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Toni Cantó
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Toni Cantó (Foto: Chema Barroso)

Toni Cantó: "A uno no se le puede exigir que se suicide colectivamente"

"Mi expartido ha cometido errores absolutamente imperdonables"

martes 20 de abril de 2021, 07:36h

Ya es uno de los grandes apoyos y defensores de un partido que hasta hace algo más de un mes no era el suyo en una región que tampoco lo era. Toni Cantó, exdiputado y exportavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas, es hoy un acérrimo valedor del proyecto de la candidata a la reelección de la Comunidad de Madrid por el Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, con quien dice que comparte esa forma de "llamar a las cosas por su nombre".

En esta entrevista con Madridiario, Cantó habla de su acercamiento al Partido Popular y de la llamada de Miguel Ángel Rodríguez, poco después de dejar su acta de diputado en Valencia. A pesar de hacer alusión a un encuentro previo con Ayuso y en el que se sintió identificado con su forma de ser y de hacer política, asegura que fueron "los cada vez más días malos que buenos" dentro Ciudadanos los que le hiceron mella. "La negociación de los Presupuestos, el cheque en blanco del estado de alarma, la moción de censura en Murcia... fue terrorífico", enumera el también actor.

Fuera de la lista del Partido Popular por orden de la Justicia, Cantó dice que "nadie me ha prometido ningún cargo" y que el día 5 de mayo, cuando espera que Isabel Díaz Ayuso gane las elecciones -"rozando la mayoría absoluta"- se irá a su casa a "organizarme la vida". O no, le dice este diario, cosa que no descarta pero, en cualquier caso, es un "futurible" que a Cantó ahora no le importa.

Pregunta: ¿Qué tal lleva su integración en el Partido Popular?

Respuesta: Me siento muy bien tratado. Desde el principio he dicho que aprecio mucho el gesto de generosidad que han llevado a cabo, primero, Isabel Díaz Ayuso, y luego, Pablo Casado, de sumar a alguien que ni siquiera es de su propio partido. Lo he valorado muchísimo pero por desgracia no todo el mundo ha entendido que eso es lo que hay que hacer ahora. Creo que en un momento como éste hay que tener ese síntoma de grandeza y de generosidad porque si no, no vamos a conseguir lo que yo creo que es esencial, que es primero repetir en Madrid con el centro derecha y luego entrar en Moncloa. Es momento de tener claro que hay que sumar y ser generoso.

Más allá de Isabel Díaz Ayuso o de Pablo Casado, así como el equipo de ambos, me siento muy acogido por la familia popular, por el votante. Esa es una diferenciación que yo he hecho siempre mucho en política, y es que a veces los partidos nos quedamos en la burbuja interna y nos olvidamos de los dueños, que al final son los votantes. Me he sentido increíblemente bien tratado en cada mitin al que voy o en cada acto al que acompaño. El recibimiento por parte de la gente es brutal. O sea que estoy realmente tocado por cómo está siendo.

P: El hecho de haber pasado por varias formaciones políticas antes de aterrizar en el Partido Popular, ¿cree que ha creado cierta reticencia hacia usted por parte de los votantes populares?

R: No, de hecho es curioso porque lo que me agradecen es la claridad de cómo he expuesto normalmente mis ideas, la firmeza con la que lo he hecho. Han visto mis discursos, los han seguido, y eso que no éramos del mismo partido. Es cierto que a nivel ideológico o político estábamos muy cerca, de hecho estábamos gobernando hasta hace nada en muchos sitios, aunque ahora ya no tantos porque mi ex-partido ha cometido errores absolutamente imperdonables por los que, por cierto, nadie parece dimitir ni sentirse responsable. Hay muy pocas cosas menos liberales que eso, el practicar esa política vieja de aferrarte al al puesto. Creo que hay que valorar a quienes seguimos defendiendo lo mismo. Si me pones un discurso político mío de hace años y uno de ahora, no tiene prácticamente ninguna diferencia con lo que estoy diciendo ahora.

Por desgracia sí que hay partidos que parece que cambian. El Partido Socialista ha cambiado, no tiene nada que ver con el Partido Socialista de la Transición, o de Felipe González, de hecho él mismo lo ha dicho y ha sido crítico con algunas de las cosas que se han hecho en estos últimos tiempos. Por eso creo que Isabel Díaz Ayuso puede recoger una parte del votante socialdemócrata que está un poco espantado viendo lo que hace el 'sanchismo' y que nunca hubiera ido de la mano en unos presupuestos o en una moción de censura con los pro-etarras de Bildu, con Esquerra Republicana o con Podemos.

