www.madridiario.es

Cristina Cifuentes: "Siempre me he planteado la política como algo temporal"

Por MDO
La popular Cristina Cifuentes ha recibido el Premio Madrid al Diputado con Mayor Proyección de la Asamblea de Madrid en la III edicion de los premios que otorga Madridiario.

Con 40 años, Cristina Cifuentes es una veterana del Partido Popular, al que se afilió en 1979 cuando era aún estudiante; quizás por eso se confiese como una persona "de partido, más que de fidelidades personales". Casada y con dos hijos, es diputada regional y ha dedicado casi toda su vida profesional a la Asamblea de Madrid y al Grupo Popular, un trabajo que hasta hace cinco años ha compaginado con responsabilidades en la universidad, que considera "su vida". Para ella, Esperanza Aguire ha sido "todo un descubrimiento", tanto en el plano personal como en el profesional y no tiene ningún problema en reconocer que su partido perdió las elecciones de marzo por no conectar con la gente ni saber transmitir su mensaje.

Es el primer premio que recibe como política. ¿Cómo se siente?

Estoy encantada con el premio aunque no sé si lo merezco. Supongo que el jurado habrá tenido en cuenta mi trayectoria porque yo llevo muchísimo tiempo en la Asamblea y creo que siempre he trabajado con la misma intensidad. He sido diputada desde el 91 y trabajado desde el 87 en el Grupo Popular. Primero, en la asesoría parlamentaria, con Gallardón, y luego he sido portavoz adjunta, ya con Manuel Cobo de portavoz, y en la mesa de la Asamblea. Pero también creo que ha influido en el premio que en el último Congreso del PP fuera elegida secretaria ejecutiva del área territorial de Madrid en el equipo de Aguirre.

Hábleme de su trayectoria profesional

Me afilié al partido en 1979 y mis primeros años en política estuvieron muy vinculados con la universidad. Fui la primera alumna que estuvo en la Junta de Gobierno de la Complutense y en los claustros, incluso en la Comisión que redactó los estatutos de la Complutense. Luego empecé a colaborar con el equipo de Gallardón en el 86 y cuando vino de candidato a la Asamblea en el 87 comencé a trabajar con él en la asesoría del grupo parlamentario y fue cuando empecé a compaginar el trabajo en la Universidad Complutense, donde soy funcionaria, con la política. Te puedo decir que ha sido muy duro. En la primera legislatura trabajé como una negra siendo diputada. Y no menos trabajo hubo cuando me encargué de la portavocía adjunta como miembro de la Mesa. También he sido portavoz en las Comisiones de Educación y Cultura y ahora soy portavoz de la comisión de Presidencia, y portavoz adjunta del grupo y como te he dicho, estoy en la secretaría ejecutiva de Aguirre.

Lleva mucho tiempo, ¿No se cansa de la Asamblea?

Pues no, porque a mí la Asamblea me gusta muchísimo y quizás es porque llevo casi desde que nació y no éramos nada. Le tengo mucho cariño, me siento cómoda. Y hasta el año 2000 no he tenido dedicación exclusiva a pesar de todo y lo he compaginado con mi trabajo en la universidad; he sido directora de un colegio mayor durante 5 años entre otras cosas. Además ha habido un cambio de equipo muy importante cuando llegó Esperanza Aguirre a la Comunidad de Madrid y eso, en algunos aspectos, ha sido como empezar de cero.

¿Por qué? ¿Hay tanta diferencia entre trabajar con Gallardón y con Esperanza Aguirre?

Sí, en la forma de organización del trabajo porque son dos personas muy diferentes en su dinámica de trabajo y en el trato personal.

Si tuviera que elegir...

No es cuestión de elegir. Alberto es una persona importantísima para el partido y aunque esto suene un poco tópico sólo tengo motivos para estar agradecida porque a mí me ha dado mis primeras oportunidades en el mundo de la política. Lo que pasa es que esa etapa se ha cerrado para mí y ahora pues estoy encantada de trabajar con Esperanza Aguirre, que para mí ha sido un descubrimiento en el terreno político y sobre todo personal, que a veces son mucho más importantes, y Esperanza es una persona que se preocupa con la gente que trabaja con ella y estoy es muy de agradecer.

¿Entonces, cabría la posibilidad de que dejase todo esto en el momento en el que salga Aguirre?

me gustaría, de vedad, que Esperanza Aguirre siguiera siendo presidenta porque tiene un proyecto y creo que lo está haciendo bien y está haciendo muchas cosas por Madrid y los madrileños y por tanto me encantaría seguir trabajando con ella o, en fin, con cualquier otro, porque ante todo soy una persona de partido más que de fidelidades personales. Sin embargo aunque te parezca paradójico, siempre me he planteado la política como algo temporal, y eso casi lo pienso cada mañana cuando me levanto, aunque es cierto que en mi caso la temporalidad está siendo muy larga y nunca pensé que fuera a durar tanto en un mismo sitio. Pero quizá ese planteamiento de provisionalidad es el que hace posible abordar este trabajo tan complicado con cierta tranquilidad. En realidad lo que más claro tengo es que mi vida y mi mundo profesional es la universidad. Por eso no pedí dedicación exclusiva hasta hace unos años. No quise perder el vínculo para tener los pies en la tierra.

¿Y ahora por qué sí se dedica en exclusiva a la política?

Porque llega un momento en que, cuando haces cinco cosas al tiempo, tienes la sensación de no hacer nada, al margen de desatender a la familia, claro. Pero a mí me gustaría volver a la universidad y así espero que sea, pero sin plantearme un futuro concreto o una continuidad.

