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Residuos de la obra de la Línea 11 de Metro.
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Residuos de la obra de la Línea 11 de Metro. (Foto: Imagen cedida por los vecinos)

Cierre de comercios, ruido y grietas en las viviendas de Arganzuela por las obras de la L11 de Metro

La pesadilla de los vecinos del Paseo de las Delicias

lunes 10 de febrero de 2025, 07:40h
Actualizado: 14/02/2025 07:55h

Los vecinos del Paseo de las Delicias, cerca de la estación de metro de Palos de la Frontera, han pasado de oler el pan recién horneado de la pastelería de José Manuel a olfatear el perfume a gasoil de la maquinaria pesada utilizada para acontecer los trabajos de la Línea 11 de Metro. Unas obras que están provocando varios quebraderos de cabeza a los residentes de la zona que ven como en las viviendas están apareciendo las primeras grietas, tienen que cerrar sus ventanas para tratar de aislar el ruido y soportan vibraciones continuas.

Las vallas instaladas para acordonar la zona donde se están realizando los trabajos han creado un “eterno laberinto” que convierte los recorridos habituales del día a día en “largos trayectos” limitando el acceso a los servicios de emergencia. Estas barreras temporales han ocultado varios negocios de la zona, algunos de ellos ya se han visto obligados a cerrar sus puertas ante la falta de clientes.

Comercios como Levaduramadre, la panadería de José Manuel que abrió sus puertas en febrero de 2022. Este panadero conoce bien la importancia de la visibilidad para un negocio. Cuando inauguró su tienda, ubicada en la calle Áncora, una estructura de otro comercio cubría “completamente” su fachada sin “tener permisos” para su instalación. “Nos costó arrancar porque no teníamos visibilidad desde la calle. De hecho, llevábamos más de seis meses abiertos y nuestros clientes decían que ni siquiera sabían que estábamos allí”, manifiesta.

Tras un primer año de pérdidas, en 2023 el negocio fue estabilizándose, pero no fue hasta el pasado año cuando la panadería de José Manuel empezó a tener los primeros beneficios. Reconoce que, tras la invisibilización de la estructura que tapaba su tienda, sabía que su comercio “tenía el problema” de las obras de la Línea 11 de Metro de Madrid pero, señala, que no sabían que “iba a ser tan catastrófico”.

En el mes de agosto, de la noche a la mañana, las vallas taparon -de nuevo- el negocio de José Manuel, ocultándolo a la vista de sus potenciales clientes. Desde entonces, tal y como ha confesado este empresario, su comercio ha contado con unas pérdidas del 40 por ciento, cuando debería de estar con beneficios para superar la temporada de verano cuando la clientela baja. “En verano tienes menos ingresos y tienes que seguir pagando el alquiler y la nómina a tus trabajadores, además de buscar sustitutos que cubran sus vacaciones”, apunta.

“Nos están matando. Han cerrado ocho comercios”

De seguir así, José Manuel prevé que tendrá que echar la verja de su negocio como lo ha hecho ya la tintorería de enfrente de su local, el bar de la derecha del negocio de José Manuel, una pescadería, una floristería que llevaba un montón de años en el distrito, una peluquería o una zapatería. En total, el dueño de Levaduramadre asegura que han cerrado ocho negocios al estar sepultados “entre las vallas de las obras”.

“La gente no quiere venir porque tiene que dar mucho paseo y, además, hay una maquinaria de tal calibre que parece una fábrica de cemento portátil que nos han puesto ahí, generando inseguridad. Sale un humo negro y mucho olor a gasoil, a lo que hay que sumar los escapes continuos de barro”, describe.

José Manuel denuncia que tenga que asumir “unas pérdidas que no son su culpa”, mientras que el Ayuntamiento de Madrid estaría replanteándose “desplazar a todos los vecinos de Valdebebas durante la celebración de la Fórmula 1 para que no sufran las molestias durante el fin de semana de la carrera” o la empresa concesionaria de la estación de autobuses de Príncipe Pío que seguirá recibiendo sus cuantías económicas, a pesar de que los buses ya no lleguen allí por las obras del soterramiento de la A-5.

“Es un agravio comparativo entre ciudadanos. Nosotros pedimos que nos den alguna ayuda o que nos puedan retirar algún tipo de impuesto. Tengo deudas y necesito saber si me van a indemnizar de alguna manera”, explica José Manuel, que asegura que la única ayuda que han recibido los comercios de la zona es la instalación de unos “carteles minúsculos” anunciando los establecimientos que la gente “no es capaz de ver”.

Obras que "destruyen la vida de la gente"

A la situación de los negocios hay que añadir la “situación angustiosa e insoportable” en la que están viviendo los vecinos más próximos a las obras de la Línea 11. Según ha explicado la portavoz de la plataforma ‘El barrio no se tala’, entidad creada ante la pérdida de arbolado producido por estos trabajos en la zona, esta “obra de interés general está destruyen la vida de la gente”.