P: ¿Entonces no cree que le resta credibilidad a un político el haber pasado por varias formaciones políticas a lo largo de su trayectoria? Además, formaciones que como en su caso, han tenido un recorrido temporal tan corto...

R: No, porque sigo defendiendo lo mismo. A uno no se le puede exigir que se suicide colectivamente, porque las organizaciones que se suicidan colectivamente no son partidos políticos, son sectas. De hecho, Ciudadanos ahora está en eso, en una diferenciación entre puros e impuros. Esto es terrible porque esta es la narrativa nacionalista más pura que hay, y ese tipo de narrativa y de política es contra lo que nació Ciudadanos. Es una locura, porque Ciudadanos está siendo ahora mismo todo lo contrario de lo que nos atrajo a tantísimos a ese proyecto. Y desde luego, la élite que lo gobierna ahora no se está comportando ni de lejos como quien yo creo que es la figura fundamental que nos atrajo a todos, Albert Rivera.

Rivera no sé si cometió o no un error, pero cuando hubo el resultado electoral que hubo sí que asumió una responsabilidad. Eso es lo que yo hubiera querido, que gente como Inés Arrimadas, Edmundo Bal o el grupo de la élite que dirige ahora el partido lo hubiera hecho después de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, la cual fue terrorífica; después de dar el cheque en blanco del estado de alarma por seis meses a Sánchez; después del descalabro en las elecciones catalanas o después de esa moción de censura inexplicable que provoca las elecciones en la Comunidad de Madrid. Unas elecciones en las que Ciudadanos no entrará en la Asamblea. Es decir, es el destrozo total del partido.

P: ¿Y qué pasa con lo ocurrido en Murcia?

R: Sobre todo, el pacto en Murcia, con el PSOE y Podemos. Yo es que llevaba la negociación de mi ex-partido en la Comunidad de Valencia y yo firmé los pactos con el Partido Popular en la Diputación de Alicante, en el Ayuntamiento de Alicante y en otros ayuntamientos, y luego también la negociación con el PSOE en otros ayuntamientos. Ciudadanos sólo tuvo dos líneas rojas en esa negociación: no negociar nunca un gobierno en el que estuviéramos con el nacionalismo, con Compromís, que es la Esquerra Republicana de Valenciana, y no cerrar tampoco ningún gobierno con el populismo de Podemos. Bueno, Ciudadanos está cerrando pactos en Murcia con Podemos y el PSOE y Ciudadanos intentó una moción de censura en la Comunidad de Madrid con ellos, que es lo que hará si tiene la más mínima posibilidad, que espero que no la tenga tras el 4 de mayo. De hecho, me parece muy significativo que en la lista de Ciudadanos no repitan ni uno solo de los consejeros que gobernaron en la Comunidad de Madrid. El partido está en otra, está girando hacia el PSOE y obviamente lo que quiere es tener representación para volver a mentir, porque es lo que hizo con la moción de censura y pactar con el PSOE y con Podemos. Y a mí eso me espanta.

P: ¿Quién llamó a quién?

R: A mí me llamó el equipo de Isabel Díaz Ayuso, me llamó Miguel Ángel Rodríguez para reunirme con ellos en Sol. Y no recuerdo el día que fue, francamente, pero fue una semana o diez días después de que yo entregara mi acta como diputado. Yo amo la política, la llevo en la sangre, me encanta, pero requiere mucho trabajo, requiere muchas horas al día, una exposición bestia y un ritmo potente, o al menos como yo entiendo la política. Para poder soportar eso, yo necesito creer en lo que hago y a medida que iban pasando cosas yo iba dejando de creer en el proyecto e iba teniendo más días de disgustos que de alegrías.

A pesar de eso, seguía trabajando como un animal, dirigiendo el grupo parlamentario, escribiendo mis discursos e imaginando propuestas o negociando con el Gobierno valenciano mejoras en los presupuestos, pero llega un momento en que ya no puedo más y entonces dejo el partido. Pero incluso cuando estaba en el partido, en los últimos momentos, a mi se me llamó la atención en algún momento por tuitear algo a favor de Ayuso. Yo nunca lo entendía porque éramos socios de gobierno, ¿cómo voy a tuitear algo en contra de mis socios de gobierno? Lo considero una deslealtad y desde luego no me parece nada raro reconocerle a tu socio de gobierno lo que está haciendo bien.

