www.madridiario.es

El viaje a ninguna parte: fantasmas

jueves 20 de febrero de 2014, 10:49h
'El viaje a ninguna parte' fue primero novela, luego película y ahora obra de teatro. Se puede ver en el Valle Inclán hasta el 6 de abril. Ignacio del Moral ha realizado la adaptación para la escena y la dirección es de Carol López. Los cómicos de la compañía itinerante Iniesta-Galván son fantasmas. Vagan por tierra de nadie en un desesperado intento de supervivencia, condenado al fracaso. Pero es que, además, su escenario es la España de la posguerra, pobre, atávica, hambrienta... en ella los cómicos solo sufren el desprecio y la humillación. Arturo Galván, el patriarca, dice al final: Nací en una carreta y siempre soñé morir en una cama. No lo consigue.
  • 'El viaje a ninguna parte'
    David Ruano/CDN

  • 'El viaje a ninguna parte'
    David Ruano/CDN

Fernán Gómez describió un microcosmos que conoció bien. Sabía de las penurias que habían pasado sus mayores y conocía la España desangrada y rencorosa. El adaptador ha dejado el esqueleto de la historia, que comienza con la llegada de Carlitos, el hijo que tuvo el primer actor con una gallega. Un zangolotino de 17 años que solo aspira a ser administrativo y al que empujan al escenario para sobrevivir. Espléndido Tamar Novas en este personaje tierno, al que acierta a proporcionar una elemental sabiduría popular y una filosofía de manual de supervivencia. Estos cómicos de la legua se ganan la simpatía del público, que empatiza con su ocaso.

Me han gustado -mucho- los más jóvenes del reparto. Camila Viyuela (hermosa voz) y Olivia Molina son dos actrices de gran naturalidad y oficio. No significa esto que los demás flojeen: ellas y Tamar destacan.

Hermosa la propuesta escénica y audiovisual, un paraje yermo, un cruce de caminos hacia ninguna parte en el que, con cuatro elementos, van surgiendo las fondas, los tablados, los cafés de provincias. Las proyecciones contribuyen a la sensación de fatiga del grupo en movimiento constante.

Creo también que el espectáculo adolece de una cierta premiosidad, de un ritmo monocorde que resta intensidad al drama humano y profesional de los cómicos. Hay escenas de emoción, como la confesión de Juanita (Olivia Molina) proclamando su hambre sempiterna, su fracaso. O el drama que sufren por las veleidades amorosas de Carlitos con la hija de un cacique. Pero el espectáculo no llega a una cima y el final se acerca con el mismo tono apagado del principio, cuando todo el auditorio debería estar con el pañuelo contemplando el fin de esos entrañables seres a los que el hambre, el cine, el fútbol, los seriales de la radio, les han arrebatado su hábitat, su modo de vida. En otro momento clama Galván: ¿Hasta el Gobierno está en contra nuestra? Seguramente los profesionales de hoy aplaudirán esa frase, ubicada sesenta años atrás. La sociedad ya no desprecia a los artistas. Pero que los gobiernos no lo hagan...

En la sala pequeña del mismo complejo teatral puede verse hasta el día 23 la adaptación de otra película española: Amantes. Curiosa iniciativa está de trasladar a la escena argumentos de pantalla. Los resultados, en ambos casos, no son nada desdeñables.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.