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‘Arte nuevo’: piezas de museo
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(Foto: Antonio Castro)

‘Arte nuevo’: piezas de museo

jueves 25 de febrero de 2016, 13:10h
Este espectáculo se anuncia como homenaje a un movimiento teatral efímero –Arte Nuevo- surgido a final de la década de los 40 y en el que participaron, entre otros, los dos autores de las piezas breves que ofrece el Español. Junto a Medardo Fraile y Sastre estuvieron José Franco, José Gordon y Alfonso Paso. Este último abandonó pronto las veleidades vanguardistas y se convirtió en el autor más prolífico y taquillero de la segunda mitad del siglo XX.

El otro Alfonso –Sastre- tomó una pátina de avanzado sobre todo tras el éxito de ‘Escuadra hacia la muerte’ (1953). Cuatro años antes Buero había triunfado clamorosamente con ‘Historia de una escalera’. Alfonso Sastre, tras Arte Nuevo, había colaborado con el grupo independiente, El Candil, que encabezaba Guerrero Zamora, autor de una extraordinaria historia del teatro en España y, más tarde, reconocido realizador de TVE.


Aquello hizo pensar a los empresarios de la época que Sastre podía ser un filón para la taquilla. Pero, una vez más, crítica y público fueron cada uno por su lado. Teatros ‘burgueses’ como el Reina Victoria (‘La mordaza’ 1954) y el Lara (‘La cornada’ 1960) quisieron abrirse a la nueva corriente realista. La primera llegó a estar cinco semanas y ‘La cornada’ aguantó solo tres y el Lara, tras otro sonoro fracaso con ‘Largo viaje del día hacia la noche’ volvió a Ruiz Iriarte y a Paso.


‘Cargamento de sueños’ es la primera de las obras que se representan en este homenaje, con el que debuta José Luis Garci como director de escena. Y esa es una obra de Sastre a la que debemos mirar como una pieza de museo, un tanto apolillada y sin brillo. A mí lo que cuenta, no me interesó nada. Sí es muy apreciable la factura formal de las dos obras. En la primera destaca una extraordinaria iluminación de Guerra y una conseguida atmósfera, un tanto onírica o surrealista. En la segunda también es apreciable el decorado de Brossá. Garci ha optado, con buen tino, por hacer este teatro como entonces, con decorados realistas al estilo de los espléndidos de Burmann, Burgos, Ontañón o Viudes y hasta con intermedio (larguísimo) para cambiarlos. Vamos, como si estuviéramos en un museo teatral.


En ‘El hermano’ hay más costumbrismo y realismo social. Se aprecia un lenguaje muy cuidado y un minucioso estudio de tipos. Lástima que dure tan poco. Los actores, en ambas piezas, cumplen con corrección. Tampoco tienen unos personajes con demasiada carne a la que hincarle el diente.


Sigo sin entender por qué en el teatro Español los actores ya utilizan cotidianamente micrófonos. A mí me molestan. Y, en este caso, amplifican también los ruidos de la escena, sobre todo en ‘El hermano’, estorbando al texto.

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