¿Qué impresiones le han dejado las últimas los
últimos contactos con el COI? ¿Cree que en esta ocasión Madrid se llevará los
Juegos?
Tenemos unas impresiones muy positivas y
estamos recogiendo cada vez mejores comentarios. Siempre hemos pensado en la
victoria, pero hay que seguir luchando hasta el día 7 de septiembre.
Esta vez la candidatura de Madrid cuenta con
la mejor nota de corte, un 8,08. ¿Qué se ha mejorado en esta ocasión?
Hemos aprovechado todo lo bueno que se ha
hecho para las del 2012 y las del 2016 y le hemos dado un planteamiento muy
diferente en algunos temas muy importantes: desde el origen, el porqué, hasta
el final, el legado. Hemos presentado un proyecto con unas bases muy solidas.
Por eso, hemos tenido la máxima nota en el corte y ese informe de la Comisión
de Evaluación.
Madrid es la mejor puntuada, tiene la
experiencia de otras ocasiones, las infraestructuras están al 80 por ciento...
¿Qué podría fallar para que a Madrid no le dieran los Juegos?
Yo creo que no es un fallo. El problema que
tiene esta competición es que su resultado final no es medible. Esto no es
saltar 1,97 o 7,27. Tú haces tu trabajo y luego hay una medición. Para mí lo
preocupante, y con lo que sí me llevaría una gran decepción, es que nuestro
trabajo no fuese bueno, pero nuestro trabajo ha sido el mejor. Y esa es la
satisfacción que tenemos. A partir de ahí, si nos dan los votos, será una
grandísima alegría; y si no nos los dan, pues evidentemente no ganamos la
competición, pero lo importante es el camino y ese camino es espectacular. Este
es el mejor proyecto que ha presentado Madrid nunca.
Después del famoso comentario del príncipe
Alberto de Mónaco sobre la seguridad en España que tan mal cayó a la
candidatura de Madrid 2012, ¿qué opinión se tiene de este aspecto?
El informe que hemos tenido en seguridad ha
sido espectacular. Dime un acontecimiento en los últimos años en el que haya
habido algún problema en España... Ninguno. Antes teníamos un problema que todo
el mundo conoce, que ahora no está. España es un país seguro para la
organización de eventos y todos los días se demuestra.
¿Cómo ve a las otras candidatas, Estambul y
Tokio?
Muy fuertes. Creo que el COI tiene la suerte
de que tres ciudades, tres candidaturas, tres proyectos, como Madrid, Tokio y
Estambul, sean las finalistas y creo que para ellos va a ser muy difícil elegir.
¿En esta ocasión tendrá peso la rotación de
continentes?
Yo no creo en eso. Creo que priman otras cosas
antes. Ahora mismo hay una ciudad de Asia y dos ciudades de Europa. No
sé a dónde van a ir los Juegos. Creo que, cuando se encierran a votar, piensan
en cuál puede organizar mejor los Juegos Olímpicos y no en dónde está.
¿Y por qué Madrid?
Tenemos el mejor proyecto. Sinceramente,
creo que este país a nivel deportivo y organizativo es el número uno del mundo.
Acabamos de celebrar dos campeonatos del mundo en el mismo año, el de Balonmano
y el de Natación, que han sido éxitos organizativos. Además, es la candidatura
que mejor se adapta a la filosofía del movimiento olímpico. Hemos presentado un
proyecto realista, adaptado a los tiempos que vive el mundo, pero no solo
España y Europa, sino todo el mundo, y a lo que demanda la sociedad.
¿Qué supondría para Madrid organizar los
Juegos de 2020?
Yo creo que para Madrid y España supondría mucho.
Primero, demostrar que en una elección de esta naturaleza el mundo ha vuelto a
confiar en nosotros, que para un proyecto, que es el que más repercusión
mediática tiene, no solo deportiva, el mundo confía en Madrid. Sería un gran
impulso y una gran dosis de optimismo para nuestro país, para nuestros
ciudadanos. Y es un proyecto que atrae inversión, que mejora la imagen de
España y que genera puestos de trabajo. Yo creo que para Madrid y para España
es el proyecto, en mayúsculas, de los
próximos años.
Se habla mucho del legado. ¿Cuál va a ser?
El legado es lo que te queda después de los
Juegos y eso es lo más importante. Por ejemplo, España antes de Barcelona y
después de Barcelona no tiene nada que ver. Antes de Barcelona, la práctica
deportiva era la excepción. Tú corrías por la calle y cariñosamente te llamaban
loco. Te miraban. La gente entendió la importancia del deporte y de implicarse
en un proyecto. La importancia de Barcelona, además de las 22 medallas, para mí
fue la implicación de toda la ciudad en un proyecto. Todos los ciudadanos al
servicio de una ilusión. Yo creo que esa forma de entender el deporte y la vida
es el gran legado. Y los Juegos harán una segunda transformación en la forma de
pensar de los españoles.
Si Madrid sale elegida, se necesitaría una
inversión de unos 1.500 millones. Con la actual situación económica del país,
¿cómo se movilizaría ese dinero?
Esa inversión está asegurada y avalada por
tres instituciones, el Ayuntamiento, la Comunidad y el Gobierno. Si no hay
inversión privada, se necesitarían 1.500 millones en siete años. Siete años
dividido entre tres instituciones significa un desembolso de 70 millones millones
al año para cada institución. Dígame qué inversión, qué proyecto, puede hacer
una ciudad, una región o un país que genere 300.000 puestos de trabajo en siete años, que
atraiga inversión extranjera. La diferencia entre lo que tú inviertes y lo que
vas a ingresar es muy superior a lo que inviertes. En momentos de crisis,
cualquier empresa o cualquier país necesita optimizar los recursos, ver dónde
se invierte mejor el dinero. Y no hay un proyecto que pueda tener un país, ni
en bonanza económica ni en dificultades, mejor para generar inversión y crear puestos
de trabajo.