P: ¿Así fue el acercamiento inicial?

R: Sí, a raíz de eso y a raíz de que ella y yo tuvimos un encuentro en diciembre en el que no hablamos de nada de esto, porque imagínese usted el panorama que teníamos en mente en diciembre del año pasado, no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo ahora... Ninguno de los dos podíamos imaginar que iban a celebrarse elecciones en Madrid y mucho menos que yo iba a estar fuera del partido o iba a hacer campaña por ella. Pero sí que tuvimos un encuentro mutuo, porque yo creo que yo me sentía muy reflejado en la forma que tiene ella de comunicar con esa firmeza y esa falta de complejos para llamar a las cosas por su nombre. Eso lo admiro mucho y me siento identificado. Supongo que por esos contactos previos, también vieron abierta la posibilidad de llamarme y decirme si me apetecía colaborar en la campaña, y yo dije: ¿cuándo empiezo?

P: ¿Pero en aquella cita de diciembre usted no pensó en irse al partido?

R: No. Yo llevaba meses fastidiado porque por la negociación de presupuestos. Ya le he dicho que las banderas que se conseguían a cambio de blanquear a Sánchez a mí me parecían absolutamente ridículas. No se puede basar una negociación con alguien como Sánchez, que es tóxico y que de alguna forma ensucia todo lo que toca a cambio de la bajada del diésel, que luego además te enteras que no es verdad porque la había negociado con el PNV, por ejemplo. O la negociación del IVA, que luego te enteras que tampoco es verdad, el cheque en blanco de los seis meses del estado de alarma... Todo esto era grave, pero las elecciones catalanas fueron un aldabonazo ya brutal y la moción de censura ya ni le cuento. Para mí, el concepto solo de las elecciones catalanas del 'abracito' era deplorable estratégicamente, y además nos mintieron porque nos dijeron que esa no era la campaña y era mentira. Hicimos una terrible campaña y a mí me fastidia mucho que nadie asuma las responsabilidades de aquello.

P: Ciudadanos se ha hecho llamar siempre como la formación del centro político. Alguien que apostó por un modelo de centro, ¿cómo se va ahora a un modelo tradicionalmente de derechas como es el Partido Popular?

R: Porque eso ha variado también, porque el panorama político español ya no es el mismo. El lugar que ocupaba en el eje del Partido Popular ya no es el mismo. La aparición de otras fuerzas en la derecha, como Vox, hace que el Partido Popular se centre y yo creo que eso Pablo Casado lo ve, lo sabe y lo practica. De hecho, en la moción de censura lo lo ejemplarizó clarísimamente, lo dice en su discurso, y yo le creo porque lo practicando conmigo. Está abriendo el espacio hacia el centro y está permitiendo que gente que estábamos ocupando el centro y que nos hemos quedado sin estructura, porque la estructura ha decidido quemarse a lo bonzo, entremos y compartamos aventura. Es un gran ejercicio de generosidad, de sabiduría política en un momento como éste.

Sin embargo, es curioso cómo el Partido Socialista se ha ido a la izquierda. Eso a mí me llama la atención, cómo la aparición de otras fuerzas hace que uno se centre, pero que el otro se vaya al extremo y vea con naturalidad esa política identitaria que está practicando la izquierda y que para mí está haciendo que lo realmente revolucionario y progresista ahora esté en el centro derecha. Las políticas de censura, las más neo-puritanas o las más identitarias, están en la izquierda y yo considero que son un retroceso, por supuesto.

P: Dice que Pablo Casado demostró en la moción de censura que el Partido Popular se está moviendo al centro, pero en la Comunidad de Madrid por ejemplo Vox ha sido su socio preferente y, si dan los números, no hay duda de que ambos pueden conformar gobierno. ¿No 'descentra' esa posibilidad su teoría?

R: Bueno, yo creo que estamos en unas cifras en las que Isabel Díaz Ayuso está a punto de ganar la mayoría absoluta y aún siquiera no ganándola, también puede aspirar a gobernar en solitario. Por otro lado, yo estoy esperando todavía a alguien de esos que se espantan mientras, por cierto, el gobierno de Moncloa está pactando con los terroristas de Bildu, con los golpistas de Esquerra o con los comunistas de Podemos. Claro que a mí me alucina este llevarse las manos a la cabeza por una cosa y ver con naturalidad las tres cosas que le acabo de decir. Yo todavía no he conseguido que nadie me dé un ejemplo de nada que sea para llevarse a las manos a la cabeza en Andalucía o en la Comunidad de Madrid, por el apoyo de ese partido.

