A través del IMIDRA, la Comunidad de Madrid ha iniciado la investigación 'Del campo a la ciudad', cuyo objetivo es llevar "los mejores productos ecológicos, sostenibles y saludables" del medio rural a las urbes y a "las mesas de todos los madrileños".
La Comunidad de Madrid ha impulsado la investigación 'Del campo a la ciudad' a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) con el objetivo de que "los mejores productos ecológicos, sostenibles y saludables lleguen a todos los puntos de la región" y a "las mesas de todos los madrileños", según ha informado la Comunidad en un comunicado.
Mediante la colaboración con los sectores agrario, alimentario y gastronómico, IMIDRA se propone "mejorar la materia prima, los procesos y la rentabilidad" del género autóctono así como "conectar el campo y la ciudad para aumentar la competitividad de los productos".
En este sentido, IMIDRA desarrolla proyectos de I+D, junto a asociaciones, cooperativas, pymes del ámbito de la agricultura y la ganadería y del sector de la alimentación y la restauración, poniendo a su disposición los recursos y profesionales de sus distintos centros de trabajo, como por ejemplo los 275 trabajadores de su plantilla que llevan el control del aceite de oliva y de los vinos madrileños.
Asimismo, el Instituto recupera variedades hortícolas perdidas, incrementando sus propiedades y calidad, y asesora sobre cultivos novedosos en la región, como el pistacho, para lo que cuenta con instalaciones adecuadas y laboratorios de sanidad vegetal, alimentario, de suelos y de biología molecular, entre otros.
Todo ello se lleva a cabo "siempre impulsando la sostenibilidad ambiental, tanto en cultivos con 'residuos cero' como en el manejo de plagas, eficiencia del riego y uso de fertilizantes adecuados".
Además, este organismo dependiente de la Comunidad cuenta desde noviembre con el Centro de Innovación Gastronómica en Madrid, que realiza proyectos y actividades alrededor de tres ejes -científico, formativo y promocional- que van desde la química culinaria hasta la promoción de alimentos o la formación, como otra forma de conectar el campo y sus productos con el sector de la restauración.
A todo eso se le suman las distintas fincas experimentales distribuidas en los municipios de la región que ya tenía IMIDRA antes de la inauguración del Centro de Innovación Gastronómica.
