El término y la práctica nacieron gracias al viajero Casey Fenton, que viajó a Islandia tras enviar más de cinco mil correos electrónicos a habitantes de la isla con el fin de conseguir alojamiento gratuito. Alrededor de 50 personas respondieron a su solicitud, por lo que decidió desarrollar este sistema de viaje. Esta alternativa comenzaron a utilizarla surferos australianos y estadounidenses que buscaban encontrar a personas con su misma afición y que les permitieran alojarse en sus casas, normalmente en sus sofás ('couch' en inglés) y, gracias a esta práctica, conocían a gente nueva con la que compartían aficiones y vivencias.
De esta forma, en 2004 nació la red global de 'couhsurfing' (sofás para surferos o surferos en busca de sofá),que pretende conectar a personas de todo el mundo con ganas de vivir una experiencia de intercambio cultural mientras visitan un lugar. Según han indicado a Madridiario fuentes de la organización de esta web, desde que se creó esta plataforma, "el número de usuarios se ha incrementado rápidamente, llegando a superar la cifra de 2.000 nuevos miembros registrados cada día". Según estas fuentes, en 2012, 10,4 millones de 'surferos' lograron alojamiento mediante este sistema.
El objetivo de esta práctica no es sólo conseguir y ofrecer un alojamiento gratuito para viajeros, sino que tanto quien aloja como el huésped pretenden compartir una experiencia nueva, conocerse y tal vez entablar una amistad. De esta forma, el anfitrión suele encargarse de su invitado mostrándole el lugar donde vive y ayudarle en lo que necesite. También es habitual que ambos compartan gastronomía típica de sus países o ciudades de origen, visiten juntos la ciudad en la que se encuentran e incluso disfruten del tiempo de ocio que ofrece cada lugar.
Para poder entrar en la red de 'couchsurfing' es necesario registrarse en la página web, crear un perfil en el que cada usuario muestra sus gustos, aficiones, personalidad, intereses e inquietudes, idiomas y su domicilio o lugar de residencia a la comunidad de 'couchsurfers'. A partir de ahí, se puede tanto buscar alojamiento para un viaje y conocer a otros usuarios como ofrecer la propia vivienda a quienes lo requieran. Los usuarios establecen contacto mediante correos electrónicos y tratan de encontrar aquello que buscan en más de 100.000 ciudades del mundo. Además, esta comunidad cuenta con grupos para que la gente de una misma localidad pueda organizar todo tipo de actividades y eventos.
En la web couchsurfing.org aparecen registradas 39.887 personas que residen en la Comunidad de Madrid y que forman parte de esta red. Mediante esta práctica, son muchos los turistas extranjeros y nacionales que visitan la capital tratando de encontrar no solo el ahorro en el alojamiento, sino compartir todo tipo de experiencias. Los amantes del 'couchsurfing', ya sean huéspedes o anfitriones, disponen de una cita cada viernes de este verano en el Atomic Bar de Madrid, un local situado en la calle del Barco,15, que organiza encuentros internacionales.
Una experiencia "muy recomendable"
Jorge, un madrileño de 40 años, y que desde hace tres practica 'couchsurfing' como anfitrión, ha acudido tres veces a las 'quedadas' de los viernes en este local en el que ya conoce a un grupo de personas que como él buscan pasar un buen rato. Este madrileño ha explicado a Madridiario que hace tres años decidió dar el paso de acoger turistas en su casa y tras haber probado esta experiencia, ahora es él quien ha decidido viajar a Brasil y ser por primera vez huésped.
Tres alemanas, dos francesas, una estadounidense, un jamaicano y una rusa, una venezolana, una taiwanesa y por último una alemana han sido los huéspedes que ha acogido Jorge, quien como ha señalado, dispone de una habitación libre, que le permite "conocer gente nueva, probar gastronomía típica de diferentes países, y recibir algún regalo por parte de los 'surfers'". Este madrileño ha indicado que los "fines de semana en los que acoge a algún huésped", le gusta "salir con ellos de fiesta por Madrid". El único inconveniente de esta práctica es que algunas personas "piden habitación y luego no vienen", algo que le ha sucedido en cuatro o cinco ocasiones.
A su lado, en la barra de este local tan cosmopolita, 'Q', un estadounidense de 33 años que vive desde pequeño en Madrid, donde se trasladó con cuatro años, ha indicado que lleva desde 2008 realizando 'couchsurfing'. Este músico ha relatado que viajó a Londres durante una temporada y "los primeros días" se quedó en casa de una persona que conoció mediante la web. 'Q' sólo ha acogido a una amiga de la infancia que "vino de Brasil a visitar Madrid" y que "a partir de octubre" comenzará a ofrecer de nuevo alojamiento en su casa. Además ha explicado que el músico canadiense Rob Moir realiza giras "por todo el mundo tocando en las casas de los anfitriones que le ofrecen un sofá".
