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'Si la cosa funciona', humor amable

sábado 30 de mayo de 2015, 10:35h
'Si la cosa funciona' es una película escrita y dirigida por Woody Allen en 2009. Su adaptación a la escena española puede verse en el teatro Alcázar con dirección de Alberto Castrillo-Ferrer y con José Luis Gil como alter ego del cineasta neoyorquino. Es una comedia agradable, de humor amable, llevada con excelente ritmo y estupendamente interpretada.
  • Si todo funciona

    Si todo funciona
    Antonio Castro

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    Si todo funciona
    Antonio Castro

Boris, el maduro protagonista, es el típico personaje de Allen: misántropo, hipocondríaco y desencantado de todo tras un divorcio. Su aislamiento se rompe al topar con una joven ligeramente descerebrada de la que, como cabe suponerse, acaba enamorado. Pero eso solo es el principio de otra vida. La teoría es que, si una cosa funciona, hay que dejarla rodar aunque se oponga a la razón.

Woody Allen no es un escritor de dramaturgia enrevesada. Lo suyo son los diálogos brillantes, los chistes inteligentes y los personajes más aparentemente disparatados. Excelente, por cierto, la versión castellana. Toda la primera parte de la función nos cuenta el encuentro entre los dos antagonistas, sus enfrentamientos y la inevitable seducción. Cuando parece que la trama va a discurrir por ese cara a cara, entran nuevos personajes y la comedia va tomando velocidad de vodevil. Primero llega la madre de la chica -estupendamente enloquecida Rocío Calvo- un terremoto de Dallas que acaba de divorciarse y termina por comerse la Gran Manzana. Más tarde aparece el padre, poseedor de un trauma que también resolverá en Nueva York, gracias al empuje del neurótico yerno. Lo que da pie a una de las mejores escenas del montaje, el dialogo entre los dos hombres con una botella por medio.

En un guiño casi final parece que el fatalismo de Woody Allen va a apoderarse definitivamente de la situación. Pero una divertida vuelta de tuerca nos lleva a un final mucho más amable.

Castrillo-Ferrer maneja muy bien el tiempo escénico en todos sus montajes y en este sabe imprimir el ritmo necesario a cada escena, siempre hacia arriba. La acción, por disparatada que sea, fluye con naturalidad. Está muy bien ayudado por los actores. José Luis Gil realiza, desde mi punto de vista, el mejor trabajo teatral hasta la fecha. Tiene un registro amplio y tiene sabiduría para romper la 'cuarta pared' y hablar directamente al público cuando quiere hacerlo cómplice de sus problemas. Perfecto, además, en la colocación de los chistes, muchos de ellos servidos en bandeja por su oponente, Ana Ruiz. Rocío Calvo, Ricardo Joven y Beatriz Santana completan el reparto.

El público se ríe, más a medida que pasa el tiempo. No necesita devanarse los sesos intentando entender lo que pasa. Las situaciones son tan directas que llegan inmediatamente al espectador. No sé si se debe a la inteligencia del escritor, a la adaptación o a la puesta en escena pero, en este caso, la cosa sí funciona.

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