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MEDIO AMBIENTE

El primer tren de Renfe con conexión wifi.
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El primer tren de Renfe con conexión wifi. (Foto: Carlota Cascón)

Viajar en tren para cuidar del planeta

Por MDO
lunes 18 de septiembre de 2017, 08:00h
Actualizado: 19/09/2017 16:30h
Moverse más y mejor ha sido el objetivo primordial de la alta velocidad en sus 25 años de funcionamiento, en los que, además, se ha preocupado de reducir de forma drástica su huella ambiental.

El sistema de alta velocidad ferroviario constituye un pilar clave en el buen funcionamiento de la sociedad y de la economía española. Facilita la movilidad, reduce los tiempos de desplazamiento (la velocidad comercial media se sitúa en 222km/h), y estimula el crecimiento económico y la creación de empleo. Además, es mucho más respetuoso con el medio ambiente que otros transportes.

Por ello, se trabaja desde el punto de vista tecnológico para adaptar el sistema de transporte al cambio climático. Según el estudio 'Adaptación del transporte al cambio climático en Europa', realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, la clave es la cooperación entre las diversas partes interesadas dentro y fuera del sector del transporte, quienes han de luchar por una adaptación más eficiente y efectiva. Para ello, es necesario desarrollar planes, estrategias y acciones innovadoras. Algunas de las que ya se han puesto en marcha en los últimos años han comenzado a dar sus frutos.

Las emisiones de CO2 del sector ferroviario europeo han disminuido un 60 por ciento entre 1975 y 2013, aunque se espera que este porcentaje siga bajando, según el Manual de Consumo de Energía Ferroviaria y Emisiones de CO2 de la Organización Mundial del Ferrocarril.



Emisiones de CO2 por consumo de combustible y sectores 2012. Fuente: IEA

España va por el buen camino. Renfe ha entendido a la perfección el objetivo y, durante los primeros 25 años de la alta velocidad, ha logrado adaptarse sin problemas a este desafío mundial. En los cinco lustros de vida de los trenes AVE, 346 millones de viajeros tanto en larga como en media distancia, el ahorro para la sociedad se estima en más de 4.000 millones de euros. En total, la cifra ascendería a 4.286 millones si se evaluase en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes que se hubieran registrado mediante el uso de otros transportes.

Pero el coste no sólo habría sido económico, sino que hubieran aumentado las emisiones de CO2 (gas de efecto invernadero) en casi 13 millones de toneladas. También se hubiese disparado el consumo energético en más de 2,6 millones de toneladas equivalentes de petróleo.

¿El objetivo de la compañía? Un transporte de cero emisiones. Hasta el 89 por ciento del volumen de transporte de viajeros y mercancías se desarrolla por redes electrificadas y ha sido, por tanto, parcialmente descarbonizado en base al actual mix eléctrico (53 por ciento sin emisiones y 33, renovables).

Ahorro estimado de emisiones de CO2. Servicios Alta Velocidad 1992-2016. Fuente: Renfe.

La empresa ya ha reducido su huella de carbono un 56 por ciento desde 1990 (año base del Protocolo de Kioto) hasta situarse en 24,2 gr de CO2 por unidad transportada y mantiene activa una estrategia de sostenibilidad y eficiencia energética que incluye un nuevo acuerdo con Adif para profundizar en varias áreas propias del sistema ferroviario, mejoras de prácticas de consumo y ahorro de energía o proyectos de innovación para analizar la tracción mediante gas natural licuado o pilas de hidrógeno como potenciales sustitutos del combustible fósil. La energía final consumida por unidad transportada ha decrecido un 33 por ciento en todo el mundo desde hace 27 años. Más de un tercio de la energía utilizada en los ferrocarriles es eléctrica y un cuarto de las líneas de todo el mundo han sido ya electrificadas.

Madrid-Barcelona, el ejemplo perfecto
Esta lucha, que abandera Renfe en España pero que supera barreras, también puede explicarse con casos prácticos. Según la calculadora ambiental del transporte de viajeros (Ecopassenger), viajar de Madrid a Barcelona en tren no solo ahorra tiempo frente al vehículo privado, sino que también es mucho más sostenible. Al elegir el tren en vez de el avión, se ahorran casi 100 kilos de dióxido de carbono y más de 500 gramos de óxido de nitrógeno. Si comparamos con el coche, el ahorro es de más de 50 kilos de dióxido de carbono y casi 250 de óxido de nitrógeno. Una diferencia sustancial que puede ser clave en una lucha en la que participamos todos: la de moverse mejor para hacer un mundo más sostenible.
* Fuente:
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