¿Hay verdadera interlocución y diálogo en el equipo de Aguirre? ¿Se le pueden dar consejos a la presidenta?

sí, de manera permanente no sólo en la actividad parlamentaria sino en la estrategia de partido y de grupo. El hecho de que la presidencia de la Comunidad coincida por vez primera con la del partido y la del Grupo Popular hace que la maquinaria funcione mucho más engrasada y la interlocución sea más fácil y fluida.

De todos estos años en la Asamblea, ¿con qué se quedaría y qué dejaría?

Dejaría atrás los meses de la legislatura breve, desde las elecciones de mayo cuando los hechos de Tamayo y Sáez y la Comisión de Investigación. Entonces salió al exterior lo peor de todos nosotros, incluso en el terreno personal y fue un punto de inflexión a partir del cual ha sido muy difícil reconducir las relaciones políticas e incluso las personales. He estado aquí muchos años y a pesar de las discrepancias y el enfrentamiento político grave, lo que ocurrió en la comisión de investigación y esos meses fue tremendo y a partir de entonces entramos en una dinámica de que en política vale todo y desde luego en política le aseguro que no vale todo. Además y aunque es un episodio más aislado dejaría, por mezquino, el último pleno de la última legislatura de Alberto Ruiz-Gallardón como presidente, que coincidió con un momento político muy tenso en el panorama nacional y fue cuando los compañeros del PSOE y de Izquierda Unida no le dejaron dirigirse a la Cámara ni para despedirse Me dió mucha pena que una situación política muy crispada interfiriera no sólo en lo que tiene que ser la cortesía parlamentaria sino incluso las relaciones y convivencia de un grupo de personas que estamos aquí.

¿Y las cosas buenas?

pues como en éste y otros trabajos, son las personas que conoces, que merecen la pena. Son muy pocas y me sobran los dedos de una mano, pero merecen la pena y eso queda para siempre. Y también cuando consigues algún logro que se refleja en la sociedad, por pequeño que sea. Quizá el episodio que más satisfacción personal me ha producido me ocurrió siendo asesora del grupo y no diputada; estábamos entonces en la oposición. Fue una gestión que pudimos hacer con el gobierno de Joaquín Leguina para solucionar la vida de un matrimonio y su bebé, que se encontraban en una situación crítica. Fue la primera vez en mi vida que tuve la sensación de haber ayudado a alguien de verdad y no en la teoría. Aquí algunas veces como parlamentario tienes la sensación de que sí, vale, haces grandes debates pero te planteas, ¿y ésto para qué sirve a estas personas?

Entonces, ¿qué gratificación encuentra a su trabajo?

Nuestro trabajo tiene gran responsabilidad y sirve para que luego otros, como los concejales, puedan aplicar en la calle las políticas. El contacto directo lo tenemos más difícil y no te da la misma satisfacción que he contado antes pero cuando apruebas una ley, que sabes que es buena y va a ayudar a la gente, ya te vale.

¿Se habla en exceso de política nacional en los pasillos de la Asamblea?

se habla mucho, cada vez más, y es algo inevitable. Nunca antes como ahora había estado tan implicada la política nacional con la política de Madrid. Además ahora que está el PSOE en el gobierno estatal el de Esperanza Aguirre se ha convertido en punta de lanza de las políticas del PP y nos sentimos con una responsabilidad mayor hacia la región pero también hacia el resto de España. Quizá por eso a veces se nos acusa de estar haciendo oposición al gobierno Zapatero desde el Parlamento de Madrid pero es una forma de verlo, porque nosotros también creemos que Simancas se vale del gobierno de Zapatero para hacer oposición al gobierno de Madrid.

¿Le cuesta reconocer los errores de su partido o es muy consciente de lo que motivó que el PP perdiera las elecciones?

No, por supuesto que lo reconozco. En política las cosas no son blancas o negras y cuando hay un problema tienes que aprender a relativizar. Sé que las elecciones se perdieron por muchas razones, principalmente por el atentado, pero después de hacer autocrítica, que sí que la hemos hecho, la conclusión es que nuestro error más grave fue perder el contacto con la gente, de no tomar el pulso a lo que la gente estaba pensando, y la lección que debemos aprender es que no basta con lo que hagas sino que además necesitas transmitir. En cualquier caso yo confío muchísimo en los ciudadanos y creo que no se equivocan, ni siquiera cuando votan al adversario político. Aunque apostillo diciendo que no me gusta nada lo que está haciendo Zapatero, enfrentando a unos y otros, yendo en contra de un sector muy importante de la sociedad, reabriendo heridas y debates territoriales innecesarios.

¿Qué se trae ahora entre manos?

En el partido llevamos unos meses con una actividad frenética ya que estamos en un proceso de renovación interna de todas nuestras organizaciones locales, con elecciones a juntas locales en los 179 municipios y 21 distritos. Una vez que terminemos nos meteremos en otra renovación importante que consistirá en trasladar la acción de gobierno a las ciudadanos desde cada una de nuestras estructuras territoriales, por pequeñas que sean. En cuando al Parlamento regional tenemos varias cuestiones abiertas. Como portavoz adjunta del grupo asisto y participo con el portavoz en las juntas y en la organización del trabajo parlamentario de los diputados, mientras que como portavoz de Presidencia estamos con varias cuestiones importantes como el desarrollo del Pacto Local, la culminación del Plan Prisma y la negociación con los ayuntamientos de las nuevas inversiones que se van a realizar a partir del 2006.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios