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La familia del trabajador de Metro fallecido a causa de la exposición al amianto pide que se haga justicia en el arranque del juicio
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La familia del trabajador de Metro fallecido a causa de la exposición al amianto pide que se haga justicia en el arranque del juicio (Foto: EP)

Los compañeros del maquinista de Metro de Madrid fallecido aseguran que manipulaban amianto casi a diario

lunes 01 de abril de 2019, 16:10h
Los compañeros de trabajo del maquinista del Metro de Madrid fallecido el pasado año por tener contacto con amianto en el suburbano aseguran en el juicio que manipulaban amianto casi a diario. La familia ha pedido una indemnización de 400.000 euros.

Varios compañeros del trabajador de mantenimiento de Metro de Madrid fallecido por asbestosis han asegurado que manipularon piezas con este material todas las semanas e incluso "prácticamente a diario" y han asegurado que la empresa no les informó de que trabajaban con este elemento hasta que conocieron este caso, en septiembre de 2017.

Por su parte, han relatado que tampoco se les informó que fumar podía incrementar los riesgos de contraer patologías mientras que un perito, el experto en medicina legal y forense Juan Antonio Merino llamado por la parte demandante, ha asegurado que el cáncer que desarrolló el fallecido tiene elementos relacionados con exposición prolongada al amianto (al presentar placas pleulales, que marca una carga duradera a este material).

Sin embargo, un miembro del área de prevención de Metro de Madrid, Juan Navarro, ha subrayado que no se ha podido determinar exposición del trabajador pues, según los partes de trabajo, solo estuvo menos de un 1 por ciento en mantenimiento (700 horas) con cofres que contenían una pieza concreta de amianto, denominada apagachispas.

Así se ha expuesto durante la vista pública por el juicio celebrado en el Juzgado de lo Social número 10 de Madrid ante la petición de indemnización por valor de 400.000 euros a Metro de Madrid, al entender que actuó de forma negligente e incumpliendo la normativa en materia de seguridad laboral sobre los riesgos de exposición a amianto.

El oficial de mantenimiento de ciclo corto de Metro y compañero de Julián M. durante 28 años, Alfonso Blanco, ha relatado que la manipulación de piezas de amianto, como el apagachispas, "casi a diario", consistente en lijado y limpiado de esta pieza del polvo generado en su tarea de mantenimiento.

También ha apuntado que no utilizaban ningún tipo de elemento de protección a la hora de realizar su labor, algo que contrasta con el equipo que lleva la empresa contratada por Metro para el desamiantado de la red que llevan mascarillas, un mono específico e incluso unas duchas por si este traje de rompe.

Su compañero, José Gregorio Álvarez, ha indicado también que, aparte del apagachispas, realizaban labores de mantenimiento con zapatas de frenos que tenían amianto, aunque la empresa no informó de ello con anterioridad a 2017. Ha apuntado que su trabajo como el de Julián era rotatorio y que en el caso de los apagachispas hacían mantenimiento todas las semanas y que ello generaba polvo.

Junto a otro empleado de mantenimiento que también ha comparecido, los tres han explicado al tribunal que llevaban su ropa de trabajo a lavar a casa, que su traje tenía hasta cinco bolsillos y que la empresa les empezó a hacer espirometrías y radiografía de tórax solo a raíz de que se conoció el caso del empleado fallecido.

Para el letrado de la familia, Fernando Morillo, ha asegurado durante la vista que el manipulado y lijado de piezas con amianto, así como su inhalación a través de Metro, es "incuestionable" y que el propio testigo pedido por Metro alude a la posibilidad de 700 horas de manipulación del apagachispas.

El letrado ha insistido en que hasta hace dos años, cuando Metro en su protocolo frente al amianto prohibió a la plantilla tocarlos a través de una pegatina que alude a la presencia de amianto, la plantilla abría los cofres de los apagachispas, los lijaban y los limpiaban.

"Es una exposición de libro", ha remachado para argumentar que Metro de Madrid no ha aportado al proceso "ni una sola prueba" de haber adoptado medidas de protección ante el asbesto. "Ni mascarillas, ni guante, ni doble taquilla y se llevaban la ropa a casa", ha apuntado Morillo para insistir en que la causa efecto del cáncer mortal del empleado y la exposición al amianto es "manifiesta".

Metro pide la desestimación

Por su parte, la abogada de Metro ha solicitado la desestimación de la demanda contra la compañía mediante varios argumentos. Entre ellos, ha citado que la muerte del trabajador fue a causa de cáncer de pulmón Y que esta enfermedad puede tener otros orígenes como el consumo de tabaco o una dolencia hepática.

En este sentido, ha subrayado que Julián M. era fumador y tenía un antecedente familiar de fallecimiento de causa de pulmón, como consta en el expediente elaborado por Metro. A su vez, ha reprochado no haber tenido acceso al expediente médico personal del empleado, algo que es crucial de cara a determinar si hay nexo causal entre su enfermedad y la exposición al amianto.

A su vez, la letrada ha detallado sobre el acta de sanción elaborada por la Inspección de Trabajo, suspendida al abrir la Fiscalía un proceso de investigación, que se basa en declaraciones formuladas por compañeros fallecidos y representantes sindicales, sin tomar declaración y cursar visita a Metro de Madrid.

También ha aludido a la investigación que ha venido realizando Metro sobre el amianto, tras conocer este caso, para incidir en que se han encontrado piezas con este material en trenes que "ni siquiera se conocían" porque los fabricantes de las unidades móviles no informaron de ello.

La representación legal de la compañía ha aseverado que la mera presencia del amianto en las instalaciones no supone "un riesgo en sí misma", dado que puede estar confinado para evitar la exposición, y que el Real Decreto de 2002 aludido en la demanda de los familiares prohíbe la comercialización de este material pero no obliga a su retirada, como sucede por ejemplo en viviendas o edificios donde aún están presentes.

En su exposición, ha negado los hechos tal y como relata la demanda y la abogada de Metro ha defendido que la empresa ha realizado vigilancia de la salud de la plantilla acorde con los protocolos fijados.

En este sentido, ha aludido al caso del empleado de mantenimiento de escaleras, Santos Roldán, al que se cita en el escrito de los demandantes. Al respecto, ha apuntado que a este empleado se le hizo una radriografía por parte de los servicios médicos de la compañía que "no le detectó nada" aunque luego fue "por su cuenta y riesgo" al Hospital de La Paz donde se le hizo un TAC que le "detectó algo pero sin la seguridad de que sea por el asbesto", apuntando a que se le está haciendo un seguimiento sobre su estado sanitario.

Sobre los cálculos de cara a cuantificar la cantidad indemnizatoria, basado en el baremo que se usa para los accidentes de tráfico, la abogada de Metro ha señalado que el cáncer de pulmón no se recoge entre los supuestos y que la familia ha pedido por daño moral y psíquico por pérdida de calidad de vida del fallecido la máxima cuantía sin que, en su opinión, se justifique. Frente a ello, ha expuesto que la petición por tanto debería oscilar en la mínima cuantía.

En lo relativo a la incapacidad permanente absoluta y el argumento de lucro cesante, la representante de Metro ha aseverado que Julián M percibía la pensión máxima que le correspondía y que la empresa compensa a sus trabajadores hasta el cien por cien de los ingresos en caso de baja.

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