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El interior del centro escolar es el lugar en el que se producen más actos de acoso, incluso en los casos de ciberbullying.
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El interior del centro escolar es el lugar en el que se producen más actos de acoso, incluso en los casos de ciberbullying. (Foto: Archivo | Diego Sánchez)

Radiografía del acoso escolar: menos casos, pero más "crueles" y sufridos a diario

martes 18 de septiembre de 2018, 13:08h

Mucho que celebrar y mucho en lo que seguir trabajando. Es, en una frase, la conclusión del III Estudio sobre Acoso Escolar y Ciberbullying realizado por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Anar, que se ha presentado este martes en Madrid. De un lado, el número de casos de acoso escolar, tanto físico como a través de Internet o redes sociales, desciende; baja de manera notable el número de acosadoras (mujeres) y el de acoso grupal ejercido por toda la clase; mejora la percepción del papel del profesor y el centro educativo y se mantiene la proporción de víctimas que se enfrentan a los agresores. Sin embargo, aumenta la violencia y la frecuencia del acoso y baja la edad de inicio en los casos de ciberbullying.

Este martes se ha presentado el estudio que, por tercer año consecutivo, elaboran la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Anar sobre acoso y ciberbullying basándose en la situación real de los niños y niñas que, afectados por esta lacra social, acuden a los servicios de Anar. El informe refleja una reducción a casi la mitad del número total de casos antendidos y contrastados, que pasaron de 1.207 en 2016 a 590 en 2017. La cara B de esta buena noticia es que aumenta la proporción de casos considerados "graves" por los expertos de la Fundación. Se reduce, por tanto, el acoso "en superficie", pero crece su crueldad, violencia y frecuencia cuando se produce.

Así lo han explicado este martes Lorenzo Cooklin, director general de Fundación Mutua Madrileña, y Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación Anar, que han incidido en que permanece el acoso "más grave y arraigado". Ambos profesionales han celebrado el descenso general del número de casos, achacándolo, entre otras razones, a la "actitud más decidida de las administraciones públicas y colegios en activar los protocolos antiacoso, la mayor sensibilidad social y la diversidad de agentes involucrados".

Lorenzo Cooklin y Benjamín Ballesteros (Foto: Fundación Mutua Madrileña)

Sin embargo, de esos 590 casos gestionados durante el año pasado, un 97 por ciento corresponden a situaciones consideradas por los expertos de Anar -psicólogos, abogados y trabajadores sociales- "de intensidad media o grave". Además, en casi la mitad de las situaciones atendidas, el acoso había aumentado su frecuencia e intensidad con el tiempo: entre el 40 y el 50 por ciento de las víctimas sufrieron acoso durante más de un año y el 75 por ciento -el 64, en el caso del ciberacoso-, de forma diaria.

Cooklin pone en situación a la sala: "Imaginad esa discusión de tráfico o esa bronca en el trabajo, que te fastidia el día e, incluso, la semana. Ahora imaginad algo así de forma diaria, durante más de un año y en personas que, por su edad, todavía no tienen toda la fortaleza moral o psicológica".

Un padecimiento que, tal y como refleja el informe, tiene consecuencias: alrededor del 90 por ciento de los menores que sufren acoso escolar tienen problemas psicológicos como ansiedad, síntomas depresivos o miedo permanente. Según Ballesteros, un 8,2 por ciento presentaban, además, autolesiones e ideación suicida.

Fuente: Fundación Mutua Madrileña / Fundación Anar

El acoso se inicia antes de los 10 años

El perfil de las víctimas no ha cambiado en los últimos años. En lo relativo al acoso escolar 'físico', hay una práctica paridad de género con una tendencia ligeramente superior de los varones: un 53,2 por ciento de las víctimas de 2017 fueron chicos frente al 46,8 por ciento que fueron mujeres. Sí existe una acusada diferencia de género en el caso del ciberacoso, que encuentra en las chicas casi el 66 por ciento de sus víctimas.