Entonces, cree que esa inversión es
prioritaria frente a otras necesidades que pueda tener el país.
Hay que explicar una cosa: esta inversión no
es excluyente. Cualquier país cuando quiere salir de una crisis tiene que hacer
varias inversiones y esta no es excluyente para haya más dinero en sanidad, en
educación o en cultura. ¿O el país solo hace una inversión? Tenemos que
explicar las cosas bien. A partir de ahí cada uno opinará si es lo mejor o no.
¿Nos podría pasar cómo pasó con Atenas en
2004?
No, imposible, porque el proyecto es
totalmente distinto. Y segundo, porque este proyecto está adaptado a la
realidad. Lo que pasó en Atenas y en algún otro sitio respondía a una filosofía
y a una forma de entender las inversiones que ha pasado a la historia para todo
el mundo. Hoy estamos viendo cómo los ciudadanos de los diferentes países
cuando un Gobierno hace una inversión miran mucho dónde invierte y ya nadie
acepta inversiones multimillonarias, fastuosas, que después del evento no
valgan para nada. Lo estamos viendo continuamente, tenemos que escuchar a la
sociedad y por eso hoy sería imposible e inviable.
En el que caso de que Madrid gane los Juegos...
Si ganamos, que vamos a ganar.
¿Qué tendría que hacer Madrid a partir del 7
de noviembre para llegar a organizar los Juegos?
Falta por realizar un 20 por ciento de
instalaciones y luego preparar la organización de los Juegos, que eso es un
trabajo verdaderamente impresionante. Hasta el día 7 de septiembre es trabajo,
trabajo. Y después del 7 es lo mismo, trabajo, trabajo, trabajo.
Usted ya cuenta con que a partir del 7 de
septiembre va a tener mucho trabajo.
Yo creo a partir del 7 de septiembre toda
España va a tener mucho trabajo, no es pensar en una sola persona. Si nos dan
los Juegos, España tendrá una explosión de alegría. Cuando te dan los Juegos,
cantidad de empresas de otros países se instalan o amplían sus oficinas aquí.
Esa inversión de optimismo, que después se traduce en inversión económica, le
dará trabajo a mucha gente en España.
¿Y cuáles serían los primeros proyectos que se
pondrían en marcha?
Lo importante es pensar en el 7 de septiembre
a las 10.30 de la noche, que es cuando el presidente del COI, Jaques Rogge, dirá el nombre de la
ciudad ganadora. A partir de ahí, ganando o no, llega un periodo de reflexión.
Saber dónde estamos y dónde queremos ir. Una vez que te dan los Juegos,
primero, tienes un tiempo de unos meses para ver cómo vas a plantear el
proyecto de la candidatura. Ahí habrá más agentes, más instituciones, y habrá
que hablar mucho tiempo y con visión de futuro para ver por dónde empezamos y
cómo recorremos ese camino.
En el caso de que no saliera elegida en Buenos
Aires, ¿Madrid tiraría la toalla?
Primero hay que llegar al 7 de septiembre.
Después de eso, hay que pararse ganando o perdiendo.
¿Cómo ha evolucionado el apoyo popular a la
candidatura en estas tres ocasiones?
Yo creo que el apoyo que ha dado España es
espectacular y se puede medir a través de varias fórmulas. Una es a través de
las encuestas. La que ha dado el Comité Olímpico Internacional coincide con las
nuestros, aunque eran empresas totalmente independientes, y nos da un apoyo del
81 por ciento (este jueves se ha publicado una nueva encuesta que refleja un apoyo mayor). Pero eso son datos, yo creo que la mejor demostración es lo que
está pasando en España con el deporte. Acabamos de hacer un Mundial de Natación
en Barcelona y la piscina estaba abarrotada. También se ha organizado el
Mundial de Balonmano, que se ha hecho en varias subsedes y en todos sitios la
instalaciones se han llenado. Y eso da una gran fuerza a la candidatura. La
gente entiende el deporte y vive el deporte de alto nivel. Y eso es lo que
refleja la encuesta.
Aun así quedan unos 700.000 vecinos que no
están convencidos. ¿Qué les diría?
Lo que estoy diciendo aquí. Yo no he conocido
a nadie que al terminar de explicarle el proyecto no me dijese "tienes razón".
Y hemos recibido a gente que inicialmente estaba en contra de los Juegos. El problema
está cuando no conoces bien el proyecto. La mejor prueba de ello es la reunión
que tuve con los secretarios generales de los sindicatos UGT y CCOO, que
salieron conmigo a explicar el proyecto al COI en Madrid. No hay un proyecto
que genere más puestos de trabajo, ni en el que el dinero que entraría en
España sería mayor de lo que inviertes. Entonces, por qué es el 'no', si además
no es excluyente para nada.
Por último, ¿con qué se queda de estos años
de trabajo?
Me quedo con cada segundo que he vivido. Me
quedo con haber formado un equipo maravilloso, haber compartido el mismo sueño,
haber conseguido que se despolitice esta candidatura y que todo el mundo hable
de deporte sin colores políticos y apoye la candidatura por el
bien de toda nuestra sociedad. Me quedo con todas las sensaciones que he
tenido, las agradables y las menos agradables.