La intervención consiste en la renovación de la capa de fieltro de poliamida, uno de los tres elementos que componen este muro verde (junto con una estructura metálica y una lámina plástica) en el que crecen las plantas que lo componen, a imagen y semejanza de los jardines colgantes de Babilonia.
Esta capa de fieltro, una manta doble de fibras sintéticas y una lámina plástica en su cara interior constituyen la capa de irrigación, que es la base de apoyo a toda la plantación del jardín. Se trata de un fieltro especial dotado de una alta capilaridad, lo que permite una distribución homogénea del agua procedente del riego por goteo.
Una vez se restituya la capa de fieltro se procederá a la plantación de cada una de las especies que configuran esta pintura viviente multicolor. Para ello se insertarán las raíces de las plantas, sin tierra, entre las dos capas de la manta y fijándolas mediante grapas.
Está previsto que los trabajos finalicen en una semanas y que en unos meses vuelva a contar con el colorido y frondosidad habituales, como ha sucedido con la otra mitad, que ya se cambió a principios de este año. Algo sencillo a tenor del axioma de Blanc para este tipo de construcciones que ha realizado en otras ciudades como París, Bruselas, Nueva York, Osaka, Bangkok, Nueva Delhi y Génova. "Las plantas no necesitan tierra, sólo agua, minerales, luz y dióxido de carbono", sostiene Blanc.
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