Los CFDs es una de esas palabras que se escuchan mucho en los telediarios o en círculos financieros pero que poca gente entiende. ¿Son un activo? ¿Es una acción? ¿Son depósitos (en Ingles se les llama CD y hay gente que los confunde) Nada de eso, los CFDs son parte del mundo del Trading, un activo de mucho riesgo y que ha roto y creado fortunas de la nada en los últimos 20 años.
¿Qué son los CFDs?
Los CFD o "Contratos por Diferencia" en castellano, son realmente un contrato entre 2 partes, donde
el "vendedor" se compromete a pagar (o recibir) la diferencia entre el valor de
un activo (que puede ser una acción, una casa, o lo que sea) en el momento de
firmar el contrato y entre su valor actual.
Por poner un ejemplo sencillo. Pepe cree
que la acción del Banco Santander va a subir pero Juan cree que va a bajar. Así
que ambos entran en un contrato donde uno gana y otro pierde. Si Santander baja
de 10 euros a 7 euros, entonces Pepe tiene que pagar 3 euros a Juan. Pero si sube, entonces
Juan paga a Pepe.
Ventajas de los CFDs
En resumen, se trata de un producto
financiero con el que los Traders podrán especular sobre el precio de una acción...
pero sin tener que comprar las acciones
y ahorrándose todos los costes que esa compra supone.
Esto permite que los Traders se
apalanquen, pudiendo con poco capital
especular con mayores cantidades, lo que les permite ganar más... aunque también
perder mucho más.Algunas plataformas incluso permiten apalancarte con un
200:1 así que los CFDs no son para los de corazón débil.
Muchos
dicen que los CFDs supusieron la revolución del Trading. Y es que tienen muchas ventajas:
Te permite operar fácilmente
en una amplia gama de activos incluidos índices, acciones y más.
Puedes realizar operaciones
más grandes con un apalancamiento de hasta 200:1
No pagan impuestos de
compraventa de acciones
Tienen pocos gastos de
gestión.
Los Comienzos de los CFDs
Pero lo CFDs no siempre han estado ahí.
Es más el CFD Trading es una actividad reciente, de principios de los años 90.
Nacieron en Londres, cuando varios
HedgeFunds quisieron crear coberturas frente a su exposición al LSE (Bolsa de
Londres) y que fuesen eficientes fiscalmente (al no haber acciones reales en la
operación, no pagaban impuestos). Básicamente, utilizaban los CFDs para limitar sus pérdidas en caso de que las
acciones del LSE diesen un vuelco inesperado.
Su popularidad fue creciendo con los
años, y a principios del S. XXI se permitió a los inversores minoritarios
comercializarlos, oportunidad que
aprovecharon muchas plataformas online de Trading para ofrecerlos a sus
clientes.
Al entrar los inversores pequeños, los
Traders se dieron cuenta de que lo mejor de estos productos no era su exención
fiscal, sino la posibilidad de operar
con cualquier tipo de activo a un coste muy bajo.
Los CFDs empezaron entonces a utilizarse
no solo para acciones del LSE, sino para todo tipo de activos, como índices,
divisas, materias primas, bonos, etc. Es
más, pronto los CFDs para índices como el Dow Jones o NASDAQ se convirtieron en
los CFDs más populares.
Hoy en día, los CFDs son la forma más
sencilla y más popular de hacer Trading, con plataformas que, de forma libre y
a un precio asequible permiten especular con el precio de cualquier tipo de
activo de cualquier parte del mundo.
La regulación de los CFDs
La regulación de los CFDs es otra de sus
elementos que más ha evolucionado con el tiempo. En un principio, los CFDs no
estuvieron regulados, ya que se regían por el derecho civil o mercantil y lo
que decía el contrato era lo importante.
Es decir, al ser un contrato, no estaba considerado como un activo y por
tanto no estaba bajo la supervisión de los organismos reguladores de las
acciones o los bonos.
Esta flexibilidad y libertad de los CFDs
y su bajo coste llevaron al trading a una edad dorada, donde todo valía.
Pero desde 2008 los gobiernos han estado
más preocupados por crear regulación para ellos. Concretamente, con la
bancarrota de MF Global, uno de los principales Traders de CFDs, se vio que
algo de regulación era necesaria para proteger los fondos de los clientes.
A
partir de ese momento, la mayor parte de los reguladores, sin embargo, han decidido que sí son "activos" ya que, aunque sean un
contrato, este está atada a un activo subyacente donde el emisor es el creador de mercado. Esto significa que en los años
venideros muchos países empezarán a regular este mercado, sobre todo la parte correspondiente a MIFID y la protección del
inversor minoritario sin formación.