"Sale un humo negro y mucho olor a gasoil, a lo que hay que sumar los escapes continuos de barro”

Primero porque los vecinos tienen que dormir con las ventanas cerradas y las persianas bajadas por el ruido que genera la maquinaria pesada, la cual, tiene permisos para trabajar a destajo. De hecho, en muchas ocasiones, los trabajadores empiezan su jornada a las 7.00 horas y terminan más tarde de la una de la madrugada, lo que invade el descanso vecinal. Estos artefactos, además, expulsan humos “enfrente de las ventanas” de los residentes de la zona, ocasionando un “peligro para la salud de todos” sobre todo “de las personas mayores que están angustiadas ante la situación”.

Tal y como explican desde ‘El barrio no se tala’, las salidas de humo no cumplirían la normativa porque “no tienen filtros”, mientras que los ruidos superan los decibelios. “Todo el mundo que ve la obra se sorprende del diseño mal creado y mal desarrollado”, apostillan.

Las continuas vibraciones en las paredes de sus viviendas, el ruido o el aire no son los únicos inconvenientes con los que se encuentran los vecinos, pues “en muchas ocasiones se producen escapes de lodo, que no se sabe muy bien qué material es y si puede dañar la salud”, asimismo este escape impide transitar por las calles de manera segura.

La limpieza también se ha convertido en una asignatura pendiente para estar obras, ya que “los camiones de la limpieza no pueden acceder en la zona y se acumula mucha basura en sus alrededores”. Y si hay una emergencia como es escape de gas del mes de noviembre en la calle Áncora “ni los bomberos ni las ambulancias tienen fácil acceso” y “se crean situaciones de auténtico caos”. “Todavía están los restos, que nadie los limpia ni recoge, de una pérgola que se incendió de la terraza de un bar y que ocasionó momentos de mucha angustia. Fue muy escándalo y peligroso”, explican desde la plataforma.

Las vallas, además de crear ese “eterno laberinto”, han generado zonas de inseguridad, hasta el punto de que los vecinos aseguran que ya se han producido los primeros robos en zonas donde hay poco espacio. Inseguridad que también se ve afectada por la propia dimensión de la maquinaria que golpea "sobre las vallas de forma brusca" y que "puede llegar a golpear a quien pase por allí" porque "no tienen mucho cuidado".

Piden más diálogo

“En algunas casas han salido grietas y tienen que soportar que les vibren toda la casa”, apunta la asociación vecinal Pasillo Verde, que coincide con rigurosa exactitud en los detalles mencionados por la plataforma ‘El barrio no se tala’.

Ambas entidades denuncian el “escaso diálogo por parte de las administraciones competentes” con los vecinos, un hecho, que “ayudaría muchísimo para que la gente esté más tranquila”. “Se desconocen lo que están haciendo y cuáles son los plazos. Esto ha generado mucho miedo y problemas a los vecinos que piensan que va a pasar, como en San Fernando de Henares o Coslada (donde las obras de la Línea 7B de Metro han provocado el derribo de 73 viviendas)”, señala la portavoz de Pasillo Verde.

“En algunas casas han salido grietas y tienen que soportar que les vibren toda la casa”

Tanto desde ‘El barrio no se tala’ como de Pasillo Verde han solicitado al Ayuntamiento de Madrid y a la Comunidad “sesiones informativas” para conocer el avance de las obras como sucede con la línea 9 y 10 de metro de Barcelona. “Hemos pedido una comisión de información sobre lo que están haciendo y los plazos porque están haciendo las obras a espaldas de la ciudadanía, pero nos niegan esta comisión alegando que es por seguridad nacional”, dicen.

Las asociaciones vecinales están recogiendo por escrito “toda la problemática” y las incidencias que están causando estas obras, y han empezado a colocar pancartas en sus ventanas y balcones. “Queremos dormir, no más ruido”, “La obra me impide descansar”, “Respeto por la vida del vecindario” son algunos de los mensajes que los viandantes pueden leer en estas pancartas.

Pancartas contra el ruido.

Con esta movilización esperan poder reunirse “urgentemente” con la Comunidad de Madrid y con las administraciones competentes de la obra para recibir información de la misma, donde trataran de trasladar la “importancia de respetar al menos el descanso nocturno” porque “es un infierno lo que están viviendo”.

Respuesta institucional ante las quejas vecinales

El Ayuntamiento de Madrid responde a los vecinos y dice que "ellos no tienen competencias para crear una comisión de seguimiento" al tratarse de una obra de Metro de Madrid y no municipal. De hecho, en el ´"único punto en el que el Consistorio tiene competencias" era el problema de carga y descarga que generaba las obras a los comerciantes. Inconvenientes a los que se pusieron soluciones en una reunión mantenida con los responsables de los negocios de la zona y la Junta Municipal de Arganzuela.

Por su parte, la Comunidad de Madrid asegura que no hay cambios recientes en el proyecto y destaca que ya se realizaron modificaciones en el diseño constructivo para minimizar el impacto de las obras de la Línea 11 de Metro sobre los vecinos, incluyendo la reducción en el número de árboles talados, además de variaciones en la maquinaria requerida para llevar a cabo los trabajos en los cinco apeaderos del tramo. Desde el Ejecutivo regional tampoco han confirmado que se vaya a producir esa comisión de seguimiento solicitada por los vecinos.

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