Nuevamente la pareja de actores bucea en sus recuerdos y
en sus obsesiones para hacer un delirante viaje al más allá, rodeados de
artilugios mecánicos y cibernéticos, como un robot que les hace de
interlocutor. Los protagonistas hasta dudan que sean ellos mismos y no unos
actores contratados para hacer de ellos. Surrealismo pasado por Jardiel y
Mihura, con grandes dosis de humor. A estas alturas de su vida, Petra y Juan
manifiestan que hacen teatro para pasárselo bien. Atrás han quedado las
aventuras teatrales alternativas que comenzaron por la sala Cadarso, siguieron
con El Gayo Vallecano y desembocaron en la creación de su propia productora,
Uroc Teatro. La suya es una empresa familiar en la que pueden trabajar sus
hijos, su yerno Antonio Muñoz de Mesa, los amigos de sus hijos y compañeros
de toda la vida.
'¡Chimpón!' suena a punto final, a colofón de una
sinfonía. Pero, seguro, no lo es para los Margallo, casi una marca con registro
de la propiedad en el teatro español de los últimos cincuenta años.
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