumbrada a lidiar con las molestias vinculadas al tráfico aéreo. Sin embargo, lejos de encontrar una solución satisfactoria, la problemática ha "ido a más" a raíz del "incremento en el número de vuelos" anunciado el pasado 30 de octubre, coincidiendo con la puesta en marcha de la temporada de invierno. En concreto, la compañía francesa Transavia, propiedad del grupo Air France-KLM, pondrá en marcha un nuevo servicio que conectará Montpellier con Madrid dos veces por semana. Además, en el ámbito nacional, las conexiones con Barcelona recuperarán la frecuencia prepandemia, con 87 rutas semanales y hasta 30 vuelos diarios. También se incrementarán las conexiones con otras ciudades como Bilbao, con media docena de vuelos cada día, A Coruña, Vigo y Oviedo, con cuatro trayectos diarios.
"Nos tratan como poblaciones de segunda"
En esta tesitura, los vecinos, agrupados en la Plataforma contra la ampliación de Barajas, tachan de “inaceptable" el "aumento de vuelos" y exigen medidas que garanticen su derecho al descanso nocturno, así como el normal desarrollo de su vida cotidiana en condiciones acústicas adecuadas. “Sufrimos a diario el ruido procedente de los despegues, aterrizajes y aproximaciones a Barajas de decenas de aviones. Aunque ya estamos acostumbrados, los despegues resultan especialmente molestos porque los motores van a toda máquina. Somos más de 200.000 afectados y, aun así, nos ningunean. Somos el patito feo. Desde Aviación Civil nos han llegado a decir que la cuestión del ruido es algo subjetivo. No, perdona, si yo hago una medición, los niveles reflejan contaminación acústica. Eso es algo objetivo”, explica Esther Moraga, portavoz de la plataforma y vecina de San Fernando de Henares.
Entre las medidas propuestas para paliar las molestias asociadas al ruido, tales como los problemas de sueño y las faltas de atención, la vecindad plantea la reducción del número de vuelos y el aislamiento de las viviendas próximas al aeropuerto. “Existen medidas correctoras. El problema es que no se aplican en todos los casos. Es cierto que algunos edificios están aislados, pero otros no tienen ni siquiera una contraventana adicional. Por ejemplo, en Mejorada del Campo no se ha puesto en marchan ni una sola medida. Es un ninguneo absoluto. Nos tratan como poblaciones de segunda”, añade Moraga.

Más allá del incremento de vuelos al que aluden los vecinos, Aena mantiene en su hoja de ruta la ampliación prevista para el aeropuerto. La primera parte de la operación consiste en agrandar la terminal 4, prolongando sus procesadores y diques de embarque hacia el norte. Además, se plantea construir un nuevo edificio que se asemeje en cuestiones de funcionalidad y modernidad a la actual T4 para unificar las operaciones de facturación, control de seguridad y recogida de equipajes que actualmente se llevan a cabo en las terminales 1,2 y 3. Con todo ello se aspira a incrementar el número de pasajeros anuales en el aérodromo madrileño desde los 70 hasta los 80 millones.
La propuesta incluye también la habilitación de dos nuevos aparcamientos. El primero, con tres alturas, capacidad para más de 1.000 vehículos y ubicado junto al nuevo procesador, se reservará para empresas de alquiler de turismos y vehículos de transporte con conductor (VTC). Al otro lado se dará cabida a un segundo aparcamiento, con cinco plantas y más de 2.000 plazas para coches particulares. En suma, el presupuesto estimado para las reformas ronda los 1.500 millones de euros.
Pese a tratarse de mejoras vinculadas al ámbito logístico, la vecindad también se opone al proyecto de ampliación al considerar que traerá consigo mayores molestias: “Si el número de operaciones actual genera unas molestias enormes para los municipios del entorno, cualquier aumento de la capacidad de Barajas hará que los impactos negativos se multipliquen alarmantemente, lo que resulta totalmente inaceptable”.