P: ¿No le parece que es para llevarse las manos a la cabeza que Rocío Monasterio hable de repatriar a menores extranjeros no acompañados?

R: Yo no he leído tal cosa. Yo no estoy de acuerdo con esa decisión, pero en cualquier caso, no estoy al tanto de tal declaración y no sé qué importancia tiene para lo que estoy defendiendo ahora mismo.

P: La importancia de que para muchos es un partido que propone medidas para muchos racistas, por ejemplo.

R: Bueno, eso será si usted cree que ese partido tiene esas ideas y que luego se las va a imponer a un socio de gobierno. Pero repito, yo no me iría a hacer cábalas sobre el futuro, yo me iría a lo que ha pasado. Yo creo que lo bueno es pensar más, no en futuribles que no tienen porque suceder, sino en lo que ha pasado realmente. En la Comunidad de Madrid y en Andalucía se han llevado a cabo políticas absolutamente de centro, sin ningún problema, y nadie ha impuesto ningún tipo de cosas como las que usted ha dicho y se está gobernando con total normalidad. Y, por cierto, con un grandísimo éxito económico y demostrando en ambas comunidades autónomas que el centroderecha ha sido capaz de, por ejemplo, bajar los impuestos y recaudar más que lo que estaba haciendo el socialismo en Andalucía, se ha llevado a cabo una auténtica revolución ante un régimen que llevaba ya implantado tropecientos años y se le ha dado la vuelta y está siendo un ejemplo también de éxito económico. Yo prefiero centrarme en eso, que es la realidad en vez de futuribles catastróficos que yo no les veo en ningún sentido.

P: ¿Qué tal ha sido su relación con el equipo de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid?

R: Bueno, yo coincidía en la ejecutiva con Ignacio Aguado o con César Zafra, sobre todo, pero la verdad es que no guardaba una estrecha relación con ellos.

P: ¿Y qué le ha parecido la actuación de Ignacio Aguado?

R: Yo pedí en la ejecutiva, y lo hice público, que después del tremendo error de la moción de Murcia, lo que tenía que hacer el partido era pedir ir de forma conjunta a las elecciones con el Partido Popular, y creo que hubiera sido generoso. Creo que 'Comunidad de Madrid Suma' hubiera sido una operación estupenda. Primero porque es a lo que hay que estar y es lo que ha demostrado Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, generosidad y acierto. Y luego, y también lo dije, en el caso de que Ciudadanos no quisiera hacerlo de ninguna forma, no podía ir Ignacio Aguado, por los hechos y por la percepción que tuvo la ciudadanía de que no se comportó de una forma leal con la presidenta.

Un partido que tiene a gala ser bisagra y poder pactar con otros partidos, lo primero que tiene que conseguir es tener una firma clarísima de lealtad para que nadie pueda desconfiar de él en ningún momento. Y aquí eso no se construyó de esa forma, de hecho, los ciudadanos me lo decían a mí en la en la Comunidad Valenciana, que tenían la percepción de que algo no funcionaba y de que Ignacio Aguado no se estaba comportando de forma leal. Esto fue un problema y luego no hay más que ver cómo se llevaron a cabo los hechos, lo que pasa con la moción de censura en Murcia y el intento de llevarla a cabo también en la Comunidad de Madrid es otra muestra.

P: ¿Hubo entonces intento de llevar a cabo una moción de censura en la Comunidad de Madrid por parte de Ciudadanos?

R: Obvio. Pero vamos, clarísimo. Pero no solo eso, aunque no hubiera un intento de llevar a cabo una moción de censura en la Comunidad de Madrid, todo el mundo entendía, como es lógico, que sí se llevaba a cabo una moción de censura en Murcia, eso iba a desencadenar en unas elecciones en la Comunidad de Madrid. A mí me lo dijo hasta el pescadero del Mercado Central donde hacía yo la compra. E incluso luego se vio como el partido intentó frenarlo en los despachos, igual que el PSOE, etcétera. Yo creo que era obvio que había esa operación que de alguna forma, no sé por qué en Moncloa, parte de la élite de Ciudadanos decidió que ahora el socio preferente ya no era el Partido Popular, sino que era el PSOE. ¿Por qué? No tengo ni idea.