En cuanto a la edad de inicio, tampoco a cambiado mucho con respecto al año anterior en el acoso escolar: 9,8 años. Sin embargo, las víctimas de ciberbullying empiezan a sufrirlo a edades cada vez más tempranas (12,2 años), un cambio que se relaciona con la edad, también cada vez más precoz, a la que los niños acceden a su primer smartphone.

Eso sí, más de la mitad de las víctimas adoptan una actitud de defensa o enfrenamiento hacia su agresor, un comportamiento positivo que ya se observó en 2016.

Menos acosadoras

Además de en la reducción global del número de casos, el esfuerzo de información, sensibilización y actuación por parte de instituciones, centros educativos, asociacines, familias y sociedad en general también se deja notar en un rasgo concreto del perfil tipo del acosador: cada vez menos mujeres son autoras de acoso escolar.

De este tercer estudio -y en comparación con los de los años 2015 y 2016- se deduce una especial permeabilización de las campañas de prevención: en 2016, casi el 26 por ciento de agresores eran solo mujeres; en 2017, ese porcentaje baja al 18.

También caen de manera significativa los casos en los que en el acoso participa la clase al completo, lo que, según el presidente de la Fundación Mutua Madrileña, es paso crucial en la lucha contra esta lacra. "El guay ya no es el que se posiciona con el acosador", asegura Cooklin, quien recuerda que el apoyo de "los iguales" es fundamental para las víctimas de acoso.

Más de un año en contarlo

Uno de los frentes de batalla que más sangra todavía en la guerra contra el bullying es la comunicación de la víctima. Según ha lamentado Cooklin, de momento no han conseguido reducir de forma significativa el tiempo que tardan las víctimas de acoso en contar a sus padres la situación que están sufriendo, un tiempo que se sitúa en trece meses de media. Demasiado, teniendo en cuenta que, a más exposición al acoso, mayores y más persistentes serán las secuelas. De hecho, entre el 36 por ciento de los menores que sufren acoso escolar -25 por ciento de las víctimas de ciberbullying-, nunca llega a comunicar el problema en sus casas.

Por eso, y dado que la mayoría de los actos de acoso ocurren dentro de los centros escolares, es también muy importante dotar, además de a los padres, a los centros educativos con herramientas y procedimientos adecuados para detectar y gestionar estos casos. En este sentido, el informe recoge otra tendencia positiva: un aumento de la valoración de los profesores por parte de los afectados y sus familias.

Fuente: Fundación Mutua Madrileña / Fundación Anar

No todos los móviles son smartphones

El estudio, el único que se realiza en España que toma como base las afirmaciones y sentimientos de los chicos y chicas que lo sufren -recogidos en las casi 37.000 llamadas recibidas durante el año pasado en el Teléfono ANAR-, diferencia los datos relativos al acoso escolar y los que se refieren a una forma específica y en crecimiento de este: el ciberbullying, que representa 1 de cada cuatro casos de acoso. En esta modalidad, insultos y amenazas a través de WhatsApp es lo más habitual.

Por ello, tanto Cooklin como Ballesteros han coincidido en señalar que una de las formas de luchar contra el acoso actual es retrasar, "a ser posible hasta los 14 años", la edad para regalar a los niños su primer teléfono móvil con acceso a Internet. Además, incluso en el ciberacoso, la mayor parte de los hechos se dan en el interior de los colegios, con lo que prohibir el uso de los teléfonos móviles en los centros escolares también produciría un efecto paliativo.

Una de las medidas cuya efectividad, sin embargo, han cuestionado, es el cambio de centro educativo. Según cifras de la Fundación Anar, el 13 por ciento de las víctimas de los casos atendidos en 2017 terminó cambiando de colegio, un porcentaje que duplica al de 2016. No obstante, según los expertos, esta decisión no suele atajar el problema."Es una medida ineficaz en el 80 por ciento de los casos", destaca Benjamin, quien explica que el acoso puede continuar a través de las redes sociales, a pesar de la separación físicia entre agresor y víctima, y recuerda que sus consecuencias -el aislameinto, el retraimiento, la pérdida de habilidades sociales...- son un "paquete" que el acosado se lleva al nuevo centro educativo. En este sentido, ha insistido en la importancia de los tratamientos psicológiccos en todos los casos de acoso.

