14/05/2022@10:00:00
Peor, imposible. O casi. Dos coletudos con trayectorias y estilos distintos se enfrentaron, es un decir, en un mano a mano ficticio del que podía sospecharse. Y así fue. Poco se esperaba de la comercialísima divisa de Jandilla, tan del gusto de las figuras, elegida por los mentores de Talavante y Juan Ortega. Mas la cosa fue a peor, porque, además, los bicornes, escasos de fuerzas y ayunos de casta –salvo el tercero-, llegaban al último tercio muertos en vida. Y ni sus matadores compitieron en ningún momento en quites. Aunque un amplio sector del público jaleaba los pocos fueros y muchos desafueros de los espadas. Peor, imposible. O casi.