A través de una selección de 60 retratos en blanco y negro, la muestra cuenta la historia del infatigable deseo del fotógrafo por inmortalizar la belleza de las mujeres. Y es que Korda sintió auténtica pasión por representar la belleza femenina llegando a señalar que fue la necesidad de captar la belleza de las mujeres lo que le hizo fotógrafo. Era tal su obsesión, que el retrato femenino constituyó el nervio angular de su trayectoria.
En 1953, junto a Luis Pierce, el artista crearía los Studios Korda, dedicados fundamentalmente a la fotografía publicitaria. De entre los encargos que recibían, Korda se reservó las campañas publicitarias de importantes firmas comerciales, siempre vinculadas a la belleza femenina como género.
Muchos de estos reportajes fueron publicados en la revista 'Carteles', decana de la prensa cubana, acompañados por textos de Cabrera Infante. Con el inicio de la Revolución castrista, Korda sumó a su dinámica cotidiana la responsabilidad de retratar el nuevo contexto político y social, por lo que las modelos fueron sustituidas por milicianas, campesinas y mujeres espectadoras que asistían a los desfiles. A todas ellas las retrataría sin restarles feminidad y hermosura.
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