Prevención: esfuerzo colectivo

En general, los expertos de Fundación Anar, destacan la necesidad de detectar el bullying en sus etapas inciales para reducir las consecuencias e introducir evaluación profesional para todas las víctimas de manera sistemática. La prevención, destacan, es un elemento clave y "debe centrarse en las edades más tempranas".

Los responsables de ambas fundaciones han expresado la necesidad de un protocolo de carácter estatal contra la violencia escolar, "para que todo el mundo sepa cómo actuar", así como de reforzar el papel de los profesores y potenciar la figura de los orientadores. De hecho, según han destacado en la rueda de prensa, la UNESCO propone un orientador por cada 250 alumnos, una ratio que queda lejos de la realidad en los centros educativos españoles. Además, es crucial la sensibilización y toma de conciencia de todos los padres.

La Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Anar vienen desarrollando desde hace tres años un amplio plan de acción de lucha contra el acoso escolar en España que se desarrolla en tres ámbitos diferentes de actuación: acciones de prevención en 150 colegios públicos y concertados de forma anual; campañas de sensibilización orientadas a dar visibilidad al problema ante padres, profesores y alumnos, así como elaboración de materiales informativos y de apoyo; y este estudio sobre la realidad del problema, evolución y características con el fin de orientar mejor el plan de acción anual.

EL TELÉFONO DE ATENCIÓN O ORIENTACIÓN GRATUITA Y CONFIDENCIAL A NIÑOS Y ADOLESCENTES DE LA FUNDACIÓN ANAR ES EL 900 20 20 10

Las cifras del acoso escolar

Pinche aquí para ver todos los gráficos

- Descienden los casos*: de 1.207 en 2016 a 590 en 2017
- Aumenta la frecuencia y la intensidad del acoso.
- Permanece el acoso escolar más grave y arraigado: el 97% de los casos corresponden a situaciones consideradas de intensidad media o grave.
- Se supera de media el año de duración (el 52,9% de acoso escolar y 40,6% de ciberbullying) y se sufre de manera diaria (el 75,4% de los casos de acoso escolar y el 64,4% de ciberbullying).
- Uno de cada cuatro casos de acoso se produce en forma de ciberbullying.
- El 53,2% de los afectados por acoso escolar en 2017 fueron varones y el 46,8% mujeres, con una media de edad de 10,9 años.
- Si nos centramos solo en el ciberbullying, aumenta el porcentaje de afectadas hasta el 65,6%, siendo la edad media de las chicas que lo sufren de 13,5 años.
- Las víctimas de acoso escolar en general comienzan a sufrirlo a los 9,8 años y 12,2 años en ciberbullying.
- El 36,8% de las víctimas de bullying y el 25% de los afectados por ciberbullying no comunica la situación a sus padres.
- El 90% de los menores que sufren acoso escolar tienen problemas psicológicos como ansiedad, síntomas depresivos o miedo permanente.
- Alrededor del 14% de las víctimas en ambos casos cambió de centro escolar debido al acoso.
- Más de la mitad de las víctimas (el 54,4% de acoso escolar y 61,7% de ciberbullying) muestra actitudes de defensa o enfrentamiento hacia el agresor.
- Los agresores son, en general, varones de 11,3 años de media en el caso de acoso escolar y de 13,9 años en el de ciberbullying.
- Se mantiene la proporción de situaciones de acoso ejercidas por varones pero bajan las realizadas por mujeres: del 25,7% en 2016 al 18,3% en 2017.
- Aumenta la valoración de la actitud de los profesores por parte de los afectados: el 59,2% de los afectados por acoso escolar y el 70,3% de las víctimas de ciberbullying la valoran de forma positiva.

*Los casos gestionados por la Fundación Anar a través de las llamadas recibidas.

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