www.madridiario.es
Colapso de autobuses en Príncipe Pío
Ampliar
Colapso de autobuses en Príncipe Pío (Foto: MDO)

El corte parcial de la Línea 6 de Metro colapsa otras rutas alternativas

jueves 05 de junio de 2025, 07:00h
Actualizado: 10/06/2025 21:23h

“Ahora va a ser así todos los días con esto del corte de la Línea 6”. Es una de las frases más repetidas en el interior de los autobuses del servicio especial SE6, que estos días circulan completamente abarrotados, sobre todo en las horas punta. Esta línea provisional se ha convertido en una de las principales alternativas para los miles de usuarios afectados por el cierre del anillo oeste de la línea circular del Metro de Madrid. Sin embargo, no es la única opción: muchos viajeros han optado por modificar sus rutas habituales, lo que ha generado una sobrecarga en otras líneas de autobús y de metro, provocando situaciones de colapso en diferentes puntos de la red de transporte.

Ana, una usuaria habitual de las líneas 6 y 10 de Metro, se ha visto doblemente afectada por las obras. La línea 10 ya sufría alteraciones debido a los trabajos de soterramiento de la A-5, y ahora se suma el cierre parcial de la línea 6 durante todo el verano. “El primer lunes del corte, probé a salir un poco antes de casa por si tenía problemas para coger el autobús de la SE6. Cuando llegué a mi parada en Carpetana, aluciné con la cola que había a las 7:30 de la mañana. Y para colmo, cuando llegó el autobús procedente de Oporto, ya venía lleno y no pudo subir nadie más”, relata.

A juicio de Ana, no basta con mantener el servicio especial tal y como está: “No solo tienen que poner más autobuses en la línea SE6, sino que además deberían ser de los grandes, para que pueda entrar más gente y no dejarnos tirados”.

La saturación en los autobuses llevó a Ana a buscar rutas alternativas. Optó por utilizar la línea 5 de Metro para enlazar con la línea 10 y así poder volver a casa desde el trabajo. Sin embargo, asegura que esta alternativa también se ha visto desbordada: “Hay muchísima gente que está haciendo lo mismo, y la línea no ha sido reforzada”.

Los usuarios piden un mayor refuerzo de la red de transporte

Según relata, durante la hora punta de la tarde - entre las 17:30 y las 19:00 -, la espera en la línea 5 suele ser de al menos seis minutos, lo que provoca que los andenes y los trenes estén constantemente llenos. Pero el pasado lunes la situación fue aún peor: “Aluciné cuando a las 18:30 la frecuencia entre trenes era de nueve minutos. Tuve que dejar pasar dos trenes hasta poder subir, y aun así íbamos como sardinas en lata”.

Según un informe del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM), la reorganización del servicio tras el corte del anillo oeste de la Línea 6 supondrá un incremento notable de viajeros en otras líneas del Metro. La línea 5, por ejemplo, aumentará su volumen habitual de usuarios en un 11,6 por ciento, pero no será la más afectada. Ese puesto lo ocupa la línea 3, que absorberá a unos 67.000 viajeros adicionales cada día, lo que representa un incremento medio del 19 por ciento, y que puede alcanzar hasta un 33 por ciento más durante las horas punta.

Este aumento ya se percibe en estaciones como Moncloa (la primera estación afectada por el corte). Alba, que cada mañana llega al intercambiador desde Galapagar para ir a trabajar, lo describe así: “Antes se veía mucha más gente en el intercambiador, pero ahora todo el mundo parece concentrarse en el andén de la línea 3, que está colapsado sobre todo a partir de las seis o siete de la tarde”. Aunque no ha tenido problemas para subir al tren, reconoce la incomodidad de viajar en esas condiciones: “El andén está repleto de gente. Yo siempre intento quedarme junto a la puerta del vagón para poder respirar algo de aire con tanta aglomeración”.

Por esta razón, Ana insiste en que el problema no se resuelve solo con los autobuses del servicio especial: “Deberían reforzar también el resto de líneas, porque somos muchísimos los que optamos por otras rutas para llegar a nuestro destino, sabiendo que los buses no están preparados para asumir todo el tráfico de la Línea 6”.

Los autobuses colapsados y con grandes retrasos

Las aglomeraciones no se limitan al Metro. Las líneas de la EMT también están absorbiendo buena parte del impacto del cierre de la Línea 6. Según el informe del CRTM, autobuses como el 55 (Atocha-Batán), el 118 (Embajadores-La Peseta) o el 155 (Plaza Elíptica-Aluche) podrían registrar incrementos de demanda de entre el 25 y el 43 por ciento.

Miguel Ángel, que cada día toma la línea 81 cerca de Plaza Elíptica en dirección al Hospital 12 de Octubre, donde trabaja, ha notado desde el lunes un cambio radical en el servicio: “Por mi parada pasan cuatro líneas diferentes, dos hacia Atocha, y tanto de ida como de vuelta el 81 ha llegado mucho más lleno de lo habitual”. El martes, segundo día laboral tras el corte, la situación fue aún más complicada: “Solo vi pasar dos autobuses y el mío marcaba una espera de más de 30 minutos, así que tuve que coger el 247, aunque eso implica hacer transbordo con otro autobús”. Al subir, se encontró con una situación inesperada: “Escuché a dos trabajadores de la EMT decirle al conductor que también recogiera a los pasajeros de la lanzadera, así que de repente el autobús se llenó y viajábamos completamente enlatados”. Por la tarde, pudo volver en su línea habitual, pero el panorama no mejoró: “El 81 venía a reventar, cuando en días normales va vacío o con apenas dos o tres personas”.