Impacto medioambiental y postura de AENA
"Más de 12.000 toneladas de dióxido de carbono"
Ecologistas en Acción se suman a las quejas de la Plataforma contra la ampliación de Barajas y sostienen que "incrementar en el número de vuelos, pese a no alcanzar aún los niveles prepandemia, no hace más que agravar el impacto medioambiental" que generan las operaciones del aeropuerto. “Las compañías, junto a Aena, están lanzando estrategias muy agresivas relacionadas con el aumento de vuelos, tanto con la creación de nuevas rutas como aumentando la oferta ya existente. Esto trae consigo mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, estimamos que la conexión con Barcelona, considerando que la ocupación de los vuelos sea solo de un 50 por ciento, podría dar lugar a más de 12.000 toneladas de dióxido de carbono solo en la temporada de invierno. Aumentar irresponsablemente este tipo de vuelos es incompatible con nuestros compromisos de reducción de emisiones”, sostiene Pablo Muñoz, portavoz de la organización.
En cuanto a la contaminación atmosférica, Muñoz señala a los óxidos de nitrógeno y las partículas ultrafinas procedentes del tráfico aéreo como responsables de todo tipo de enfermedades pulmonares, cardiovasculares y tumores, así como otras complicaciones como los partos prematuros. “Barajas es el principal emisor de este tipo de óxidos. Tales emisiones empeoran la calidad del aire y aumentan la probabilidad de sufrir gran cantidad de enfermedades. Al final, quienes verdaderamente sufren las consecuencias, son los vecinos de la zona”, sostiene.

Para paliar tales efectos, desde Ecologistas en Acción ponen el foco en medios de transporte más sostenibles, como el tren. “Se están aumentando vuelos que ya tienen alternativa terrestre. La conexión Madrid-Montpellier ya existe con un tren que hace el trayecto en apenas seis horas. Lo mismo ocurre con la alta velocidad que une la capital con Barcelona. Es un sinsentido fomentar estos destinos si existe una alternativa mucho más sostenible”, concluye.
"No habrá más vuelos en la temporada de invierno"
Frente a las acusaciones vertidas por vecinos y ecologistas, Aena, el gestor aeroportuario del Estado, asegura a Madridiario que el número de vuelos ofertados por las compañías aéreas para la actual temporada de invierno es inferior a la de 2019. “No existe tal ascenso. Todo lo contrario. La oferta actual es cerca de un uno por ciento menor que antes de la pandemia. Además, hay que tener en cuenta que estamos hablando de la programación, no de las operaciones reales. Lo que terminan por ofrecer las compañías suele ser siempre menor”, aclaran. En cuanto a la ampliación del aeropuerto, desde Aena insisten en que se pretende "aumentar el número de pasajeros, pero no de vuelos. Son cosas distintas".
‘España 2050’
En su afán por reducir emisiones contaminantes, la Oficina Española de Cambio Climático, órgano dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, estudia fórmulas alternativas a los vuelos de corta duración. Algunas de ellas ya han sido recogidas en el informe ‘España 2050', presentado por Moncloa en mayo de 2021. El texto establece una hoja de ruta encaminada al cumplimiento de los objetivos de descarbonización acordados con la Unión Europea para las próximas tres décadas.
A largo plazo, el Ejecutivo central se plantea elevar la carga fiscal sobre la movilidad contaminante. Entre las medidas que se barajan figura el establecimiento de nuevos impuestos para viajeros habituales y tasas adicionales sobre el precio de los billetes de avión en función de la distancia a destino. Más radical resulta la posible prohibición de aquellos vuelos que dispongan de alternativa menos contaminante en menos de dos horas y media. Tales pautas han sido ya discutidas por otros parlamentos europeos, como el francés. El objetivo último no es otro "convertirnos en una sociedad neutra en carbono, sostenible y resiliente al cambio climático" y, para ello, "resulta necesario fomentar la movilidad en tren".