A mí el Partido Popular me llama al día a la hora de la moción de Murcia porque enseguida teme que en Alicante vaya a caer la Diputación de Alicante y el Ayuntamiento de Alicante, como es lógico, porque desconfían de su socio, que de un día para otro le presenta una moción de censura. Y esto hay que recordarlo, sin que haya ninguna imputación de por medio, porque es que no había ninguna razón y de hecho intentan hacer una operación con un tipo que resulta imputado y que ya se sabía que iba a resultar imputado. Lo triste es que quienes llevaron a cabo semejante desaguisado y destrozaron el partido en pocas semanas, sigan ahí. Es que es absolutamente inconcebible. Y a mí me consta que hay un número importantísimo de afiliados, no ya de votantes que se han ido, de afiliados y de cargos que siguen viendo eso con mucha tristeza y mucha preocupación.

P: ¿Cree que Arrimadas debería haber dimitido ese día?

R: Yo creo que antes, tras las las elecciones catalanas, una parte de la dirección debería haber dimitido, yo lo pedí. A mí me parece que había gente como Espejo, Cuadrado, que de hecho era el encargado de llevar a cabo la campaña, deberían haber dimitido clarísimamente y que Inés Arrimadas debería haber aprovechado para llevar a cabo cambios en el partido. Pero bueno, esto ya no importa. Y tras Murcia se tendría que haber largado Inés Arrimadas y toda la permanente, y no se largó nadie. Siguen todos ahí.

P: ¿Cómo ha vivido toda la polémica por su empadronamiento, no empadronamiento, su retirada de la lista popular...?

R: Con mucha tranquilidad. Ya dije que para mí me encantó la invitación, era ilusionante pero para mi no era esencial, no era lo importante. Para mí lo esencial o lo importante es conseguir que Isabel Díaz Ayuso tenga una gran victoria el 4 de mayo y creo que eso es muy posible, que el único peligro es que la gente se confíe, tenemos que ir todos a votar. Lo que venga después, de verdad, no me preocupa.

P: Se habla de que Isabel Díaz Ayuso le podría dar algún cargo en su gobierno, como una consejería, por ejemplo. ¿Le han prometido algún cargo si gana el Partido Popular las elecciones?

R: No tengo ni idea de eso que dice usted, nadie me ha prometido nada. Mis planes son seguir haciendo campaña hasta el 4 de mayo y el 5 me iré para casa y empezaré a organizarme la vida. No hago esto por nada, ni se me ha prometido absolutamente nada.

P: ¿Y le gustaría que le dieran un cargo?

R: Hombre, yo creo que todos los políticos aspiramos a poder aplicar alguna vez en el terreno práctico lo que hacemos o lo que defendemos. Solo conozco un ejemplo al que no le guste y por eso, precisamente, ese señor es un peligro, que es Pablo Iglesias. Ni siquiera cuando le dieron la gestión de los mayores de nuestro país quiso visitar ni una sola residencia y parece que en vez de gestionar ha querido volver a agitar, que es lo suyo.

P: ¿Le dio tiempo a llamar a su representante?

R: Sí, y me encontró trabajo. Yo tenía ya un par de programas de televisión, una oferta de radio para la que, por cierto, no me hizo falta el representante porque me lo ofrecieron en un par de ellos públicamente, estábamos ya hablando con una compañía de teatro e incluso con una película, leyendo un guión... En ese sentido tuve mucha suerte, debo decir, porque no es fácil. Mi profesión está en un momento muy delicado, el paro entre los actores es brutal y yo mismo, por por significarse políticamente. Salir del “armario progre” en mi profesión está castigado. De hecho, hay mucha gente que no está en ese discurso en el que está la élite, porque además es la élite ricachona de la Cultura que vota a la izquierda, a Podemos directamente, y le cuesta. Yo lo he comprobado en mis carnes, que significarse políticamente si no estás en ese lado, se paga y pierdes contratos.

P: ¿Y no le queda la espinita de volver después de haber tenido ofertas?

R: Bueno, pronto podré.

P: O no.

R: O no, ya veremos. En cualquier caso, es una incertidumbre con la que yo toreo, si me permite la expresión, desde hace muchísimos años y a la que estoy más o menos acostumbrado.

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