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Instalaciones exteriores de la Bodega de Quintín, en Villarejo de Salvanés
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Instalaciones exteriores de la Bodega de Quintín, en Villarejo de Salvanés (Foto: MDO)

La mágica Bodega de Quintín

domingo 10 de marzo de 2019, 10:04h
La Bodega de Quintín, llamada así en honor y recuerdo del abuelo, un carismático viticultor de la zona de Villarejo de Salvanés, recordado siempre con cariño por familiares y vecinos, se ha convertido en uno de esos refugios para disfrutar aislado en mitad del pueblo.

La familia de Quintín, hijos y nietos, han dato forma a un proyecto tan ilusionante como humano para dar a conocer esta antigua propiedad con alto valor sentimental y de interés patrimonial, mediante la recuperación y puesta en valor de unas bodegas soterradas del siglo XVIII y XIX.

El encanto de poder perderte, solo o en compañía de otros, en la Comunidad de Madrid, ya tiene una estrella más que añadir en la zona de las Vegas. Se trata de un espacio único con encanto y tradición, ideal para la celebración de los días más especiales: bodas, bautizos, reuniones de empresas, reuniones familiares o de amigos. Situado en el pueblo de Villarejo de Salvanés, en el km 49 de la autovía Madrid-Valencia.

Quintín aporta esa dosis de Imaginación puesta al servicio de la recuperación de un patrimonio que ha vuelto a recobrar vida propia, respetando con fideldad el ambiente del XVIII y marcando, en sus zonas ajardinadas y sobre todo en su interior, el invisible paso del tiempo del XIX al XX con todas las comodidades del siglo XXI. “Tradición y estilo”, le gusta decir a Carmen González, la madre. Porque Alfonso García, el padre, hijo de Quintín, ha estado más pendiente de los “pilotes” y la rehabilitación arquitectónica.

Esta historia de emprendimiento tiene varios responsables directos y un rostro visible que atiende cada uno de los puntos neurálgicos del negocio, ora en la cocina, ora en el salón principal o en las diez cuidadas y confortables habitaciones, más la impresionante suite, es Irene García González, garante de un trabajo bien hecho que no tardará en dar los frutos merecidos.

No es fácil hoy en día contar con una instalación de estas características a pleno rendimiento nada más comenzar la andadura. En la Bodega de Quintín siguen la filosofía del "piano, piano", aunque la demanda ya está funcionando en el boca a boca. Almuerzos de trabajo de la zona, reuniones o mini convenciones no obstaculizan las fiestas familiares tradicionales, y el libro de reservas va anotando fechas en un calendario que acaba de abrirse al público en general.

La imaginación y el estilo tan particular convierten la Bodega de Quintín en lugar “mágico” para anotar en la agenda por si acaso fuera menester incluso perderse unos días sin motivo alguno, más allá de relajarse y descansar. La enología y el buen llantar, aconsejan plantearse el pernoctar en la Bodega de Quintín.

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