El colapso no se limita al Metro ni a los autobuses. La red de Cercanías también está absorbiendo parte del flujo de usuarios afectados por el cierre parcial de la Línea 6. Según el informe del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, de los 100.000 viajeros que dejarán de utilizar el Metro durante las obras, unos 36.000 se desplazarán a la red de Cercanías. La línea más afectada será la C-5, que ya opera con una carga elevada debido a las obras de soterramiento del Paseo de Extremadura. Esta línea verá incrementado su volumen de pasajeros en un ocho por ciento, al recibir aproximadamente 24.000 nuevos usuarios diarios, aunque en el mes de julio también sufrirá un corte de servicio debido a las obras en la estación de Atocha, que afectará al tramo entre las estaciones de Embajadores y Villaverde Alto.

Este no será el único corte que sufrirá la red de Cercanías durante el verano, ya que del 19 de julio al 30 de agosto, quedará cortado el tráfico de las líneas C-3 y C-4 entre las estaciones de Chamartín y Atocha y durante este casi mes y medio la estación de Cercanías de Sol permanecerá cerrada.

La cosa tampoco mejora en el servicio especial (SE6), Nagore solía coger el metro para ir al gimnasio de Argüelles a Puerta del Ángel y ahora se ve obligada a coger el autobús lanzadera: “Ibamos como sardinas en lata, superjustos y con todos los asientos ocupados. Había gente con malestar y también un carricoche, Estaban todos los huecos ocupados, no había espacio físico”. Nagore critica que un trayecto que “normalmente tare diez minutos, ahora tarda el doble, tardando muchísimo y siendo todo más incómodo”.

Ana, como muchos otros viajeros, no solo se muestra preocupada por las aglomeraciones actuales, sino también por lo que está por venir: “Todavía no ha empezado el calor de verdad, y no me quiero ni imaginar la cantidad de desmayos que puede haber este verano con tanta gente hacinada en los trenes”, advierte con inquietud.

Propuesta de tres nuevos servicios lanzadera

Ante el colapso que se está produciendo en el transporte público tras el cierre del anillo oeste de la Línea 6 de Metro, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha solicitado al CRTM la incorporación de tres nuevas líneas de autobuses lanzadera, con el objetivo de reforzar un plan alternativo que consideran “insuficiente” para absorber la demanda generada.

Las rutas propuestas por la FRAVM son Príncipe Pío–Moncloa, Plaza Elíptica–Doce de Octubre y Plaza Elíptica–Marqués de Vadillo. Según detallan, la primera lanzadera transitaría por la avenida de Valladolid y contaría con parada en la Clínica Moncloa, con la intención de reconectar directamente la Línea 10 de Metro con el intercambiador de Moncloa y el arco noroeste de la Línea 6. La segunda lanzadera permitiría un enlace directo entre el intercambiador de Plaza Elíptica, la Línea 3 de Metro y la C-5 de Cercanías, además de mejorar el acceso al hospital 12 de Octubre. La tercera propuesta, entre Plaza Elíptica y Marqués de Vadillo, discurriría por la calle Antonio Leyva, conectando el intercambiador con la Línea 5.

La federación vecinal también plantea una modificación de la lanzadera actual entre Lucero y Batán, puesta en marcha por las obras de soterramiento de la A-5. Solicitan que se prolongue hasta la estación de Laguna, incorporando una parada en Lucero, para así facilitar la conexión con la línea C-5 de Cercanías.

Con vistas a la segunda fase del cierre, que afectará al arco noroeste de la Línea 6, la FRAVM ya ha propuesto tres nuevas lanzaderas adicionales: una entre Sainz de Baranda y Ventas, otra entre Pacífico y Príncipe de Vergara, y una última entre Moncloa y Gregorio Marañón. Entre los barrios más perjudicados por la interrupción del servicio, la FRAVM destaca la situación del Barrio de los Metales, en Arganzuela, cuya estación de referencia, Arganzuela-Planetario, perjudicada durante ambas fases de las obras. Por ello, solicitan que se establezca una lanzadera específica entre la parada de la EMT 4101, situada en la avenida del Planetario, y la estación de Legazpi. Junto a estas peticiones, también reclaman el refuerzo de varias líneas de autobuses de la EMT. Durante el corte del arco sur piden incrementar la frecuencia de las líneas 33, 36, 39, 65 y 158, y durante el cierre del arco noroeste, el refuerzo de las líneas C1, C2, 56 y 156.

Además de estas medidas, la FRAVM cuestiona el momento elegido para ejecutar una obra de esta envergadura, dado que coincide con otras grandes intervenciones en la capital, como el soterramiento de la A-5, la ampliación de la Línea 11, o las reformas de las estaciones de Chamartín y Atocha. Recuerdan también que esta semana han comenzado las pruebas de acceso a la universidad (EvAU), lo que obliga a miles de estudiantes a desplazarse hasta la Ciudad Universitaria, una zona directamente afectada por el cierre.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios