El tren forma parte del imaginario de cualquier viajero. Salir temprano
de la estación de Atocha, tomar fresas de camino a Aranjuez, escuchar el
laúd en la ruta a Sigüenza, degustar almendras garrapiñadas de regreso
de Alcalá o bajarse del tren al anochecer en Chamartín son experiencias
que los madrileños y los que nos visitan pueden disfrutar.
La región, como mayor nudo de comunicaciones ferroviarias de España y
por estar rodeada de ciudades Patrimonio de la Humanidad, goza de
numerosas líneas para hacer turismo local o interregional de forma
fácil, cómoda, barata y con numerosos servicios añadidos. Renfe ofrece
auténticas autopistas turísticas a los clientes, ya que, a través de las
líneas ordinarias y de los servicios especiales e históricos, permite a
los usuarios conocer en profundidad el rico patrimonio del centro
peninsular.
La Sierra de Madrid es uno de los espacios recurrentes para viajar en
tren. El Cercanías acerca a los viajeros a los puertos de Navacerrada y
Cotos, a través de un tren que sube a 2.000 metros de altura. La
empresa Todoaventur y Renfe ofrecen paquetes conjuntos para realizar
actividades al aire libre en Guadarrama, como senderismo, rutas en bici y
circuitos de orientación, entre otros. De camino a la Sierra, Renfe
acerca a los ciudadanos al hospital de fauna salvaje autóctona que
gestiona Grefa en Majadahonda; facilita una visita integral a la zona
monumental y los yacimientos visigodos de Colmenar Viejo u organiza
visitas familiares o de grupos a San Lorenzo de El Escorial en las que
se recorren el monasterio, el coliseo Carlos III, las caballerizas y la
Casita del Príncipe. La Comunidad de Madrid, por su parte, colabora con
Renfe en la organización del Tren de la Naturaleza, un proyecto
formativo para conocer la naturaleza serrana de la región.
En el noreste de la región, la apuesta turística de Renfe se centra
en Alcalá de Henares, que este año celebrará el centenario de la
publicación de la segunda parte de El Quijote. Para ello se han
elaborado dos itinerarios, uno literario y otro monumental, que permiten
conocer el desarrollo de la población hasta su establecimiento como
ciudad universitaria. A estos itinerarios se suma el tren de Cervantes
que Renfe pone en servicio en colaboración con el ayuntamiento de la
ciudad complutense. Este tren, que circula los sábados y sale de Atocha,
permite a los viajeros disfrutar de representaciones de pasajes de El
Quijote y de degustación de las típicas almendras de Alcalá.
Tren y bicicleta
En la misma zona, destaca el tren medieval a Sigüenza que también
organiza en colaboración con el ayuntamiento de la serranía
guadalajareña. En este trayecto, que parte de la estación de Chamartín,
los pasajeros disfrutan con las historias protagonizadas por personajes
de época. Los comediantes amenizan el viaje introduciendo a los turistas
en el ambiente histórico con juegos, magia y humor. Ya en Sigüenza, el
viajero realiza una visita guiada por los monumentos más significativos
de la ciudad.
Aranjuez, catalogada por la UNESCO en 2001 como Paisaje Cultural
Patrimonio de la Humanidad, es otro de los destinos más demandados.
Renfe organiza un amplio abanico de visitas por esta población donde,
además de los recintos reales y el patrimonio urbano, se plantean
excursiones en bicicleta por la ciudad.
Por último, Renfe explota también el tren turístico Campos de
Castilla, que parte de Chamartín, amenizado por actores que introducen a
los viajeros en el espacio poético y cultural de Soria. Durante dos
días se recorre la provincia, pasando por Numancia, la Laguna Negra, los
espacios de Antonio Machado y la Soria legendaria de Gustavo Adolfo
Bécquer.
La compañía también pone en marcha, en colaboración con otras
instituciones, diversos paquetes combinados para grupos. En otoño e
invierno, los viajeros disfrutan de un billete mixto que permite entrar
en Faunia o en el Zoo Aquarium de Madrid; durante todo el año, se pueden
desplazar a Robledo de Chavela para, posteriormente, visitar, por el
mismo precio, el centro de entrenamiento y visitantes de la estación de
seguimiento de satélites del Complejo de Comunicaciones con el Espacio
Profundo de Madrid de la NASA. Otros billetes combinan los viajes en
tren a Madrid con visitas a la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando, la Biblioteca Nacional, el Museo de Cera o el paseo del Arte,
para el que se puede adquirir de forma adicional la tarjeta turística
Madrid Card.
No son estas las únicas ofertas turísticas relacionadas con el
ferrocarril en la Comunidad de Madrid, pues hay otras, principalmente
históricas, que están auspiciadas por Renfe pero están gestionadas por
otras entidades. La más conocida es el tren de la Fresa, que traslada a
los viajeros hasta Aranjuez. El Museo Nacional del Ferrocarril, con la
participación de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Aranjuez y
Patrimonio Nacional, rememora, en otoño y primavera, el recorrido de la
que fue la primera línea de tren de la región y la segunda del país. Los
viajeros realizan el trayecto en un coche tipo Costa restaurado,
degustan los fresones de Aranjuez y visitan los principales espacios del
municipio, incluidos el Palacio Real y el Museo de Falúas.
Por su parte, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid
organiza el tren histórico Río Eresma, que conecta la estación de
Chamartín con Segovia, a través de la antigua línea ferroviaria de
Segovia, que discurre por una de las zonas más desconocidas del Parque
Nacional del Guadarrama. Por otra parte, el Grupo de Acción Local Sierra
Norte (Galsinma), con el apoyo de Renfe, Adif, el Museo del Ferrocarril
y la Comunidad de Madrid, está tratando de poner en marcha en 2015 el
tren Translozoya, un convoy turístico a la Sierra Norte que usará la
antigua vía ferroviaria que unió Madrid con Burgos hasta 2012. Los
viajes se realizarán en un TER, un antiguo tren de alta velocidad de los
años 60, cedido por el Museo del Ferrocarril.