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Iker Casillas, reconocido como mejor deportista por el jurado de los Premios Madrid en 2005.
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Iker Casillas, reconocido como mejor deportista por el jurado de los Premios Madrid en 2005.

Iker Casillas: "Me veo en el Madrid toda mi vida"

El mostoleño más universall, el portero del Real Madrid Iker Casillas, ha recibido el Premio Madrid al Mejor Deportista en la III edición de los galardones de Madridiario.

El dorsal que lleva en la espalda ya indica que es un número 1. Iker Casillas acaba de cumplir 24 años y ya se ha convertido en uno de los mejores guardametas del mundo defendiendo la portería del club más laureado de la historia, el Real Madrid, además de ser titular indiscutible de la selección española de fútbol. Desde que debutara con el club blanco el 12 de septiembre de 1999 en un partido contra el Athletic de Bilbao en San Mamés, “mi mejor momento” como él mismo reconoce, este joven mostoleño no ha parado de engrosar un palmarés envidiable tanto por los títulos logrados con el club de la Castellana como por aquellos obtenidos a nivel individual. El premio Madrid al Mejor Deportista, otorgado por un jurado formado por periodistas de diversos medios, se suma a la larga lista de reconocimientos recibidos por este gran portero, un "crack" tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Es actualmente el mostoleño más universal pero el hecho de que muchas miradas estén pendientes de él no ha cambiado su forma de ser. “Me considero una persona muy tranquila que vive la vida con sus amigos como cualquier otra persona de mi edad. Tengo cualidades y defectos como todo el mundo”, afirma. No obstante, ser portero del Real Madrid supuso una serie de cambios para el joven de 18 años que debutó en septiembre de 1999 con la camiseta blanca, “pero todo me ha cambiado para bien, no hay nada malo -comenta-, ya que hago lo que me gusta, siempre me he querido dedicar a esto y la verdad es que estoy contento. Quizá lo que me falta es un poco de tranquilidad para estar con mis amigos pero no llevo mal la falta de anonimato porque la gente me trata bien”. Ante todo, en su filosofía personal prima una máxima: “Lo principal es intentar ser buena gente”.

El Iker Casillas-portero es algo diferente, “mucho más responsable”, dice, “porque detrás tuya hay mucha gente vinculada a este deporte”, y aunque se pueda pensar que defender la portería del Real Madrid es una tarea marcada por una cierta presión desde el exterior, él no lo ve así. "Ser portero de este club implica ante todo responsabilidad. No siento presión ya que desde pequeño estoy acostumbrado a estar ahí”, asegura. Y es cierto que pronto empezó a ponerse bajo los tres palos ya que desde los cinco años recuerda que jugaba con su padre a ser portero: “Le gustaba el fútbol y jugaba con él, yo me ponía de portero mientras me tiraba tiros”. Ahí empezó a gestarse el gran guardameta que es ahora y más aún cuando con apenas nueve años entró a formar parte de los benjamines del club madridista, inicio de su meteórica ascensión por las diversas categorías del Real Madrid hasta entrar en el primer equipo.

Antes de su debut oficial con la camiseta blanca, Iker Casillas ya se dio a conocer en varias ocasiones. La primera de ellas en la temporada 97/98 cuando fue convocado, siendo portero del equipo juvenil, para un partido de Copa de Europa que el Real Madrid jugaba ante el Rosenborg noruego. Las bajas de los porteros del primer equipo, Illgner y Contreras, obligó al entonces técnico blanco, el alemán Jupp Heynckes, a contar con Casillas para cubrir la convocatoria. No jugó finalmente, lo hizo Cañizares, pero la imagen del chico de instituto llamado por el director del centro mientras estaba en clase para anunciarle la llamada madridista quedará en el recuerdo. Los otros momentos inolvidables para el portero de Móstoles, y que le despuntaron como una gran promesa para el futuro, fueron sus pasos por las categorías inferiores de la selección española con la que se proclamó campeón de Europa sub’16 en 1997 y campeón del mundo sub’20 en 1999, siendo Casillas uno de los baluartes principales de ambos éxitos.

El día de su alternativa llegó el 12 de septiembre de 1999. Fue el momento que recuerda con más cariño, el día de su debut con el Real Madrid. Consolidado como el tercer portero del primer equipo con John Benjamin Toshack de entrenador, el galés le concedió a Casillas la titularidad en un encuentro ante el Athletic de Bilbao en la catedral del fútbol español: el estadio de San Mamés. El 2-2 final del choque fue lo de menos cuando lo más importante fue el descubrimiento de una nueva estrella blanca que iría afianzándose poco a poco en la portería madridista. En esa misma temporada se proclamó campeón de la Copa de Europa, primer título al que luego se sumarían dos Ligas, una Intercontinental, otra Copa de Europa, una Supercopa europea y dos españolas. Un palmarés único para un futbolista de su edad que además sería clave en la consecución de cada triunfo madridista.

Pero su hambre de títulos no remite, “sigo siendo ambicioso y tengo ganas de ganar muchas cosas, cuantas más con el Madrid, mejor”, sentencia Iker. “Lo que siempre pretendo -continúa-, es hacerlo lo mejor posible y siempre para el bien del equipo”. Sin embargo, su ambición no sólo se limita a conseguir más éxitos con el club merengue, sus aspiraciones van más allá y tienen un nombre: la selección española. “Mi meta es ganar algo con la selección, sería algo muy importante y muy bonito para mí”. De momento, ya se ha hecho con la titularidad indiscutible del combinado nacional. Su debut con la ‘roja’ se produjo el 6 de marzo del 2000 en un partido contra Suecia y ya suma 48 internacionalidades, destacando en su currículo su participación en el Mundial del Corea y Japón del 2002 (inolvidable su actuación en los octavos de final ante Irlanda) y en la Eurocopa de Portugal del 2004. El próximo objetivo es el Mundial de Alemania del año que viene donde Casillas tendrá un puesto asegurado.

Cuando le dicen que es el mejor portero del mundo, el madrileño hace un ejercicio de humildad. “Yo trabajo para ser en teoría el mejor pero siempre con tranquilidad. Cuando me dicen este tipo de cosas me dan a entender que lo estoy haciendo bien, que hago bien mi trabajo y que la gente te lo reconoce. Pero sé hasta donde puedo llegar y hasta donde no”. ¿Y cuál es el límite de Iker Casillas? “No lo sabe nadie pero sé que puedo llegar a hacerlo mejor de lo que lo estoy haciendo. Confío en mi mismo y en mis posibilidades. Si no, no estaría ahí”.

Trofeo Bravo en el año 2000, galardón que también han recibido otras figuras como Ronaldo, Van Basten o Maldini y que premia a los mejores futbolistas menores de 23 años, Casillas recibe ahora un nuevo reconocimiento con el Premio Madrid al Mejor Deportista. Para el mostoleño, todas estas distinciones significan algo especial, “representan un premio a tu trabajo y esfuerzo y en cierta manera te lo agradecen así que me siento orgulloso y contento por recibirlos”.

Está claro que Iker Casillas no se ha cansado de demostrar que es toda una garantía bajo los palos. Así lo ha reconocido tanto la afición como el club blanco que ha renovado al madrileño hasta el año 2011 asegurándose la permanencia de una estrella ya consolidada y que puede llegar, incluso, a más. “Me veo en el Real Madrid toda mi vida”, no se cansa de decir Casillas, que dará clases de agilidad y reflejos durante muchos años en el Santiago Bernabéu regalándonos paradas y actuaciones que, seguro, quedarán grabadas en nuestras retinas.

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