Madrid se prepara para recibir el Gran Premio de Fórmula 1 en 2026, que se celebrará del 11 al 13 de septiembre en el recinto de Ifema, tal y como desveló el Consejo Mundial del Motor de la FIA hace unos días. Pero mientras que las instituciones venden el evento como una oportunidad “única” para situar la capital en el mapa internacional del motor - con el piloto Carlos Sainz como embajador del circuito-, la oposición vecinal empieza a movilizarse contra un proyecto que consideran “insostenible y desbastador”.
“Las familias del barrio de Las Cárcavas-San Antonio – en el distrito de Hortaleza – y de otros próximos al circuito como Valdebebas, San Lorenzo o Villa Rosa, soportarán durante la competición un ruido por encima de cualquier límite legal”, denuncia Constantino Blanco, vecino de Las Cárcavas y portavoz de la plataforma de reciente creación Stop Fórmula 1 en Madrid, que tiene una premisa clara y contundente “nuestros barrios no son un circuito”.
Hasta ahora, la oposición al proyecto del circuito de Fórmula 1 en Madrid había sido principalmente política y ecologista, debido al impacto medioambiental que supondrá la desaparición de más de 700 árboles. Sin embargo, con la reciente creación de la plataforma Stop Fórmula 1 en Madrid, la resistencia se amplía y toma un nuevo cariz: los vecinos de los barrios afectados también alzan la voz.
La plataforma nace con un objetivo claro: movilizar socialmente al vecindario. “Hay gente que ignora las consecuencias de que la Fórmula 1 llegue al barrio, por eso es necesario que se conozca la realidad. Nuestra idea es que el barrio sea consciente de lo que quieren hacer y en qué medida va a afectar”, explica Constantino Blanco, portavoz del colectivo.

Desde Stop F1 Madrid denuncian la “fortísima contaminación acústica y atmosférica” que generará el Gran Premio. “Los propios estudios previos concluyen que el circuito producirá niveles de ruido muy por encima de los límites legales, además de convertirse en un importante foco de emisiones contaminantes. De hecho, para poder celebrarlo, el Ayuntamiento deberá suspender temporalmente la ordenanza municipal sobre niveles de ruido permitidos”, advierten desde la plataforma.
Para Constantino Blanco, la diferencia de diez decibelios es mucho más que un matiz técnico: puede convertir la vida junto al circuito en un auténtico infierno. “La gente no se da cuenta de que pasar de 80 a 90 decibelios supone un aumento de diez veces en la intensidad del sonido. Si una terraza puede alcanzar los 75 decibelios y ya resulta molesta, estamos hablando de algo cien veces más agresivo”, denuncia.
Blanco, que vive a escasos metros del trazado previsto, advierte que se habla de picos de hasta 95 decibelios, lo que, en su opinión, hará “inviables” las viviendas próximas. “Yo voy a ser uno de los mil vecinos desplazados durante el evento. Literalmente me echan de mi casa durante un mes. ¿Dónde se ha visto algo así? Se supone que se desplaza a las personas por una catástrofe, y aquí no la hay: la van a provocar trayendo este monstruo al barrio”, lamenta.
Desde la plataforma Stop F1 Madrid insisten en que este tipo de expulsión forzosa no tiene precedentes en una ciudad como Madrid. Además, recuerdan experiencias fallidas como la del circuito urbano de Valencia, que dejó tras de sí una deuda de 300 millones de euros y un trazado hoy en desuso.
Los preparativos del macroevento supondrán “cinco meses de obras cada año durante la próxima década”, según denuncia la plataforma Stop F1 Madrid. A lo largo de esos diez años de funcionamiento del circuito, se prevén tres meses de montaje y mes y medio de desmontaje anual, un periodo que los vecinos califican de “verdadera tortura” por las molestias constantes, los cortes de tráfico, la interrupción del transporte público y los problemas de movilidad generalizados. Además, alertan de que el trazado podría acoger más competiciones a lo largo del año, intensificando aún más el impacto.
“Estamos hablando de 30.000 personas que van a quedar literalmente enjauladas dentro de Valdebebas, no solo durante el mes que dura la competición, sino también en los dos meses anteriores y el posterior por las obras de adecuación”, advierte Constantino Blanco, portavoz vecinal.
Durante ese tiempo, barrios como Las Cárcavas, Valdebebas, Canillas, Pinar del Rey, Apóstol Santiago o La Paloma sufrirán un colapso total durante al menos tres meses. A su vez, la movilidad se verá “gravemente afectada” en otras zonas cercanas como Sanchinarro, Barajas, Los Coronales, Alameda de Osuna y La Moraleja. “Habrá cortes de tráfico que afectarán a más de 200.000 personas, especialmente durante tres meses en los que el impacto será mucho más severo”, denuncia Blanco.
Colapso total para los barrios
Uno de los aspectos que más indigna a los vecinos es la falta de información por parte de las instituciones. La plataforma Stop F1 Madrid denuncia que el proyecto ha sido impulsado “sin consulta previa a los residentes” y sin ninguna transparencia. “Ni siquiera los directamente afectados hemos recibido explicaciones. No tenemos ni idea de qué va a pasar con nosotros”, lamenta Constantino Blanco.
El portavoz también advierte de las complicaciones que afrontarán los trabajadores de grandes empresas situadas junto a la M-40, como Sanitas, Total Energies, Santalucía o Iberdrola. Se trata de compañías con una elevada plantilla que, en su mayoría, acude en vehículo privado a sus oficinas. “Esos empleados no van a poder llegar al trabajo. Estoy convencido de que, si intentan aparcar en el interior de la M-40, el colapso será tal que los vecinos de la zona podrían verse obligados a solicitar la implantación de zona verde, lo que a su vez limitaría aún más el estacionamiento”, advierte
Un proyecto con “fisuras por todas partes”
Blanco sostiene que el proyecto del circuito presenta importantes debilidades y confía en que pueda ser paralizado por la vía judicial. “Un proyecto de esta magnitud no debería tener fisuras, pero las tiene por todos lados. Una de ellas es la vía pecuaria que atraviesa la zona, y que, por ley, no puede ser alterada. La justicia ya ha admitido a trámite varias denuncias, y eso nos da algo de esperanza”, señala.
El portavoz insiste en que la oposición vecinal no responde a intereses políticos ni ideológicos. “Nuestro objetivo no es boicotear la Fórmula 1 como deporte, ni atacar a un gobierno concreto. Lo que no queremos es que nuestro barrio se convierta en un circuito”, concluye.
Hasta ahora, la justicia ya ha admitido a trámite dos recursos que podrían frenar el proyecto. La Plataforma Ecologista Madrileña (integrada por colectivos como ARBA, El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura) logró que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) aceptara su denuncia contra el Plan Especial del Ayuntamiento por incluir “la tala de más de 700 árboles, la destrucción de humedales y la modificación ilegal de la vía pecuaria Vereda de los Leñeros”.
Apenas unos meses después, el grupo municipal de Más Madrid, encabezado por Rita Maestre, presentó un recurso contencioso-administrativo por “graves deficiencias técnicas y legales”, incluyendo la ausencia de una Evaluación de Impacto Ambiental adecuada y la falta de notificación individual a los vecinos.
El TSJM ha abierto una pieza separada para estudiar medidas cautelares —lo que podría suponer la paralización del plan y de las obras— y ha dado un plazo de 20 días al Consistorio para aportar la documentación requerida. Por el momento, los vecinos confían en que estos procedimientos judiciales sean la vía que detenga la construcción del circuito y su posterior celebración.