Gregorio, un polaco de 31 años, que reside en Madrid durante una temporada por motivos laborales, ha expresado que intentó hacer 'couchsurfing' en un viaje a Italia en 2012 pero envió correos electrónicos con "muy poco tiempo de antelación" y no consiguió alojamiento, por lo que "de momento solo acoge". Este polaco ya ha recibido a dos grupos en Madrid, el primero formado por tres mexicanos con los que no pudo pasar mucho tiempo y durante los tres primeros días de agosto acogió a dos chicas y tres chicos ucranianos que recorren nuestro país durante este verano.
Gregorio llevó a los chicos al bar el viernes 2 de agosto para que "vieran el ambiente" de la noche madrileña, ya que según ha asegurado "por las tardes/noches le gusta salir de bares con ellos". Además, ha expresado su deseo de hacer couchsurfing en Kazajistán, Colombia, Brasil y Argentina, aunque por el momento, prevé tener la visita de otros 6 o 7 grupos durante este mes y tres más en septiembre.
Uno de los chicos que se alojaba en casa de Gregorio, Álex, ucraniano de 22 años, estudiante de Ingeniería Civil, ha explicado que está visitando España con sus amigos desde el 23 de julio hasta el 11 de agosto. Para Álex, esta es su primera experiencia como 'surfer' y hasta el momento la define como "genial porque cada día es diferente, gente nueva, casas nuevas". Es, a su juicio, "una aventura que entraña cierto riesgo, pero muy interesante y recomendable". Álex ha relatado que su viaje por nuestro país comenzó en Girona, donde alquilaron un coche, y desde donde se dirigieron a Lleida, Zaragoza, Pamplona, San Sebastián, Bilbao hasta llegar a Madrid donde han pasado tres días visitando los principales rincones y museos de la ciudad.
Desde la capital partían hacia Toledo, después Valencia, Barcelona y finalmente volverán a Girona, donde cogerán el avión de vuelta a casa. Tras haber probado el 'couch', Álex ha asegurado que acogerá gente en su casa de Ucrania ya que "al haber sido invitado también quiero ser 'host' para practicar inglés y vivir nuevas experiencias". Este joven ucraniano relató una de las anécdotas que le sorprendió en Zaragoza, ya que como ninguno de sus amigos quiso "salir de marcha", decidió ir él solo al primer bar que se encontró, en el que según contaba le "invitaron a muchos chupitos" y aunque "la gente no sabía hablar inglés" pasó una gran noche entre "nuevos amigos con los que apenas podía comunicarse". De Madrid ha manifestado que "es una ciudad muy ruidosa y muy grande, aunque en dos días ya me siento como de aquí".
Janet, una cubana de 27 años estudiante de Psicología y residente en Mallorca, se encontraba de visita en Madrid, y ha señalado que desde hace tres años conoce el 'couchsurfing'. Esta joven, que ha sido 'surfer' y 'anfitriona', ha indicado que "aunque es una muy buena alternativa, hay que tener cuidado". "Yo siempre he hecho 'couchsurfing' con mi pareja, nunca sola" ha manifestado. Janet ha contado que viajó a Oslo durante una semana y que se hospedó en dos casas diferentes. "En la primera el chico nos llevó de fiesta nada más llegar y lo pasamos muy bien, pero al día siguiente se fue de viaje y nosotros cambiamos de casa". "Al principio pretendíamos quedarnos en casa de una pareja gay, pero nos dijeron que ellos iban desnudos por la casa y nos dio un poco de apuro, así que decidimos buscar otro alojamiento", ha explicado Janet.
Esta joven, que ha acogido a una australiana en su casa de Mallorca, ha expresado que las 'quedadas' que se organizan en bares y locales de distintas ciudades para aquellos que practican 'couchsurfing' necesitan "más gente local, ya que siempre suele haber más estudiantes erasmus y extranjeros y se necesita más gente de la ciudad en concreto, tanto para ayudar a los visitantes como para hacer amistades nuevas".
"El couchsurfing puro no nos afecta"
Para la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid el 'couchsurfing' "lo practica un sector muy minoritario, sobre todo de jóvenes con una filosofía de viaje en la que prima convivir más estrechamente con la población de los lugares que visitan". Esta práctica, "no supone un grave problema de competencia desleal para el sector de hospedaje, aunque según la asociación,"hay que aclarar que otra cosa distinta es convertirlo en un negocio ofreciendo habitaciones como si se tratara de un hotel, pero sin ninguna de sus exigencias. "En este caso, sí estaríamos ante una competencia desleal que chocaría, además, con el sentido no mercantilista del 'couchsurfing'".
"Si se trata de 'couchsurfing' puro no nos afecta, pero si se trata de disfrazar la venta de habitaciones o viviendas para una utilización puramente turística y mercantil, sí nos afecta y mucho", ha asegurado la asociación. En cuanto a los datos de ocupación hotelera, desde la asociación han señalado que durante el mes de julio se ha producido un "descenso del 10 por ciento en ocupación y un procentaje similar en el precio medio". "Nosotros hemos notado un descenso en la ocupación de nuestros establecimientos y en ello influye, además de un descenso en el número de visitantes extranjeros, la oferta de viviendas y habitaciones de viviendas utilizadas para uso turístico que, repito, no tiene en realidad nada que ver con el 'couchsurfing'".
Más información:
Página web 'couchsurfing.org'
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