Un grupo de empresas están realizando estudios para generar energía
eléctrica a través de procesos sinérgicos con su tarea principal con el
fin de mejorar la eficiencia energética en su actividad. Canal de Isabel
II Gestión, por ejemplo, ha conseguido ya alcanzar un grado de
autosuficiencia eléctrica de un 50 por ciento en promedio en los últimos
años. De este modo, al concluir 2013, ya era la empresa con mayor potencia instalada en generación de energía eléctrica de la Comunidad de Madrid, con un total de 82,05 megavatios.
Toda
esta energía procede de las ocho centrales hidroeléctricas, de las 11
plantas de generación a partir de biogás de las estaciones depuradoras,
del proceso de secado de lodos con cogeneración en la planta de Loeches,
del salto hidráulico de la EDAR Sur y, por último, de uno de los
dispositivos más innovadores, como son las microturbinas instaladas en
las redes de abastecimiento, gracias a las cuales se genera electricidad
directamente de la presión excedente del agua que circula por las redes
de la Comunidad de Madrid.
El objetivo de la compañía era utilizar la fuerza del agua para obtener energía limpia. La originalidad del método fue que en vez de instalar las turbinas en la salida de agua de las presas para aprovechar el movimiento y la presión del agua y así obtener energía
eléctrica, lo que se decidió fue aprovechar la presión con la que el agua
circula por todas las tuberías de la amplia red de abastecimiento de la
Comunidad de Madrid. Para ello, Canal apostó por una tecnología pionera que
emplazó en dos puntos de la geografía madrileña: la entrada de agua a la
ETAP de Griñón y la entrada al nuevo depósito de Majadahonda.
Dado que las
microturbinas son
dynamicas apenas requieren espacio para su correcta
instalación, y varias de ellas pueden funcionar en un mismo
emplazamiento. Por otra parte, no necesitan aceites ni elementos que
perturben la calidad del agua, lo que hace posible localizarlas en la
red de distribución de agua potable; siendo capaces de trabajar con una
gran variedad de presiones y permitiendo una gran sencillez de
manipulación y montaje.
Según fuentes de la empresa, los resultados obtenidos por estas dos primeras microturbinas son más
que satisfactorios puesto que no ha habido que conducir el agua desde los embalses hasta las estaciones
de tratamiento, y desde ellas hasta los depósitos reguladores. Además este sistema tiene un nulo impacto ambiental, es completamente respetuoso
con el medio ambiente y es una tecnología pionera a
nivel mundial. Gracias a los más de 500 litros
de agua que cada segundo pueden pasar por las microturbinas, la potencia instalada en Griñón y Majadahonda suma un total de unos 200
kilovatios, pero esta cifra, vistos los resultados y las innegables
ventajas, aumentará sustancialmente en poco tiempo.
De este modo, en una segunda fase se están ya instalando seis
microturbinas en cuatro nuevos emplazamientos: las estaciones de
tratamiento de La Jarosa y Navacerrada, ambas en el noroeste de la
Comunidad, la presa de Riosequillo y Majadahonda. Con ellas, la potencia
instalada total aumentará hasta los 780 kilovatios, y por ellas pasarán
cada segundo más de 3.000 litros de agua.
Si la tendencia se consolida, la instalación de nuevas microturbinas se podría acompasar con la renovación de red y
las reposiciones de las infraestructuras, lo que aumenta el ahorro
económico que ya de por sí supondrá la posible disminución de potencia
contratada en las instalaciones gracias a la producción mediante
microturbinas. Canal de Isabel II
Gestión dispone de una red de distribución de más de 17.000 kilómetros
en la Comunidad de Madrid, de los que, cada año, se renuevan alrededor de 150
kilómetros, lo que amplía las posibilidades de
instalación de nuevas microturbinas.
Más información:
Documento: Esquema de una microturbina
Canal Voluntarios: agua para el desarrollo
El largo viaje del agua hasta Madrid