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    13 de junio de 2021

Puerta Grande

SAN ISIDRO

La expectación con el debut del considerado actualmente como el número uno, el peruano Andrés Roca Rey, se cumplió en el último bicorne. Al que el joven torero realizó una gran y variada faena, que remató con un estoconazo. Poco importó la mansedumbre inicial del bicho, cuya codicia posterior supo meter en la muleta, y poco importó que el coletudo acababa de salir de la enfermería, donde le envió su anterior enemigo, con una cornada en el muslo derecho de 6 centímetros, de la que fue operdo con anesteia local para poder cumplir su compromiso.

Es lo que tiene la festividad del santo patrón, siempre con un ambiente facilongo entre el cotarro presto al triunfalismo. Es lo que tiene. Un ambiente al que este 15 de mayo se sumó el usía, Gonzalo de Villa, practicando la elegancia social del regalo. En este caso a un buen Perera merecedor de un trofeo ante el mejor ‘fuenteymbro’ de la tarde, pero que echó dos en su esportón y fue sacado en volandas por la soñada Puerta Grande. Es lo que tiene. Al margen de ello, destacó la seriedad de Diego Urdiales ante un lote exigente, dentro de un encierro interesante a excepción del inválido sexto. Finito cumplió su papel de telonero a la perfección.

SAN ISIDRO

Son seres superiores. Torearán mejor o peor, sí. Pero son seres superiores. Por ejemplo Sebastián Castella, que sufrió una de las más impresionantes cogidas de los últimos años cuando fue empitonado en la cara por 'Juglar', su segundo enemigo, volteado y perseguido con saña en la arena. Se temía cornada gravísima en la cara y en más lugares de su anatomía. Por fortuna, sólo fue la paliza y el francés, desmadejado, fue capaz de seguir y hacer una faena emocionantísima para la que el público, también emocionando, pidió y obtuvo el doble premio. Con una corrida de Garcigrande/Hernández escasa de trapío y casta,como es habitual con las figuras que los eligen, Ponce fue ovacionado y Colombo pasó desapercibido.

Justicia poética y heroica para Iván Fandiño. Por fin el de Orduña, que tantas veces tuvo la mítica Puerta Grande de la cátedra venteña entreabierta, rompió sus goznes y salió en volandas por ella alzado a hombros y alabado por sus seguidores. Él, que junto a su eterno apoderado Néstor García ha caminado siempre por los senderos más duros y difíciles, y que ahora soporta las zancadillas de las consideradas figuras -mejor figuritas y/o figurones- reacios a anunciarse con este jabato, se lo merece y la autenticidad de una manipuladísima Fiesta también.
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